Helen Lindes y Rudy Fernández en los premios Laureus 2026
La clave de Helen Lindes para 15 años de amor «sin crisis» junto a Rudy Fernández
La modelo y el exdeportista forman una de las parejas más consolidadas del panorama español
Helen Lindes y Rudy Fernández forman, desde 2011, una de las parejas más sólidas y enamoradas del panorama nacional. El 4 de julio de 2015 se daban el 'sí quiero' en una ceremonia de ensueño en la tierra natal del exjugador de baloncesto, Mallorca. Coincidiendo con su undécimo aniversario de boda, la modelo ha hecho balance de su historia de amor con el exdeportista y ha revelado el secreto para cuidar su relación con tres niños pequeños –Alan (9), Aura (6) y Anaís (1)– en casa, que ocupan casi todo su tiempo.
– ¿Cómo se presenta el verano?
–Muy bien, nos iremos seguramente a Mallorca y a Lanzarote en agosto; ahora en julio nos quedamos en Madrid y nada, muy tranquilo. Estamos metiendo en campus porque, al final, cuando están mucho tiempo en casa, se aburren y nada, llevo a mis hijos a la hípica para que monten a caballo, que estamos ahí muy metidos en el mundo. Thor, mi caballo, es mi cuarto hijo. Me lo regaló Rudy y estoy encantada, muy involucrada en la hípica y quiero fomentar esta saludable afición en mis hijos.
– Acaba de ser su aniversario de boda. ¿Qué balance hace después de todo esto? ¿Fortalecen los años en el amor?
- Totalmente. Recuerdo el día de mi boda como un momento de paz absoluta y de unión increíble con mi pareja. Y creo que, a lo largo de estos once años, lo único que hemos hecho es afianzar esa unión. Y bueno, con tres hijos, es que mejor imposible. Recuerdo mi boda como un día muy calmado. Yo lo tenía todo superbién organizado, porque llevaba como un año organizando cada detalle, y sabía que ese día iba a salir perfecto, y así fue.
– Con tres hijos, ¿cómo se cuida también la pareja? Porque el amor en la pareja también hay que cuidarlo, ¿no?
– No es fácil: él está muy ocupado, yo también tengo mis cosas, estamos muy pendientes de los niños también, que no queremos pasar tiempo libre sin ellos, y al final, claro, la pareja sola también necesita sus momentitos, ¿no? De romanticismo y relax, que nos han unido muchísimo; son muchas horas en el campo de golf y es una afición que hemos cogido los dos a la vez, así que no es él muchísimo mejor que yo; es el único deporte en el que puedo decir que Rudy es más o menos, sí, con nuestro hándicap, así que sí, intentamos buscar nuestros momentos.
– ¿Cómo están los niños?
– Bueno, Alan tiene 9, Aura 7 y la bebé tiene un año y medio; es muy observadora y sus hermanos se portan fenomenal con ella, la cuidan muchísimo. Creo que ese hueco que había, que hay cinco años de diferencia entre mis dos hijas, ha venido muy bien porque la mediana ya es lo suficientemente mayor como para cuidar de la pequeña y se llevan muy bien.
– Con tantos años juntos, tres hijos... ¿Es fácil superar una crisis?
–De momento no hemos tenido ninguna. Afortunadamente, somos dos personas muy tranquilas y muy caseras. Rudy tiene un poco más de carácter que yo, pero lo usa más en el terreno de juego, digamos, que en casa. En casa es un trozo de pan y nos llevamos muy bien.
– ¿Qué le gustaría que fueran los niños de mayores? ¿Quiere que sigan sus pasos?
– Lo que quieran ser. Nuestro hijo mayor está ahora de portero de fútbol y está convencido de que va a ser futbolista. ¡Ya se verá! Que sean felices, pero también que se dediquen a algo. No digo al deporte o a la moda, pero sí me gustaría que fuese algo creativo, ¿no? Porque tanto Rudy como yo hemos tenido la suerte de poder viajar muchísimo, conocer otros países, y creo que una profesión que le brinde esa oportunidad a mis hijos estaría muy bien.
–¿Ha habido mucha diferencia a la hora de la maternidad entre los tres?
–Sí, cuando eres madre primeriza, todo te da mucho miedo y tienes muchas inseguridades. Y ya el tercero es una maravilla porque ya te lo sabes todo.
–¿Y ganas de un cuarto? ¿Le gustaría ampliar la familia?
– No, no, no. ¿Ya no? No, cero, cero. Cero ganas de seguir. Creo que con tres ya se cierra el círculo, es un número muy bonito y... además, entre todos hacemos el cinco, que es el número de Rudy, de su dorsal. Está todo pensado.