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Sam Neill

Sam Neill, junto a sus viñedos de Nueva Zelanda

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El vino de lujo que elaboraba Sam Neill ('Parque Jurásico'), el gran bodeguero de Hollywood

De estrella de Hollywood a viticultor en Nueva Zelanda: un recorrido por las pasiones, los amores y la valiente despedida del actor

Una cosa eran los focos y otra muy distinta su realidad. Fuera del set de rodaje, donde prestó su rostro al mítico científico Alan Grant en la saga de Parque Jurásico y al implacable inspector Chester Campbell en Peaky Blinders, Sam Neill prefería la tierra firme a las alfombras rojas.

El actor, que decidió rebautizarse a sí mismo en el colegio porque no le convencía su nombre real (Nigel), vivió siempre bajo sus propias reglas. Formó una gran familia multicultural, persiguió sus aficiones con el entusiasmo de un niño y afrontó los zarpazos de una dura enfermedad con una entereza que dejó a todos sin palabras.

Aunque nació en Irlanda del Norte, su brújula siempre apuntó a Nueva Zelanda, el país de su padre (que era militar) y el lugar que adoptó como hogar a los siete años. Allí, en la región de Central Otago, Neill no era una estrella de Hollywood; era un viticultor apasionado. En 1993 fundó sTwo Paddock, un viñedo de pinot noir que terminó siendo su refugio absoluto. Quienes le seguían en redes sociales conocían bien su debilidad por la vida de campo: cuidaba con un humor finísimo de vacas, cerdos y ovejas a los que bautizaba con los nombres de sus amigos famosos de la industria cinematográfica, mientras les tocaba el ukelele.

Vino Sam Neill

Sam Neill era un maestro vinicultor

Esa misma autenticidad marcó una vida sentimental compleja y llena de altiajos. En su juventud fue padre de Andrew, a quien dio en adopción y con el que se reencontró felizmente veinticinco años después. Luego vendría su relación con la actriz Lisa Harrow (madre de su hijo Tim) y, en 1989, el flechazo en pleno rodaje de Terror a bordo con la maquilladora japonesa Noriko Watanabe. Con ella se casó, tuvo a su hija Elena y adoptó a Maiko, la hija de su pareja. Tras romper en 2017, su última relación conocida fue con la periodista australiana Laura Tingle.

El verdadero golpe llegó en marzo de 2023. Al publicar sus memorias (¿Alguna vez te dije esto?), Neill soltó la bomba: sufría un linfoma no Hodgkin en etapa 3. Lejos de buscar compasión, habló de su cáncer de sangre con una honestidad impactante. Confesó haber sentido una soledad tremenda y admitió que «estaba preparado para morir», pero el tratamiento experimental funcionó y le regaló una tregua en remisión. Sus últimos meses los pasó como él quería: entre sus cepas de vino, jugando con sus nietos y demostrando que la mejor película de su vida nunca se proyectó en los cines.

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