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Virginia Garfia Escandón and Carlos Alcaraz González at photocall for Laureus awards 2026 in Madrid on Monday, 20 April 2026.

Virginia Garfia Escandón y Carlos Alcaraz, en los premios LaureusGtres

Virginia Garfia, la madre de Alcaraz que le hace tener los pies en la tierra

De raíces trianeras y elegancia natural, Virginia se convirtió en la gran protagonista de los Premios Laureus 2026

Si hay alguien que explica por qué Carlos Alcaraz mantiene los pies firmemente anclados a la tierra pese a su condición de estrella global, esa es su madre, Virginia Garfia Escandón. Detrás del fenómeno que ha revolucionado el tenis mundial se encuentra una figura discreta, ajena al ruido mediático, que ha preferido siempre la calma de su hogar en Murcia a los focos de los grandes escenarios. Sin embargo, este lunes, su aparición en los Premios Laureus 2026 la convirtió, sin pretenderlo, en una de las grandes protagonistas de la noche.

La gala, celebrada en el Palacio de Cibeles de Madrid, reunió a iconos del deporte como Simone Biles o Luis Figo. Pero, entre todos ellos, fue ella quien acaparó miradas con una elegancia silenciosa y rotunda. Lejos de recurrir a grandes firmas internacionales, optó por un vestido joya de la línea Woman de El Corte Inglés, valorado en 290 euros. Una elección que, más allá de lo estético, encerraba un significado personal: su padre trabajó durante toda su vida en estos grandes almacenes. El diseño, en un favorecedor tono salmón y rematado con un lazo negro que marcaba la silueta, se convirtió en toda una declaración de principios: la elegancia no se compra, se tiene.

Virginia siempre viste bajo un código de sobriedad absoluta. Es una mujer que huye de las estridencias; no busca llamar la atención, pero sí sentirse impecable. Alta, esbelta y con una presencia física más espigada que la de su marido, destaca por una sonrisa perfecta que ilumina su rostro. Es plenamente consciente de que el brillo le corresponde a su hijo, y por ello ha hecho del «segundo plano» su mejor aliado, tanto en su actitud como en su armario.

Virginia Garfia Escandón and Carlos Alcaraz González at photocall for Laureus awards 2026 in Madrid on Monday, 20 April 2026.

Virginia Garfia Escandón y Carlos AlcarazGtres

Siempre que se deja ver, su estilo es el de una mujer actual, que sabe adaptar las tendencias sin perder la compostura. No es raro verla con prendas que marcan la pauta, como las faldas de print animal pero siempre combinadas con piezas básicas que equilibran el conjunto. Su armario es el reflejo de una mujer que domina el equilibrio: sabe ser moderna, pero siempre bajo el filtro de lo correcto.

Aunque vive en Murcia, lleva a Sevilla en el ADN. Hija de trianeros, se encarga de que Carlitos no olvide sus raíces. De hecho, el vínculo es tan fuerte que el tenista fue nombrado «Hijo Adoptivo de Triana». Pero para ella, el mayor reconocimiento no es un título, sino que su hijo siga disfrutando de las cosas sencillas.

¿Su secreto para que a Carlos no se le «suba a la parra»? El puchero con pringá. Es su plato favorito y lo primero que pide al volver de dar la vuelta al mundo. Para su madre, Carlitos sigue siendo ese niño «trasto» y movido que era de pequeño, una energía que supieron encauzar hacia el tenis con mucha paciencia. Como él mismo reconoce: «La comida de mi madre es siempre la mejor». No hay restaurante de lujo en París o Nueva York que supere el sabor de casa.

A pesar de ser una figura temida en la pista, Alcaraz sigue siendo un joven de 22 años con gustos simples... y algún que otro vicio inofensivo. El murciano ha confesado ser un fanático de las zapatillas: «Ya no queda espacio en casa», bromeaba en una entrevista reciente. Y ahí es donde aparece de nuevo su madre para poner orden. «Mi madre me reta porque vuelvo de cada torneo con más zapatillas y me dice: ‘No traigas más, no hay dónde ponerlas’», reveló entre risas. Es esa normalidad -la de una madre pidiendo orden en el cuarto- lo que mantiene al campeón conectado con la realidad.

Pero, a diferencia de su marido, ella no suele viajar a todos los torneos. Prefiere quedarse en un segundo plano, cuidando de sus otros tres hijos (Álvaro, Sergio y Jaime que todavía es menor) y trabajando como vocal en la Fundación Carlos Alcaraz, que ayuda a niños a través del deporte.

Su presencia es escasa pero poderosa. El tenista nunca olvida su apoyo; ya en 2023, al ganar el Mutua Madrid Open en el Día de la Madre, le dedicó el trofeo con un emotivo: «Muchas gracias, mamá, que estés hoy aquí es súper especial, que sepas que te quiero mucho».

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