Paz Vega atiende a los medios, este miércoles por la noche, en Madrid
Se complica la separación de Paz Vega y su marido durante 25 años, Orson Salazar: «Lo estamos pasando un poquito regular»
La actriz rompió su silencio este miércoles ante los medios y confesó cómo se encuentra
Solo se comunican a través de sus abogados y no parece que vayan a darse una tregua. Tras 25 años de matrimonio, la unión entre Paz Vega y Orson Salazar ha llegado a un punto de no retorno. Este miércoles, la actriz reaparecía ante las cámaras con una imagen muy seria: «Es un momento muy difícil, lo estamos pasando un poquito regular y yo lo que agradezco es que nos estáis respetando». Paz salía del domicilio de su hermana Sara, quien se ha convertido en uno de sus principales apoyos. «Es que no voy a decir nada, de verdad, muchísimas gracias. Es que el día que tenga que decir algo lo diré, si lo tengo que decir algún día y si no pues nada», ha comentado. «Os pido que me dejéis tranquilita estos días que tengo que hacer cuestiones de cosas. Intentar solucionar y empezar de nuevo. Recados y eso, el sentirme yo».
Lo cierto es que, en todos estos años, Paz Vega y Orson Salazar formaban un equipo donde ella era la fuerza creativa y él la mente empresarial; Orson actuaba como mánager y gestor absoluto de su carrera, encargándose de la parte contractual y financiera de la artista. Esta estructura, que durante décadas pareció el equilibrio perfecto, ha terminado por saltar por los aires de forma inesperada, dejando a la actriz en una situación de extrema vulnerabilidad. En este trance, su mayor prioridad son sus hijos: Orson Jr. (19), que cursa estudios audiovisuales y la acompaña en Madrid; y Ava (16) y Lenon (15), que se encuentran actualmente en Sevilla con la familia materna.
Orson Salazar y Paz Vega
El detonante de este sismo personal, según apuntan fuentes como la revista ¡Hola!, reside en un profundo desgaste de la relación íntimamente ligado a la gestión económica. Esta crisis administrativa habría terminado de fracturar la confianza ciega que la intérprete depositaba en su marido. La actriz habría descubierto en diciembre una deuda de la que no tenía constancia, una cantidad que se sumaría a la que ya debía a Hacienda y que alcanzaría los tres millones de euros. «Él era muy dominante y ella era una persona que brillaba cada vez menos a su lado. Imponía su criterio», ha comentado Susanna Griso.
La situación financiera es crítica. A finales del año pasado, la protagonista de Lucía y el sexo recibió una notificación de embargo de casi 1.200.000 euros sobre el inmueble de su primera casa en el centro de Madrid. Para hacer frente a estos gastos y evitar la pérdida total, se ha visto obligada a desprenderse de gran parte de la propiedad, vendiendo una fracción a una sociedad mediante un complejo entramado particular. Esta pérdida de fe sugiere que el problema no es solo la cifra, sino el control; desprenderse de quien ha tutelado tu vida profesional durante un cuarto de siglo es un acto de supervivencia y, sobre todo, de reafirmación.
Como confirmación de este cambio de rumbo, Paz ya ha buscado una nueva oficina de representación, Meraki Agents -agencia que gestiona a figuras como Juana Acosta o Manuela Velasco-, buscando profesionalizar su carrera fuera del entorno familiar y recuperar su autonomía.
Ella misma dejaba entrever su estado anímico con una reflexión desgarradora en sus redes sociales bajo el hashtag #EscrituraParaDrenar: «Qué difícil es asumir lo que has intentado negar tanto tiempo... Darte cuenta de que el aire corre en tu contra y que cada día estás más cerca de ese lugar donde reina el olvido y la melancolía de lo que pudo ser».