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Príncipe Hamzah

El Príncipe Hamzah, en una imagen de archivoGTRES

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El drama del hijo de Noor de Jordania: de heredero al trono a vivir en arresto domiciliario por conspiración

El Príncipe Hamzah está acusado de conspirar contra su hermano, el Rey Abdalá II

La Reina Noor de Jordania ha vuelto a sacudir a la opinión pública con un mensaje que reabre una de las mayores crisis internas de la monarquía hachemita. En medio de la creciente tensión en Oriente Medio por el conflicto con Irán, la viuda del recordado Rey Hussein ha decidido alzar la voz para pedir la liberación de su hijo mayor, el Príncipe Hamzah bin Hussein, que permanece bajo arresto domiciliario desde 2021.

«Es hora de que el palacio de Jordania libere al príncipe Hamzah y a todos los demás inocentes de su detención arbitraria de seis años para protegerse durante esta guerra», escribió recientemente en sus redes sociales. Un mensaje contundente que refleja la angustia de una madre y que vuelve a poner en el foco un drama familiar que lleva años sacudiendo a la familia real jordana.

Para entender esta historia hay que empezar por su protagonista. Noor de Jordania, nacida como Lisa Najeeb Halaby en Washington en 1951, fue la cuarta esposa del Rey Hussein I. Estadounidense de origen, llegó al país trabajando como arquitecta y allí conoció al monarca. Se casaron en 1978 y durante más de dos décadas fue una Reina consorte muy influyente, conocida por su labor humanitaria, su activismo contra las armas nucleares y su trabajo internacional al frente de United World Colleges. Cuando Hussein murió en 1999 pasó a ser Reina viuda, aunque su vínculo con la familia real nunca desapareció.

Especialmente por su hijo mayor, el Príncipe Hamzah, hoy de 45 años, que durante mucho tiempo fue considerado uno de los miembros más prometedores de la monarquía jordana e incluso llegó a estar destinado al trono.

La historia se remonta a 1999. Poco antes de morir, el Rey Hussein decidió que el trono pasara a su hijo mayor, Abdalá, fruto de su segundo matrimonio con la princesa Muna, una británica llamada Toni Gardiner. Con esa decisión apartaba de la línea de sucesión a su hermano Hassan, que había sido heredero durante décadas. Al mismo tiempo dejó clara otra voluntad: que su hijo Hamzah, nacido de su matrimonio con Noor, fuese nombrado Príncipe heredero.

El nuevo monarca cumplió ese deseo. Nada más ascender al trono, el Rey Abdalá II designó heredero a su hermanastro Hamzah. En aquel momento su propio hijo, el Príncipe Hussein –fruto de su matrimonio con la Reina Rania– era todavía un niño.

Sin embargo, la situación cambió en 2004. Ese año el Rey decidió modificar la línea sucesoria y nombró heredero a su hijo Hussein, siguiendo el sistema establecido por la Constitución jordana, que da prioridad al primogénito del monarca. En un comunicado explicó que el cargo de heredero había limitado la libertad de su hermano y que quería confiarle otras responsabilidades. Aquella decisión marcó el inicio de un distanciamiento entre ambos.

A pesar de ello, Hamzah continuó desempeñando un papel institucional durante años. Educado en el prestigioso internado británico Harrow, formado en la Academia Militar de Sandhurst y graduado en Harvard, muchos jordanos veían en él un reflejo del carisma de su padre.

En el plano personal también formó su propia familia. En 2004 se casó con la Princesa Noor bint Asem bin Nayef en una boda muy mediática a la que acudieron, entre otros invitados, los entonces Príncipes Felipe y Letizia, que se encontraban de luna de miel. De esa unión nació su primera hija, la Princesa Haya. El matrimonio terminó en divorcio en 2009.

Tres años después volvió a casarse con la Princesa Basmah Bani Ahmad. Juntos han tenido cinco hijos y comparten su pasión por la aviación. El menor nació en febrero de 2022, cuando el Príncipe ya estaba en el centro de una grave crisis política.

Todo estalló en abril de 2021, cuando el gobierno jordano anunció haber desmantelado un supuesto complot para desestabilizar el país. Entre los implicados apareció el nombre del Príncipe, acusado de intentar movilizar a líderes tribales contra el gobierno con la ayuda de «entidades extranjeras». Dos figuras cercanas al caso, el exministro Bassem Awadallah y el líder tribal Sharif Hasan bin Zaid, fueron condenados a quince años de prisión.

Hamzah negó rotundamente las acusaciones y, en varios vídeos enviados a la BBC, aseguró que estaba siendo castigado por denunciar la corrupción y la mala gestión del gobierno. Desde entonces vive bajo arresto domiciliario, sin poder abandonar su residencia ni comunicarse libremente con el exterior.

Un año después volvió a acaparar titulares al anunciar en redes sociales que renunciaba a su título de Príncipe. En su mensaje dejó claro su malestar con la forma en la que se gobierna el país: «Por una cuestión de honestidad con Dios y con mi conciencia, no veo más remedio que renunciar al título de Príncipe». La respuesta del Rey Abdalá II no tardó en llegar: mediante un decreto ratificó las restricciones sobre su hermanastro y recordó que solo el monarca puede conceder o retirar títulos.

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