Fotografía de la Orden de la Jarretera
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La gran ausencia en la tradicional Orden de la Jarretera de la Familia Real británica
Es una de las ceremonias más antiguas y exclusivas del Reino Unido
Cada mes de junio, el Castillo de Windsor se convierte en el escenario de una de las tradiciones más solemnes de la Corona británica. Se trata del Día de la Orden de la Jarretera, una ceremonia cargada de simbolismo que reúne al Rey Carlos III, la Reina Camila, el Príncipe Guillermo, la princesa Catalina de Gales y al reducido grupo de damas y caballeros que forman parte de esta prestigiosa orden de caballería.
Conocido oficialmente como Garter Day, el evento se celebra tradicionalmente el lunes de la semana de las carreras de Royal Ascot. La orden vive dos momentos clave a lo largo del año: cada 23 de abril, coincidiendo con el Día de San Jorge, el monarca anuncia a los nuevos miembros, mientras que la investidura oficial, la procesión y el servicio religioso se trasladan al mes de junio. Es entonces cuando los caballeros y damas lucen las históricas capas de terciopelo azul, los sombreros de plumas y las insignias que distinguen a esta exclusiva institución.
Fotografía del Orden de la Jarretera
Fundada en 1348 por el Rey Eduardo III e inspirada en las leyendas del Rey Arturo y los caballeros de la Mesa Redonda, la Orden de la Jarretera está considerada la más antigua del Reino Unido y una de las distinciones más exclusivas del mundo. El número de miembros es muy limitado y es el propio soberano quien elige personalmente a quienes pasan a formar parte de ella por su servicio a la Corona o al país.
Como marca la tradición, los asistentes desfilaron por los jardines del castillo luciendo las inconfundibles capas de terciopelo azul oscuro, sombreros negros rematados con grandes plumas blancas y las espectaculares insignias de la orden. Entre ellas destaca el collar ceremonial con la figura de San Jorge venciendo al dragón, la estrella con la cruz de San Jorge y la célebre liga azul con el lema «Honi soit qui mal y pense», una expresión en francés antiguo que puede traducirse como «Vergüenza para quien piense mal de ello».
Uno de los rostros más esperados fue el del Príncipe Guillermo, que volvió a participar en la procesión vestido con el tradicional atuendo ceremonial. A su lado estuvo Kate Middleton, princesa de Gales, que acaparó buena parte de las miradas con un elegante vestido-abrigo en tono marfil diseñado por Patrick McDowell. La prenda estaba confeccionada con un exclusivo brocado tejido por Stephen Walters, una histórica firma textil de Suffolk que la propia princesa visitó hace unos meses. Completó el conjunto con un amplio sombrero firmado por Juliette Botterill, elaborado con el mismo tejido del vestido, en uno de los estilismos más aplaudidos de la jornada. En cuanto a las joyas, recuperó los pendientes que lució el día de su boda, un regalo de sus padres, Carole y Michael Middleton. Firmados por Robinson Pelham, incorporan hojas de roble, bellotas y diamantes, un diseño inspirado en el escudo de armas de la familia Middleton.
Pero si hubo un detalle que ha convertido esta edición en histórica fue la ausencia definitiva del príncipe Andrés. El duque de York quedó apartado de la vida institucional de la monarquía tras la polémica generada por su relación con Jeffrey Epstein. A raíz de aquel escándalo perdió sus cargos militares honoríficos y sus patronazgos oficiales, además de dejar de representar públicamente a la Corona. En los últimos años ya había dejado de participar en la procesión pública del Día de la Jarretera, aunque todavía acudía de manera discreta a algunos actos privados relacionados con la orden. Sin embargo, este 2026 ha supuesto un punto de inflexión: por primera vez en veinte años no ha tenido acceso a ninguno de los actos de la jornada, ni públicos ni privados, quedando
completamente desvinculado de una de las ceremonias más emblemáticas de la monarquía británica. Una ausencia que simboliza el cierre definitivo de una etapa para la familia real británica y que deja una imagen muy distinta a la de años anteriores: una institución cada vez más centrada en Carlos III, la Reina Camila y los Príncipes de Gales, llamados a liderar el presente y el futuro de la Corona mientras mantienen vivas algunas de sus tradiciones más antiguas