David Bisbal ha compartido en redes sociales varias imágenes de una escapada familiar muy tranquila
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El pueblo a dos horas de Madrid que ha enamorado a David Bisbal
Ni playas paradisíacas ni grandes capitales europeas: ha elegido un plan mucho más tranquilo para disfrutar de una escapada familiar
A veces los planes que más se disfrutan son los más sencillos. Eso es justo lo que ha demostrado David Bisbal, que hace unos días sorprendía a sus seguidores compartiendo en redes sociales varias imágenes de una escapada familiar muy tranquila… y bastante inesperada. El destino elegido fue Aranda de Duero, en Burgos, un pueblo de Castilla y León situado a menos de dos horas de Madrid que, por lo que parece, ha conseguido enamorar al cantante.
«Hace unos días… de escapada con ell@s», escribía el artista en su publicación. Y lo cierto es que, por lo que muestran las fotografías, la visita fue de lo más discreta. Nada de grandes multitudes ni actos públicos. Solo un paseo relajado por el casco histórico con uno de sus hijos, disfrutando del ambiente del lugar casi como un turista más. En una de las imágenes se le ve caminando por la Plaza Mayor, uno de los rincones más animados del municipio, con su tradicional templete en el centro y las fachadas que rodean la plaza.
Pero el paseo no se quedó ahí. El cantante también pasó por uno de los monumentos más impresionantes del lugar: la Iglesia de Santa María la Real, un espectacular templo gótico del siglo XV cuya portada, atribuida al arquitecto Simón de Colonia, es considerada una auténtica joya del gótico isabelino. Su fachada, llena de detalles y esculturas, suele dejar con la boca abierta a quienes la contemplan por primera vez.
Y si algo parece haber disfrutado especialmente durante la escapada fue la gastronomía. En otra de las imágenes que compartió se puede ver el escaparate de una pastelería del centro repleto de dulces tradicionales: hojaldres con miel, cañas rellenas, pasteles recién hechos… una parada dulce difícil de resistir.
No es casualidad. Esta zona de la provincia de Burgos es conocida por su excelente cocina. El plato estrella es el famoso lechazo asado en horno de leña, una receta tradicional que suele acompañarse con los prestigiosos vinos de la Ribera del Duero, una de las regiones vinícolas más importantes de España y reconocida internacionalmente.
Iglesia de Santa María La Real en Aranda del Duero
Además, bajo el casco histórico se esconde uno de los secretos más curiosos de la ciudad: más de siete kilómetros de bodegas subterráneas medievales, excavadas entre los siglos XII y XVIII. Estos túneles, que hoy se pueden visitar, servían para conservar el vino a temperatura constante y forman una auténtica ciudad bajo tierra dedicada a la tradición vinícola.
Con cerca de 34.000 habitantes, la localidad se ha convertido en la capital de la Ribera del Duero y en uno de los centros económicos y culturales más importantes del norte de Burgos. Su actividad gira en gran parte en torno al vino, la industria agroalimentaria y el turismo, que cada año atrae a miles de visitantes.
El patrimonio histórico también tiene un papel protagonista. Además del templo de Santa María, destacan la Iglesia de San Juan Bautista, donde se celebró el Concilio de Aranda en 1473, el Palacio de los Verdugo, una elegante mansión señorial del siglo XV, o el antiguo Rollo Jurisdiccional, símbolo del poder judicial que tenía la villa en la Edad Media. A todo esto se suma una intensa vida cultural. Cada verano la ciudad se llena de música con el festival Sonorama Ribera, uno de los eventos musicales más populares del país, que reúne a miles de personas y a algunos de los artistas más conocidos del panorama nacional.
El entorno natural también ayuda a entender por qué este rincón de Castilla y León resulta tan atractivo. Situado a orillas del río Duero, el paisaje invita a pasear, recorrer rutas en bicicleta o simplemente disfrutar de la tranquilidad del campo castellano.
Bisbal, padre de tres hijos (Ella, fruto de su relación con Elena Tablada, y Matteo y Bianca, nacidos de su matrimonio con Rosanna Zanetti), parece haber encontrado aquí el plan perfecto para desconectar durante unos días del ritmo frenético de los conciertos.