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Irene Urdangarin

Irene UrdangarinXan - GTRES

La historia de superación de Irene Urdangarin, según su padre: «Ha sido capaz de lograr lo que muchos creían imposible»

Terapia, refuerzos académicos y una determinación poco común. La hija menor de la Infanta Cristina no lo tuvo fácil

En su libro Todo lo vivido, Iñaki Urdangarin revela aspectos personales de la vida de su hija menor, Irene, hasta ahora desconocidos. Entre ellos, una historia de superación que comenzó con un diagnóstico y terminó convirtiéndose, en palabras de su padre, en algo «extraordinario desde cualquier punto de vista».

Detrás de su carácter reservado hay un camino que no fue sencillo. Irene padece dislexia, un trastorno del aprendizaje que hace que leer, escribir o comprender textos resulte más difícil de lo habitual, aunque la inteligencia sea completamente normal. En otras palabras, su cerebro procesa las letras y las palabras de manera distinta, lo que puede hacer que necesite más tiempo, práctica o métodos específicos para aprender. No es una enfermedad ni tiene que ver con falta de esfuerzo, sino con una forma diferente de funcionar. Con apoyo, constancia y herramientas adecuadas, puede compensarse y dejar de ser un obstáculo real.

Se trata, además, de una condición relativamente frecuente, presente en millones de personas en todo el mundo, y que también ha marcado la vida de figuras conocidas. Sin embargo, lejos de rendirse, la hija menor de la Infanta Cristina convirtió esa dificultad en un impulso. «Ha sido capaz de lograr lo que muchos creían imposible. Y no en un contexto precisamente fácil», confiesa su padre, aludiendo tanto a sus retos académicos como al terremoto familiar que supusieron su estancia en prisión y el posterior divorcio.

Antes de que la vida diera ese vuelco mediático, el exduque de Palma recuerda tardes enteras sentado con ella repasando ejercicios. «Hacíamos deberes, reforzábamos, repetíamos», relata. Después, incluso desde la distancia, la disciplina continuó. Cuando él se encontraba en Vitoria en régimen de tercer grado, padre e hija seguían conectados con clases de matemáticas online. Mientras tanto, desde Ginebra, la Infanta Cristina desplegaba todos los recursos posibles para ayudarla. «Movió cielo y tierra: psicólogos, pedagogos, refuerzos…».

Papá, ¿estás bien?

El esfuerzo dio frutos. El día que la joven recibió las notas del Bachillerato Internacional, la emoción fue colectiva, pero sobre todo suya. Según su padre, aquel momento marcó un antes y un después. «Por primera vez creo que comprendió todo de lo que era capaz. Se vio fuerte, se vio brillante, se vio sin ningún techo que la frenara».

Quienes la conocen coinciden en que su personalidad tiene algo especial. «Es muy social, los planes le salen de debajo de las piedras», escribe Urdangarin. Añade además otra cualidad que considera casi un don: su capacidad para adaptarse a cualquier entorno y disfrutarlo. Sensible y observadora, Irene tiene también una frase que repite siempre que habla con él: «Papá, ¿estás bien?». Para su padre, ese gesto resume quién es.

También destaca su generosidad. «Es solidaria de forma natural, casi instintiva. Su prioridad es que los demás estén bien, incluso por delante de ella misma», asegura. De ahí que no sorprendiera a su entorno su decisión de implicarse en proyectos solidarios en lugar de seguir el camino de la exposición pública, una opción que muchos daban por hecha por su apellido y por precedentes cercanos como el de su prima Victoria Federica, con la que mantiene una relación muy cercana. En esa línea, Irene viajó a Camboya para colaborar durante cuatro meses en la fundación del misionero Kike Figaredo.

Nacida en Barcelona el 5 de junio de 2005, es la menor de los cuatro hijos de la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, después de Juan, Pablo y Miguel. Creció entre distintos países, entre ellos Washington, Ginebra y España, y siempre fue la más protegida del entorno familiar, quizá por su edad y por su carácter reservado. Tal vez por eso su vida ha transcurrido lejos del foco, salvo en contadas ocasiones, como cuando se habló de su relación con Juan Urquijo, hermano de Teresa Urquijo, esposa del alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida. Más allá de esos episodios puntuales, su historia personal ha permanecido en segundo plano.

Actualmente estudia Gestión de Eventos en la Universidad Oxford Brookes, una elección que su padre describe con una metáfora reveladora. Es «la horma de su zapato. Un propósito que encaja con ella como si lo hubiera llevado escrito desde siempre». Para Iñaki Urdangarin no hay duda: su hija pequeña es una inspiración.

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