Eugenia Silva y Alfonso de Borbón, en las inmediaciones de la propiedad en la que convivían
Gente
La casa noble del centro de Madrid que hasta ahora compartían Eugenia Silva y Alfonso de Borbón
La pareja se ha tomado un tiempo de reflexión tras 13 años de relación y dos hijos en común
Segundas partes no siempre fueron buenas. Si no que se lo digan a Eugenia Silvia y Alfonso de Borbón que, tras 13 años juntos, dos hijos y un parón entremedias de varios meses, la pareja ha decidido poner punto y final a su relación y tomarse un tiempo de reflexión.
La ruptura cayó como un jarro de agua fría en la crónica social porque se desveló poco después de la entrevista que la modelo concedió a la revista Hola con motivo de su 50 cumpleaños. «La clave es que somos un muy buen equipo. Nos complementamos como padres», decía entonces ella. Ahora parece que tendrán que hacerlo –complementarse como padres– por separado.
Según adelantó esta misma publicación, Alfonso de Borbón ya habría abandonado el domicilio en el que residían con sus dos hijos, Alfonso, de doce años, y Jerónimo, de tan solo ocho. Eso sí, no ha tenido que desplazarse demasiado para hacer la mudanza, ya que tan solo unos metros separan la vivienda conyugal de su nuevo piso de soltero. Y es que la nueva propiedad se encuentra en el distrito de Argüelles, próximo al parque del Oeste donde se ubica la casa en la que actualmente reside la modelo.
Presente en varios reportajes fotográficos, la vivienda es un reflejo de la sensibilidad estética de su dueña, que ha impregnando en cada rincón junto a la ayuda profesional de Gonzalo Machado y Mafalda Muñoz, decorando con piezas únicas recolectadas a lo largo de su carrera internacional. Fue en 2026 cuando la modelo dejó su casa de Nueva York «con todo el dolor de mi corazón» y se mudó a esta vivienda «más familiar y más madura».
«La vio Alfonso, porque yo estaba en Estados Unidos, y dijo ‘es la casa más bonita que he visto de todas’. Además nos encantó el edificio, del arquitecto Luis Gutiérrez Soto», explicó en una entrevista en la revista AD, sobre esta propiedad de 330 metros cuadrados en uno de los barrios más nobles de Madrid, donde cada uno supera los 4.000 €. Después de una reforma que duró dos años, la pareja se mudo a la vivienda en compañía de su hijo (el segundo nacería poco después).
Eugenia Silva, en su propiedad madrileña
Esta no es la única propiedad de la que Silva dispone. Suele refugiarse también en su finca de Formentera durante el verano, y pasa tiempo en Badajoz, donde cría cerdos ibéricos en una dehesa familiar, un proyecto en el que ha volcado mucha pasión.
«Es el sitio donde soy feliz», confiesa ella misma sobre su cortijo extremeño del siglo XVII en Puebla del Maestre. «Compré la finca de mi familia en Extremadura, más que nada para que no se dividiera. Era de mi abuela Pepa y en ella creció mi padre, es una dehesa maravillosa con un cortijo precioso». Su construcción mantiene muros encalados, cubiertas de teja árabe y carpinterías de madera que responden a la arquitectura rural típica de la provincia de Badajoz.
Eugenia Silva, en su dehesa extremeña
En su entrevista más reciente, Eugenia ha explicado que actualmente trabaja en una obra de ampliación de la casa «en la antigua nave donde estaban los cochinos ibéricos», y es que su idea con esta propiedad de 300 hectáreas es clara: «Cuidar el pasado y hacerlo compatible con el presente y el futuro».
Su separación no es el único varapalo que ha sentido en los último año. En diciembre de 2025 tuvo que someterse a una intervención quirúrgica debido a una artrosis severa en la cadera. Me han puesto una prótesis de titanio. Era necesario. El dolor ya no me permitía seguir con mi ritmo habitual», confesaba, mostrando una vulnerabilidad inusual en figuras públicas del mundo de la moda.
La operación, realizada en una clínica especializada en Madrid, fue el primer paso en un camino que ahora se centra en la recuperación física que le llevó varios meses. Ya plenamente recuperada, su nuevo objetivo es la reparación emocional de una vida en común que ya ha acabado.