La corona de flores de la Reina Sonia
Realeza
Una experta en arreglos florales analiza la corona del Rey Harald V de Noruega en su funeral de Estado
Aunque estamos ante una pieza funeraria, visualmente no resulta austera: «Es una corona muy abundante, elegante y afectiva»
Los noruegos hacen cola en la capilla ardiente del Rey Harald V para darle su último adiós
Noruega dará hoy el último adiós al Rey Harald V, que estuvo al frente de la nación durante 35 años, bajo el lema: «Alt for Norge» (todo por Noruega). El querido Rey falleció el pasado 28 de agosto después de diez días ingresado en el Hospital Universitario de Oslo por una infección bacteriana en la sangre.
El soberano padecía anemia hemolítica, una enfermedad en la que los glóbulos rojos se destruyen antes de tiempo, superando la capacidad de la médula ósea para reemplazarlos y producir nuevas células.
Miles de flores en la plaza del Palacio Real de Oslo en honor al Rey Harald V
Desde que la Casa Real nórdica anunció su empeoramiento, miles de noruegos se acercaron a la plaza de los alrededores del Palacio Real de Oslo a depositar ramos de flores, velas, peluches y cientos de mensajes en honor a su Rey.
La Reina Sonia se despide en soledad de su marido
Pero sin duda, la corona más especial es la que la Reina Sonia ha depositado junto al féretro del Rey Harald, su gran amor. Para analizar esta preciosa ofrenda, El Debate ha contado con la ayuda de Prado Sobrino, especialista en arreglos florales de la Floristería Sacramento, un negocio familiar que cuenta con vivero propio (Viveros Sacra) y tiene más de 30 años de trayectoria.
La corona de la Reina Sonia
Según la explicación de Prado Sobrino se trata de «una pieza bastante elaborada y con una construcción muy clara». El arreglo que la Reina Sonia ha regalado a su difunto marido «está diseñado como una corona funeraria de gran volumen, con diferentes niveles de floración y follaje».
La experta explica que «la composición tiene una estructura circular/ovalada, y el volumen se concentra en todo el perímetro y deja el centro relativamente abierto para que las cintas caigan desde la parte superior». Respecto a las flores, la corona de la Reina está formada por rosas y crisantemos. En palabras de la especialista, «las rosas blancas o marfil son uno de los elementos más importantes y se utilizan en diferentes estados de apertura: capullos parcialmente abiertos, rosas en plena apertura y flores completamente desplegadas».
La corona de flores de la Reina Sonia
Para Prado, esto es «muy acertado» porque «evita que todas las flores tengan exactamente la misma textura y funcionan como puntos de definición, mientras que los crisantemos aportan masa». Estos últimos son los otros protagonistas. «Los crisantemos de flor grande y pétalos muy abundantes son fundamentales para dar volumen». explica. Según la regente de Floristería Sacramento, esta combinación «crea una buena alternancia entre formas redondeadas y texturas más desordenadas».
La importancia del follaje
Aunque a simple vista solo pensamos en las flores, el verde es extraordinariamente importante en esta composición. En palabras de Prado, «no se utiliza simplemente para rellenar huecos.» Ya que «hay una cantidad considerable de follaje colocado estratégicamente entre las flores», explica.
«El verde oscuro crea un contraste muy fuerte con el blanco. Y hay algo interesante: el follaje sobresale deliberadamente de la silueta de la corona», matiza la especialista en arreglos florales, que entiende la importancia del orden de todos los elementos: «Eso hace que los bordes no sean rígidos y La composición parece más orgánica y natural».
En su opinión, las pequeñas bayas verdes son uno de los detalles más bonitos. «Visualmente funcionan como un elemento de transición entre las hojas y las flores», explica, «esto es lo que hace que la corona tenga tanta riqueza visual», añade Prado.
Distribución y equilibrio
Aunque parece bastante espontánea, la composición tiene un equilibrio bastante estudiado. Según explica Prado, hay una especie de simetría orgánica: «la zona superior tiene una concentración importante de flores, los laterales tienen mucho volumen, la parte inferior mantiene la masa floral y el centro queda libre para las cintas».
«No es una simetría matemática. Si duplicáramos la mitad izquierda sobre la derecha, no coincidirían. Y precisamente eso es positivo: parece natural en lugar de artificialmente perfecta», aclara Prado.
Preguntada por la sensación que produce, Prado lo tiene muy claro: «La elección floral transmite una estética muy concreta. El blanco domina emocionalmente y comunica serenidad y solemnidad». Las rosas aportan una «dimensión más delicada y afectiva», mientras que los crisantemos aportan «volumen, dignidad y presencia». Tampoco podemos olvidarnos del «verde abundante» que, en palabras de la especialista floral «introduce vida y evita que la composición resulte excesivamente fría».
Por eso, aunque estamos ante una pieza funeraria, visualmente no resulta austera: «Es una corona muy abundante, elegante y afectiva». Una composición floral de homenaje «de alta elaboración».