Orson Salazar y Paz Vega
Se complica la separación de Paz Vega y su marido durante 25 años, Orson Salazar
En este momento tan delicado, su mayor preocupación es el bienestar de sus tres hijos en común
Solo se comunican a través de sus abogados y no parece que vayan a darse una tregua. Tras 25 años de matrimonio, la unión entre Paz Vega y Orson Salazar ha llegado a un punto de no retorno. Lo cierto es que, en todos estos años, ambos formaban un equipo donde ella era la fuerza creativa y él la mente empresarial; Orson actuaba como mánager y gestor absoluto de su carrera, encargándose de la parte contractual y financiera de la artista. Esta estructura, que durante décadas pareció el equilibrio perfecto, ha terminado por saltar por los aires de forma inesperada, dejando a la actriz en una situación de extrema vulnerabilidad. En este trance, su mayor prioridad son sus hijos: Orson Jr. (19), que cursa estudios audiovisuales y la acompaña en Madrid; y Ava (16) y Lenon (15), que se encuentran actualmente en Sevilla con la familia materna.
El detonante de este sismo personal, según apuntan fuentes como la revista ¡Hola!, reside en un profundo desgaste de la relación íntimamente ligado a la gestión económica. Esta crisis administrativa habría terminado de fracturar la confianza ciega que la intérprete depositaba en su marido. La actriz habría descubierto en diciembre una deuda de la que no tenía constancia, una cantidad que se sumaría a la que ya debía a Hacienda y que alcanzaría los tres millones de euros.
Orson Salazar y Paz Vega
La situación financiera es crítica. A finales del año pasado, la protagonista de Lucía y el sexo recibió una notificación de embargo de casi 1.200.000 euros sobre el inmueble de su primera casa en el centro de Madrid. Para hacer frente a estos gastos y evitar la pérdida total, se ha visto obligada a desprenderse de gran parte de la propiedad, vendiendo una fracción a una sociedad mediante un complejo entramado particular. Esta pérdida de fe sugiere que el problema no es solo la cifra, sino el control; desprenderse de quien ha tutelado tu vida profesional durante un cuarto de siglo es un acto de supervivencia y, sobre todo, de reafirmación.
Como confirmación de este cambio de rumbo, Paz ya ha buscado una nueva oficina de representación, Meraki Agents -agencia que gestiona a figuras como Juana Acosta o Manuela Velasco-, buscando profesionalizar su carrera fuera del entorno familiar y recuperar su autonomía.
Ella misma dejaba entrever su estado anímico con una reflexión desgarradora en sus redes sociales bajo el hashtag #EscrituraParaDrenar: «Qué difícil es asumir lo que has intentado negar tanto tiempo... Darte cuenta de que el aire corre en tu contra y que cada día estás más cerca de ese lugar donde reina el olvido y la melancolía de lo que pudo ser».
Tras fijar su residencia en los últimos años en República Dominicana, la ganadora del Goya ha regresado definitivamente a España para resolver estas cuestiones fiscales y administrativas.
«Él era muy dominante y ella era una persona que brillaba cada vez menos a su lado. Imponía su criterio», ha comentado Susanna Griso.