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Maxi Iglesias en una de sus publicaciones de las redes sociales

Maxi Iglesias en una de sus publicaciones de las redes sociales

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Maxi Iglesias lanza una indirecta que apunta a Aitana Sánchez-Gijón

La supuesta pareja del momento evita hablar, pero convierte Instagram en su particular campo de mensajes con segundas

Maxi Iglesias y Aitana Sánchez-Gijón siguen sin confirmar ni desmentir lo suyo, pero eso no significa que estén callados. Más bien al contrario. Han encontrado en las redes sociales la forma perfecta de decir cosas… sin decirlas del todo. Y ahí está la gracia, y también el misterio, de una historia que, dos semanas después, sigue generando conversación.

Todo empezó con aquel beso en plena calle de Madrid, publicado a finales de marzo por la revista Lecturas. Una imagen inesperada que descolocó a casi todo el mundo. Porque no, nadie lo vio venir. Él, sin embargo, no lo tenía tan lejos. Basta recordar algunas entrevistas en las que Maxi hablaba de ella con una admiración evidente, casi como quien reconoce un amor platónico. Lo que entonces sonaba simpático, ahora encaja demasiado bien con lo que estamos viendo.

Desde entonces, silencio. Ninguno ha querido confirmar nada, pero tampoco lo han negado. Y, sin embargo, han hablado. A su manera. Porque si algo ha dejado claro esta historia es que Instagram ya no es solo un escaparate: es un lugar donde se lanzan mensajes con segundas, donde cada frase tiene más intención de la que parece.

El último gesto lo hizo él hace apenas unas horas. Subía a sus redes una imagen desde un avión, cielo despejado, nubes… y una frase: «Un pequeño paseo por las nubes». A simple vista, una reflexión más. Pero el contexto lo cambia todo. Porque Aitana Sánchez-Gijón protagonizó en 1995 Un paseo por las nubes, la película que marcó su salto internacional junto a Keanu Reeves. Un rodaje clave en su carrera, que ella misma ha recordado en varias ocasiones como una experiencia importante, aunque también solitaria, lejos de casa. Por eso, cuando aparece ahora esa frase, muchos no ven casualidad, sino un guiño bastante directo.

Captura de pantalla de la historia subida a Instagram por Maxi Iglesias

Historia subida a Instagram por Maxi Iglesias

Ella tampoco se ha quedado al margen. Días antes compartía un texto de Roy Galán que parecía responder, sin nombrar nada, a todo el ruido generado. Hablaba de la curiosidad ajena y de esa necesidad de opinar sobre la vida de los demás. «Es llamativo que sea el amor, el deseo o la tragedia ajena lo único que moviliza nuestra curiosidad», decía. Y remataba con una pregunta que sonaba casi a aviso: «¿Por qué motivo no debería tener Aitana Sánchez Gijón derecho a la noche?». Traducido: no hay nada que explicar.

Mientras tanto, el relato se ha ido construyendo solo. Que si él siempre la tuvo idealizada. Que si ahora se lo están pasando bien y no quieren etiquetas. Que si su entorno le ha estado vacilando durante toda la Semana Santa. Todo encaja en ese tipo de historia que avanza sin plan aparente, pero que funciona precisamente por eso.

Y cuando parecía que el tema empezaba a enfriarse, llegó otro movimiento que volvió a encenderlo. Esta vez no directamente de ellos, pero sí dentro de ese mismo universo de indirectas. Una publicación en Instagram de Abe The Ape, la firma del diseñador Abraham Menéndez, ha añadido una nueva capa al relato. El texto, acompañado de una imagen de Aitana y con el ‘me gusta’ de la propia actriz, juega con la confusión entre Aitana Sánchez-Gijón y Aitana Ocaña, pero en realidad va mucho más allá.

«Hola, soy Aitana. Sí, la otra Aitana. La de toda la vida de Yves», comienza. Y a partir de ahí, una cadena de frases con bastante intención: «Que ande yo caliente, margaritas pa los cerdos», «Que no habréis pillao un maromo así ni a lo 20» o «Que las opiniones, en ciertos temas, cuando te las piden».

Todo con un tono entre irónico y directo, de esos que parecen escritos con destinatario aunque no se mencione a nadie. El remate final tampoco pasa desapercibido: «Que feliz Semana Santa y que pa costal el de mi Maxi».

A estas alturas, ya no hace falta que nadie diga nada en voz alta. Porque esta historia se está contando sola. A base de frases, de guiños y de publicaciones que, leídas con atención, dicen bastante más de lo que aparentan. Porque si algo define este romance no es lo que se confirma, sino todo lo que se deja caer.

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