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Rafa Nadal y su mujer, Mery Perelló,Gtres

Así ha sido el bautizo del segundo hijo de Nadal y Mery Perelló

La ceremonia religiosa tuvo lugar en la parroquia de Cristo Rey de Manacor

Con las puertas de la iglesia cerradas a cal y canto y un menú de alta cocina mallorquina, Rafa Nadal y Xisca Perelló han bautizado en la más estricta intimidad al pequeño Miquel, su segundo hijo nacido en agosto de 2025 y que cuenta ya con diez meses de vida. Una celebración impecable que, sin embargo, ha dejado una gran incógnita en el aire: la misteriosa ausencia de su tío y eterno entrenador, Toni Nadal.

El extenista y su esposa han vuelto a dejar claro que, por muy grandes que sean las leyendas, los momentos más importantes se disfrutan mejor lejos de los focos. La jornada, desvelada en exclusiva por Vanitatis, combinó a la perfección la discreción que tanto caracteriza al matrimonio con el mejor producto de la gastronomía de la isla, blindando su entorno familiar de cualquier mirada indiscreta.

La ceremonia religiosa tuvo lugar en la parroquia de Cristo Rey de Manacor. No es un escenario elegido al azar: es el mismo templo donde ya bautizaron a su primogénito, Rafael, hace dos años. Fieles a su filosofía de mantener su vida privada bajo llave, organizaron un acto exprés que apenas duró media hora. Para evitar filtraciones o revuelo mediático, los accesos a la iglesia permanecieron completamente bloqueados al público, garantizando la paz absoluta de los suyos.

Una vez terminada la misa, toda la comitiva se trasladó al restaurante Sa Punta, un local ubicado en Cala Bona que tiene un significado muy especial para la familia, ya que Miguel Ángel Nadal, tío de Rafa, es socio del establecimiento. Allí, el clan disfrutó de una comida que se alargó durante horas y que comenzó con un cóctel informal a base de gildas, brioche de ternera, hojaldres con anchoas y un toque gourmet con bikinis de jamón serrano, mozzarella y mantequilla de trufa.

Rafa Nadal y Mery Perelló, en una imagen compartida en redes socialesInstagram

El banquete principal consistió en un festival de entrantes para compartir que incluía tartar de atún, croquetas de jamón ibérico y bocaditos de gallo de San Pedro frito. Para los segundos, los comensales pudieron elegir entre lubina o carrilleras, cerrando el menú con un despliegue de postres que iba desde la tarta de queso y el lemon pie hasta el clásico coulant de chocolate.

Estilo ibicenco y una sonada baja

En cuanto al ambiente, y tal y como relata el citado medio ante la absoluta falta de imágenes del evento, la estética ibicenca dominó la jornada. Los padres del tenista, Sebastián Nadal y Ana María Parera, junto a su hermana Maribel Nadal, destacaron entre unos invitados que acudieron vestidos mayoritariamente con tonos blancos y relajados. Por su parte, Xisca Perelló volvió a dar una lección de elegancia discreta al lucir un vestido midi de manga corta confeccionado en tweed blanco, un diseño de corte clásico que recordaba inevitablemente al sello de Chanel.

Sin embargo, en una reunión familiar tan unida, hubo un detalle que llamó poderosamente la atención. Cuentan que en la mesa faltó una de las figuras clave en la vida y el éxito de Rafa Nadal: su tío Toni Nadal. El histórico entrenador del manacorí fue la gran ausencia de la jornada por motivos que, de momento, no han querido trascender públicamente.

A pesar de este vacío, la celebración ha puesto la guinda a un mes inolvidable para el mallorquín. En cuestión de semanas, Nadal no solo ha soplado las velas de su 40 cumpleaños en la más estricta intimidad, sino que ha visto cómo triunfaba en Netflix Rafa, la docuserie que repasa su legendaria trayectoria. Ahora, completamente volcado en su faceta familiar y lejos de la exigencia de las pistas, el balear escribe un nuevo y feliz capítulo rodeado del ecosistema que siempre le ha mantenido con los pies en la tierra.