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Los Reyes de Holanda junto a Trump y su esposa durante su visita a la casa Blanca en Washington D.C..GTRES

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Máxima de Holanda conquista Florida entre el brillo y el silencio sobre Donald Trump

Los reyes de los Países Bajos cierran su gira estadounidense con un despliegue de estilo en Miami, marcado por un férreo control mediático tras su encuentro con el presidente

El viaje oficial de Guillermo Alejandro y Máxima de Holanda por los Estados Unidos ha concluido con la última escala en Florida que no ha dejado a nadie indiferente. Entre el calor de la Pequeña Habana y el glamour de los eventos diplomáticos, la Reina Máxima ha vuelto a demostrar por qué es una de las figuras más carismáticas y elegantes de la realeza europea, aunque en esta ocasión el foco no solo ha estado en su vestidor, sino también en la tensa relación con los medios de comunicación.

Fiel a su estilo audaz, Máxima confió una vez más en su diseñador de cabecera, Natan. Durante su estancia en Miami, la Reina deslumbró con dos looks vibrantes que capturaron la esencia solar de Florida. En su paseo por las coloridas calles optó por un conjunto que combinaba la sofisticación europea con la frescura local. Sin embargo, el momento más comentado fue su elección de un vestido naranja, el color nacional de los Países Bajos, en un claro gesto de 'hacer país' tras su paso por la residencia de los Trump.

Máxima y Guillermo de los Paises Bajos aterrizan en Philadelphia en su viaje oficial a Estados UnidosGTRES

Pero no todo fue moda. El viaje ha estado envuelto en una notable controversia política. Antes de aterrizar en Miami, los Reyes pernoctaron en la residencia de Donald Trump y Melania Trump, un encuentro privado que ha despertado críticas en los Países Bajos. Ante la incomodidad de la situación, el equipo de comunicación de la Casa Real impuso un estricto veto a la prensa: durante el posado oficial, se prohibió terminantemente realizar cualquier pregunta relacionada con el presidente estadounidense.

Este control informativo ha generado un clima de tensión con los periodistas desplazados, quienes se vieron limitados a retratar la faceta más institucional y estética de los monarcas. De este modo, la gira concluye con una contradicción evidente: la cercanía proyectada en los actos culturales frente al muro de silencio que blindó su encuentro privado con los Trump.