Manuela Villena y su marido, Juanma Moreno
Las invitadas más elegantes de la Feria de Abril: de Sofía Palazuelo a Manuela Villena
Analizamos los estilismos de las mujeres que han dictado sentencia sobre el albero con nombre propio
Bajo el sol de justicia que baña el Real y el aroma a azahar que todavía impregna las calles de Sevilla, la Feria de Abril se despliega no solo como una fiesta de tradición, sino como la pasarela de moda más auténtica y vibrante del sur de España. Entre el estruendo de los cascos de los caballos y el compás de las sevillanas, el Real se convierte en un escenario donde la elegancia se manifiesta en mil formas, elevando el estilo español a su máxima expresión. Este año, la atención se ha centrado en figuras que personifican dos caras de una misma moneda: la sofisticación minimalista y el respeto más profundo por la herencia flamenca.
Lourdes Montes en la Feria
La Duquesa de Huéscar, Sofía Palazuelo, ha vuelto a sentar cátedra sobre cómo destacar en la Feria sin necesidad de recurrir al traje de flamenca tradicional. Su elección, un conjunto de punto de la diseñadora Laia Alen, es un manifiesto de modernidad arquitectónica. Al optar por un top halter asimétrico en tono crema y una falda fluida a juego, la mujer de Fernando Fitz-James Stuart demuestra que la elegancia reside en la proporción y en la calidad de los materiales.
Sofía Palazuelo
Lo que la convierte en una de las mejores vestidas es su capacidad para integrar guiños sutiles a la cultura española, como su bolso en forma de abanico y unos maxipendientes dorados, sin caer en el disfraz. Su look representa la evolución de la invitada contemporánea: una mujer que valora la limpieza de líneas, pero que mantiene la pulcritud necesaria mediante un recogido bajo que cede todo el protagonismo a su porte natural.
Manuela Villena y su marido Juanma Moreno
En el extremo opuesto, pero con igual éxito, Manuela Villena encarna la perfección del canon sevillano. Como embajadora de la moda andaluza, su elección de un diseño de José Hidalgo en blanco y negro es una oda al clasicismo renovado. La esposa del presidente de la Junta de Andalucía no teme al volumen ni al contraste; su uso del lunar y los volantes en «zig zag», coronados por un mantoncillo rojo vibrante, refleja un respeto absoluto por el protocolo feriante. Ella representa la elegancia institucional y folclórica, demostrando que el traje de gitana, cuando está bien ejecutado, sigue siendo la pieza reina del Real por su capacidad para realzar la figura femenina con una fuerza inigualable.
Cayetana Rivera
Por su parte, Tana Rivera ha aportado el toque emocional y genealógico a esta edición. Al rescatar una chaqueta de amazona que perteneció a su abuela, la inolvidable Cayetana de Alba, la joven no solo viste una prenda, sino que porta una historia. Su presencia es un recordatorio de que en la Feria la moda es también un legado familiar. Esta mezcla de nostalgia y dominio de los códigos ecuestres la posiciona como el relevo generacional perfecto, capaz de lucir con orgullo las raíces de una estirpe que siempre ha entendido el Real como su segunda casa.
Laura Corsini
Para completar este fresco de sofisticación, Laura Corsini dio una auténtica lección de cómo equilibrar la frescura con el rigor de la tradición. La fundadora de Bimani se decantó por un diseño de Miabril, la firma de Lourdes Montes, eligiendo un vestido blanco inmaculado que servía como el lienzo perfecto para jugar con los contrastes. Su vestido no era una pieza plana; los sutiles detalles en negro y las mangas con bordados artesanales aportaban una riqueza visual de alta costura al coronarlo con un mantoncillo rojo.
Lourdes Montes en la Feria con su marido Francisco Rivera
La propia Lourdes Montes, anfitriona indiscutible, demostró su maestría por partida doble. En la jornada inaugural, apostó por el romanticismo de un vestido rosa de silueta entallada de su propia firma. Sin estampados, el diseño centraba la atención en la arquitectura del volante y en el contraste magistral con un mantoncillo verde azulado de Barón Terry. Sin embargo, superado el ecuador de la semana, la mujer de Francisco Rivera dio una lección de adaptabilidad al cambiar los volantes por un look «de calle» con un vestido floral sobre fondo ocre, diseñado en colaboración con Bimani. El color, un guiño al albero de la ciudad, combinado con pendientes de coral y un bolso de rafia.