La secretaria del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, María Gertrudis Alcázar
El pueblo que vio nacer a Gertru: naturaleza, historia y uno de los humedales más valiosos de Europa
La fiel secretaria de Zapatero cercada por el caso Plus Ultra compareció este lunes en el Senado
La vorágine de la actualidad judicial tiene la extraña capacidad de poner bajo el foco lugares que, hasta entonces, respiraban con el ritmo pausado de la llanura manchega. La investigación del denominado caso Plus Ultra ha situado en primera línea a Gertrudis Alcázar, secretaria durante más de dos décadas del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y considerada por el juez instructor una «pieza operativa esencial» en la gestión diaria de su despacho.
Investigada por presunto tráfico de influencias y blanqueo de capitales en relación con el rescate estatal de 53 millones de euros concedido a la aerolínea durante la pandemia, Alcázar ha comparecido este 29 de junio ante la comisión de investigación del Senado. Rodeada de un reducido grupo de parlamentarios socialistas y acompañada por su abogado, se ha limitado a leer un breve comunicado: «Siguiendo asesoramiento jurídico y para preservar mis derechos fundamentales, voy a mantenerme en silencio. Mi silencio no es un desaire, sino coherente con mi condición procesal».
La escena, que rompe el histórico anonimato de una mujer de la que apenas existen imágenes públicas pese a haber sido durante más de dos décadas la persona de máxima confianza de Zapatero, ha despertado también el interés por sus orígenes. Alcázar nació en Daimiel, una localidad de algo más de 17.000 habitantes situada en la provincia de Ciudad Real, conocida por albergar uno de los espacios naturales más valiosos de España y uno de los yacimientos arqueológicos más singulares de la Edad del Bronce.
Tablas de Daimiel
Tablas de Daimiel
Como tantos miles de castellanomanchegos de la segunda mitad del siglo XX, dejó atrás su pueblo para buscar oportunidades laborales fuera. Aquella emigración interior marcó a toda una generación que cambió el campo por las grandes ciudades, especialmente Madrid. En el caso de Alcázar, antes de instalarse en la capital trabajó como asistenta en Ciudad Real y, posteriormente, dio el salto a la sede federal del PSOE, donde inició una trayectoria que acabaría llevándola a convertirse en la secretaria y colaboradora inseparable de Zapatero durante su etapa en La Moncloa y también después de abandonar la Presidencia del Gobierno. Sin embargo, más allá de la actualidad judicial, su tierra lleva décadas siendo un referente para el turismo de naturaleza. La localidad es la principal puerta de acceso al Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, declarado en 1973 y considerado el último gran ejemplo de tablas fluviales de Europa, un ecosistema excepcional formado por el desbordamiento de los ríos Guadiana y Gigüela.
Para los amantes del ecoturismo, este humedal constituye un auténtico santuario de biodiversidad. Más de 250 especies de aves utilizan sus aguas como refugio, zona de invernada o lugar de paso durante las migraciones, compartiendo hábitat con nutrias, zorros, tejones, jabalíes y numerosas especies de anfibios. Todo ello puede descubrirse a través de una red de pasarelas de madera, observatorios y miradores que permiten recorrer el parque sin alterar su delicado equilibrio.
A escasos kilómetros del casco urbano espera otra de las grandes joyas de la provincia: la Motilla del Azuer, considerada uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la Edad del Bronce en Europa. Esta fortificación, con más de 4.000 años de antigüedad, alberga el pozo más antiguo documentado de la Península Ibérica y demuestra cómo aquellas comunidades desarrollaron complejos sistemas defensivos y de almacenamiento para garantizar el acceso al agua en un periodo de intensa sequía.
El recorrido continúa por el casco histórico, presidido por las iglesias de San Pedro Apóstol y Santa María la Mayor, y por las obras del arquitecto Miguel Fisac, el daimieleño más universal. Pionero de la arquitectura orgánica, dejó en su localidad edificios tan representativos como el Centro de Interpretación del Agua y los Humedales o el Mercado Municipal. Su legado puede conocerse en el Museo Comarcal, que también rinde homenaje al pintor Juan D'Opazo y al coleccionista de cerámica Vicente Carranza.
La visita culmina en la mesa. La cocina daimieleña conserva intactas las recetas tradicionales de la Mancha, con especialidades como el pisto manchego, las gachas, las migas del pastor o el tiznao, elaborado con bacalao desalado y verduras asadas. Todo ello acompañado por vinos de la tierra y queso manchego.