Morante de la Puebla, el pasado 28 de febrero con la Medalla de Andalucía
El silencioso divorcio de Morante de la Puebla
El diestro reaparecerá recuperado física y mentalmente en Jerez este viernes, tras su grave cornada en Sevilla, donde le han nombrado 'Hijo Predilecto'
Vuelve Morante de la Puebla, el torero que fuma para sentirse vivo. Tras una recuperación más larga de lo previsto, el torero considerado como el mejor capote de la historia por quienes saben ver bien las faenas en la plaza, ya está listo para volver al ruedo. Será este viernes 15 de mayo, en Jerez. En Valladolid, no pudo ser.
Es un día importante para el diestro de La Puebla porque, además de volver a vestirse de luces, se inaugura una estatua en honor de su querido y admirado Rafael de Paula y allí estará él. Un monumento en memoria del torero gitano que se levantará en los aledaños del coso jerezano.
El mejor año
Juan Antonio Morante Camacho atraviesa su mejor momento, a pesar de la gravedad de su última cornada. Una cornada que coincide en el tiempo con la de su mayor rival en los carteles, Andrés Roca Rey. El año 2025 firmó su mejor temporada. Y al terminarla, exhausto, quiso poner en orden sus asuntos personales. Firmó su divorcio de Elisabeth Garrido, la madre de sus dos hijas pequeñas María y Lola, con quien estaba casado desde 2010, y vendió la ganadería. Lo que era un secreto a voces en los círculos taurinos, lo confirma el periodista Vicente Zabala de la Serna, en su impecable libro recién publicado, Memoria de Morante. Un segundo divorcio silencioso e íntimo que, sin duda, ha pasado factura en el estado de ánimo del genio de La Puebla. Un ánimo que no siempre está bien del todo. La oscuridad se asoma a su cerebro con frecuencia desde hace muchos años. De su primer matrimonio con Cynthia Antúnez, que se rompió en 2008 tras una mala racha, nació su hijo mayor, José Antonio, jugador del Betis, con quien se lleva genial.
Valor
Morante es el torero de arte con más valor. Valor para torear despacio, con los toros acariciando sus muslos, y valor para confesar sus problemas de salud mental, su depresión latente, y su duro tratamiento psiquiátrico que le deja sin memoria. Sin fotos en el álbum de la vida real.
Morante de la Puebla el pasado 12 de Octubre en Madrid
El pasado 12 de octubre, el maestro de La Puebla estaba cansado, muy cansado, y anunció su retirada no definitiva, tras hacer historia en Las Ventas y en el toreo. Su madre, Pepi Camacho, ese día clave le vio torear por la mañana, durante el festival. Por la tarde, siguió su faena de Puerta Grande por televisión. Por la noche, le acompañó en la suite del hotel Wellington mientras saboreaba la gloria del triunfo y del hasta pronto.
Es un torero de época y un torero singular. Padece una enfermedad que duele en el alma. Como una cornada invisible que nunca se cicatriza del todo. Su médico portugués lo vigila de cerca, porque la oscuridad mental no es buena compañera para alguien que se pone delante de un animal de 500 kilos.
Su cabeza está cada vez más en orden gracias a su sólido y leal entorno, que va desde su apoderado Pedro J. Marques, y toda la cuadrilla, hasta su querida madre. Gracias también al toro, que le da la vida. Con su depresión aparcada y sus ansias de triunfo intactas, Morante, el niño que siempre quiso ser torero, vuelve a la faena.