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Fabián Ruiz, junto a su madre Chari Peña el día de su boda con Rosa Espinosa

Fabián Ruiz, junto a su madre Chari Peña el día de su boda con Rosa PereiraGTRES

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La historia de superación de Fabián Ruiz, el amuleto de la selección que 'compartía' vestuario con su madre

«Somos una familia humilde, llana, del pueblo», confesó el sevillano al hablar de su progenitora y sus dos hermanos

Sin quererlo, Fabián Ruiz se ha convertido en el talismán de la selección española y los datos así lo demuestran. Nuestro país no ha perdido ni un solo partido desde que el centrocampista ha pisado el campo de fútbol. Con la victoria a Francia, ya son 49 los partidos en los que hemos resultado victoriosos y los aficionados solo esperan que el domingo la cifra se redondee y alcance los 50.

Significaría que, por segunda vez en la historia, somos campeones del mundo, lo que también acercaría a Fabián al récord impuesto por Carlos Marchena, que entre 2003 y 2010 consiguió que el conjunto español no perdiese en un total de 57 partidos. Luis de la Fuente ya le considera una pieza clave en el 11 titular. Y no es para menos puesto que la táctica de sacarle en el partido de Bélgica para darle descanso a Pedri hizo que marcase uno de los dos goles que nos dio el pase a semifinales.

El sevillano celebró el tanto con un emotivo gesto que demuestra que su familia siempre va a ser lo primero. Nada más anotar, cogió el balón, se lo puso bajo la camiseta y simuló estar embarazado, lanzando su dedo a la boca, como si fuera un chupete, haciendo referencia al bebé que está esperando con Rosa Pereira.

«Lo hablaba con mi mujer. Tenía muchas ganas de meter un gol para dedicárselo a ella y al niño. La verdad que no ha habido mejor partido que unos cuartos de un Mundial. Mi mujer estaba muy feliz, muy emocionada, y toda mi familia que estaba ahí por poder dedicárselo a ellos», aseguró tras el partido.

La pareja se conoció durante la adolescencia en Sevilla, donde él jugaba en las categorías juveniles del Real Betis Balompié. La relación fue pasando por distintas etapas en las que vieron cómo él alcanzaba su sueño de jugar al fútbol en primera categoría mientras ella se graduaba en Psicología. Se dieron el 'sí, quiero' hace un año y pocos meses después anunciaron que estaban esperando su primer hijo en común, al que llamarán Bertín.

Cuando nazca tendrán que decidir en qué ciudad se instalan, dado que él reside en París por jugar en el PSG, mientras ella va y viene por su trabajo como psicóloga clínica en Sevilla. Él vuelve a su ciudad natal cuando los partidos del Paris Saint Germain se lo permiten y siempre que lo hace visita a su madre, Chari Peña, la artífice de su triunfo.

Fabián y sus dos hermanos se criaron en un hogar repleto de dificultades económicas tras el divorcio de sus padres, pero eso no les impidió poder cumplir sus sueños. Fue su madre la que asumió en solitario la responsabilidad de educarlos, trabajando de lunes a domingo como limpiadora. «No sé cuánto ganaba, pero no mucho. Y con una casa, tres hijos, los estudios, llevarme a mí a entrenar al Betis… no fue fácil», explicó en una entrevista.

Fabián Ruiz y Rosa Espinosa, el día de su boda

Fabián Ruiz y Rosa Pereira, el día de su boda

A ella le debe haber podido entrenar en la categoría juvenil del Betis, ya que empezó a limpiar los vestuarios del equipo para que admitieran a su hijo. «Al principio me daba un poco de vergüenza porque ella limpiaba los vestuarios del Betis y yo me cambiaba allí». Sin embargo, luego cambió por completo. «Fue todo lo contrario. Sentía orgullo de ver a mi madre trabajando allí y haciendo todo lo posible por nosotros».

Con el paso de los años pudo devolverle con creces el fruto de su esfuerzo. «Tuve la suerte de poder permitirme sacarla de trabajar y tirar yo de mi familia, y sin ninguna duda lo hice. Al principio le costó, se lo pensó mucho tiempo. Era su rutina, y dejarlo de golpe le costó. Luego disfrutó mucho de poder venir conmigo, a verme jugar, a estar conmigo y mis hermanos», apuntó el jugador.

Fabián, junto a sus dos hermanos y su madre, Chari Peña

Fabián, junto a sus dos hermanos y su madre, Chari Peña

«Decirle a tu madre que por fin dejará de trabajar tanto, de hacer tanto sacrificio después de haber luchado por ti tantos años... Poder decirle: 'mamá, ya no tienes que trabajar más, quiero que estés más tiempo conmigo' fue algo muy especial», explicó en una entrevista con El Mundo. «Mi mayor título es ser la persona que soy gracias a mi familia, a la educación que me han dado».

«A mi familia nunca le va a faltar nada. Todos tienen ahora una casa y un coche, eso es lo más importante para mí. Siempre que tenga la suerte de estar bien económicamente, no les faltará nada. Ellos son muy humildes y hasta les cuesta pedirme algo. Somos una familia humilde, llana, del pueblo», concluyó.

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