Rania de Jordania, con su hija, la Princesa Imán
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El calculado despiste de Rania de Jordania al anunciar el embarazo de su hija, la princesa Imán
La feliz noticia que la reina Rania intentó camuflar en sus redes sociales y que no afectará al trono de Ammán
Rania de Jordania es la reina indiscutible de la comunicación digital, pero esta vez se ha pasado de frenada con el despiste. Hace unos días, la soberana utilizaba su perfil de Instagram para anunciar, con aparente ingenuidad, que su hija Iman y su yerno, Jameel Alexander Thermiotis, volverían a ser padres. El planeta entero dio por hecho que la pequeña Amina tendría un hermanito. Sin embargo, detrás de aquellas sutiles palabras sobre 'el club de los nietos' se escondía el verdadero bombazo palaciego de la temporada: no viene un bebé en camino, vienen dos.
La princesa Iman está embarazada de gemelos. Una noticia excelente que no solo explica el avanzadísimo estado de gestación que revelaba el sutil posado a contraluz distribuido por la Casa Real, sino que cobra todo el sentido cuando uno repasa la genética de ambas familias.
Y es que, en la dinastía hachemita, los partos múltiples son casi una tradición. Las tías de la princesa, Aisha y Zein —hijas del recordado rey Hussein I—, son las mellizas más famosas de la corte. Su tío, el príncipe Faisal, también es padre de dos gemelas. Por la rama del padre, el empresario venezolano Jameel Alexander Thermiotis, el panorama es idéntico: su propia hermana, Alexandra, dio a luz a mellizos a finales de 2024. Estaba escrito en el mapa genético.
Rania de Jordania con su familia
Más allá de la lógica euforia que se vive en Ammán, el doble nacimiento abre el debate sobre el tablero sucesorio. Aquí, sin embargo, la burocracia palaciega respira tranquila. Jordania se rige por una ley sálica estricta que veta por completo a las mujeres en la línea de sucesión. Al no tener la princesa Iman derechos sucesorios propios, sus futuros hijos quedan totalmente excluidos de la carrera por el trono. La Corona sigue blindada para su hermano, el príncipe heredero Hussein (que de momento solo tiene una hija), y en su defecto, para el hermano menor, el príncipe Hashem.
La incógnita de los nombres se resolverá antes de que termine el verano. Mientras tanto, Rania ya prepara las cunas dobles para un palacio que está a punto de perder la poca paz que le quedaba.