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BODA DE FRANCISCO RIVERA ORDOÑEZ Y EUGENIA MARTINEZ DE IRUJO EN SEVILLA

Francisco Rivera y Eugenia Martínez de Irujo, el día de su bodaGTRES

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Tana Rivera repite la historia de sus padres: así se enamoraron Francisco Rivera y Eugenia Martínez de Irujo

El romance de Tana Rivera con Andrés Roca Rey vuelve a poner sobre la mesa la saga de romances como el que ya vivieron Eugenia Martínez de Irujo y Carmina Ordóñez: enamorarse de un torero… con historias que no acabaron bien

Hay cosas que en ciertas familias no son casualidad. Pasa con los apellidos, pasa con las tradiciones… y también con el amor. En el caso de Tana Rivera, su vínculo con el mundo del toro no es nuevo. Y ahora, con su relación con el peruano Andrés Roca Rey, la historia parece repetirse: hija, madre y abuela unidas por el mismo tipo de amor. Porque esto no es solo un romance que empieza ahora, es una historia que en esta familia ya se ha vivido antes.

Y se entiende mejor cuando se mira de dónde viene. Cayetana ha crecido entre plazas, entre conversaciones de toros, entre esa mezcla de admiración y miedo que siempre ha rodeado a los diestros. Es hija de Eugenia Martínez de Irujo y de Francisco Rivera, nieta de Carmina Ordóñez y bisnieta de Antonio Ordóñez. Vamos, que lo raro habría sido lo contrario. Ella misma lo ha dicho más de una vez, sin rodeos: «El toro es mi vida».

Y cuando una ha crecido así, es difícil que no haya cierto magnetismo. Ese punto de atracción que siempre ha rodeado a los toreros, ese «algo» que mezcla peligro, carisma y un romanticismo un poco antiguo. En el caso de Roca Rey, además, se suma esa imagen suya, seria pero joven, fuerte pero contenida, que termina de completar el cuadro. Pero si esta historia suena, es porque ya la hemos visto antes. Y muy de cerca.

Su madre, Eugenia Martínez de Irujo, vivió uno de los romances más seguidos de los años noventa con Francisco Rivera. Se conocieron en 1992, casi por casualidad, en un tentadero al que ella ni siquiera tenía pensado ir, empujada por amigos que insistieron. Él tenía 18 años, ella 24, y desde ese primer momento hubo conexión.

Al principio fue una amistad, pero pronto empezaron a coincidir en veranos, en ferias, en tardes de toros donde las miradas lo decían todo. En el verano del 93 ya era habitual verla en los tendidos, siguiéndole plaza a plaza, mientras las revistas empezaban a hablar de esa pareja que mezclaba dos mundos que hasta entonces no solían cruzarse: la aristocracia y el toreo.

La relación tuvo idas y venidas. En 1995 rompieron, y durante ese tiempo cada uno rehízo su vida, ella con Miguel Báez El Litri y él rodeado de otros nombres conocidos, pero nunca terminaron de soltarse del todo. En 1996 llegó la reconciliación y con ella esa sensación de «ahora sí» que acabaría desembocando en boda.

EUGENIA MARTINEZ DE IRUJO Y EL TORERO FRANCISCO RIVERA ORDOÑEZ JUNTO A LA DUQUESA DE ALBA, CAYETANO MARTINEZ DE IRUJO Y CARMEN ORDOÑEZ EL DIA DE SU BODA
LA / AC / JS / AA / JX / ©KORPA
23/10/98 SEVILLA

Los recién convertidos en marido y mujer con Carmina Ordoñez, la Duquesa de Alba y Cayetano Martínez de IrujoGTRES

Y no en una cualquiera. La de Sevilla en 1998 fue el acontecimiento social del año. La llamaron «la boda de las mantillas» y lo fue todo: retransmisión en directo, calles llenas, expectación máxima y una lista de invitados que parecía una foto de la España de entonces. Desde la Infanta Elena y Jaime de Marichalar hasta Miguel Bosé, pasando por Belén Esteban con Jesulín de Ubrique, Naty Abascal o Raphael. Eugenia deslumbró con un vestido de inspiración medieval y una tiara con historia, mientras Cayetana de Alba veía cómo su familia se unía, por fin, a una gran saga del toreo.

Pero ni siquiera en ese momento todo era tan perfecto como parecía. La noche antes, Carmina Ordóñez le dijo a su hijo que no se casara, que aquello no iba a funcionar. No le hizo caso. Se casó. Y cuatro años después, en 2002, anunciaban su separación tras tener a su única hija en común.

Con el tiempo, la historia se complicó aún más. En 2012, él pidió la custodia de su hija para que se trasladara a vivir a Sevilla, lo que abrió una etapa de tensiones y reproches que contrastaban con la imagen de pareja perfecta que habían dado durante años. Finalmente, la justicia decidió que la joven siguiera con su madre, aunque el tiempo terminó calmando las cosas y hoy mantienen una relación cordial.

EL TORERO FRANCISCO RIVERA " PAQUIRRI " Y CARMEN ORDOÑEZ DURANTE EL DIA DE SU BODA
13/02/1973
SEVILLA

El torero Francisco Rivera junto a Carmina OrdóñezGTRES

Y si seguimos tirando del hilo, todo empieza mucho antes. La propia Carmina Ordóñez también se enamoró muy joven de Paquirri, en una relación intensa, marcada por la diferencia de edad. Él ya era una figura consolidada y ella apenas tenía 17 años. Se conocieron en Tarifa, entre toros, y lo suyo fue rápido, apasionado y muy comentado para la época.

Ella quiso casarse, a pesar de las dudas familiares, en una decisión que hablaba de carácter, pero también de una forma de vivir sin medias tintas. La relación, sin embargo, no duró. Se separaron en 1979 y acabaron divorciándose en 1982. Carmina buscaba independencia, libertad, otra vida distinta a la que se esperaba de ella, mientras que él representaba un modelo más tradicional. Sus ganas de salir, de vivir intensamente, chocaban con ese mundo más rígido. Y ahí se rompió.

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