06 de febrero de 2023

Fotograma de Hidalgo: la historia jamás contada

Fotograma de Hidalgo: la historia jamás contada

Historia y cine: el bicentenario de la independencia americana sin leyenda negra

Varios gobiernos hispanoamericanos decidieron impulsar y promocionar la producción de películas alusivas a su proceso de independencia

A comienzos del siglo XXI, varios gobiernos hispanoamericanos decidieron impulsar y promocionar la producción de películas alusivas a su proceso de independencia, preparándose de esta manera para sus bicentenarios oficiales. El interés nacionalista se mezcló en algunos casos con cierta desmitificación o humanización de los próceres –los líderes del proceso–, como demostró el caso del film Hidalgo: la historia jamás contada (2010), donde se presentó al famoso sacerdote mexicano como un hombre religioso y liberal, pero amante de todo tipo de placeres lo que provocó cierta controversia en los medios católicos. Esta biografía fue una de las ocho que formaron parte del proyecto cinematográfico Libertadores, a través de las cuales se pretendió dar conocer al público el pensamiento y obra de los próceres, centrándose no sólo en los hechos históricos sino sobre todo en su faceta más humana y en su ideología de carácter libertador.
La Batalla de Ayacucho, de Martín Tovar y Tovar. Librada el 9 de diciembre de 1824, marcó el fin de las guerras de independencia en Sudamérica

La Batalla de Ayacucho, de Martín Tovar y Tovar. Librada el 9 de diciembre de 1824, marcó el fin de las guerras de independencia en Sudamérica

Como su propia página web explicó «su actividad revolucionaria iba encaminada más allá, hacia la liberación de la humanidad, representada en primer lugar por la de sus naciones. Todos tenían en común la idea integradora de una gran patria americana, basada en dos grandes ideas que, en nuestra era de la globalización, tienen una evidente actualidad y vigencia: la fraternidad de sus pueblos y la libre relación con los del resto del mundo, fundada en el progreso material, político, social y cultural». La producción estuvo a cargo de Wanda Films y Lusa Films en coproducción con Televisión Española que aportó el 65 % de la financiación, la cual se comprometió a estrenar en nuestro país las películas directamente en televisión. Para comprender ese gesto debe tenerse en cuenta que gobernaba en aquellos momentos el socialista José Luis Rodríguez Zapatero.
En Hispanoamérica y en el resto del mundo, las películas realizadas de ese proyecto hasta el momento tuvieron una distribución en salas de cine además de pases en las principales televisiones nacionales y panamericanas. En 2009 se encontraban terminadas las dedicadas al cubano José Martí, al argentino José de San Martín y al uruguayo José Artigas, siendo la primera presentada oficialmente en Madrid dos años más tarde. La crisis económica ralentizó la filmación de las biografías restantes de Tiradentes, O´Higgins, Tupac Amaru y Simón Bolivar. En 2017 finalizó el proyecto con el estreno de Joaquim, una película que pretendió denunciar la colonización portuguesa del Brasil. El carácter nacionalista impregnó la mayoría de estos films.
Además se filmaron otras producciones destacando 1809-1810. Mientras llega el día, dirigida por Camilo Luzuriaga, cuyo guion se basa en una novela de Juan Valdano. Se trató de un acercamiento al proceso independentista del Ecuador, que, al menos, se exhibió con rasgos diferentes a otras películas. Los españoles no fueron presentados de forma maniquea como encarnación del mal absoluto, pues hasta el hijo del Virrey de Lima, el coronel Arredondo, intentaba salvar la vida del protagonista, Pedro Matías de Ampudia, bibliotecario y profesor de la universidad de Quito.
Fotograma de la película 1809-1810. Mientras llega el día

Fotograma de la película 1809-1810. Mientras llega el día

Asimismo se destacó el papel que tuvo la élite dirigente en la dirección de la insurgencia –incluyendo a la nobleza local– la cual fue sofocada por las autoridades realistas el 10 de agosto de 1809. Las unidades leales a la Corona están formadas por soldados nativos, no por españoles peninsulares, lo cual fue cierto y ahondó en la interpretación de las guerras de Independencia como guerras civiles, que es lo que realmente fueron pese a las leyendas nacionalistas. Juan de Dios Morales (1767-1810), pese a ser el principal prócer, tiene en el film un papel secundario, a diferencia de otras producciones, y se le presentó meditando sobre su pasado y reflexionando sobre sus errores. El tratamiento de la figura del prócer fue, cuanto menos, singular. Eso sí, la película –que giró en torno a la relación amorosa entre el protagonista y doña Judith, la hija de un pintor local, a la que también pretende Arredondo– finalizó con el intento fallido de liberación por parte de los insurgentes de aquellos que se encontraban en la cárcel, lo cual provoca la masacre de 300 quiteños en manos de los soldados virreinales el 2 de agosto de 1810, fecha que forma parte de la identidad nacional ecuatoriana.
La idea de independencia se une a la de cambio social –aunque la realidad histórica del siglo XIX matizaría ese contenido revolucionario– y en la película ecuatoriana aparecen algunas escenas de degollamiento de animales, simbolizando la decapitación como única alternativa para detener toda idea de reforma. La iniciativa para la realización de la cinta partió del alcalde del distrito metropolitano de Quito, Francisco Moncayo, que, tras leer la novela, relacionó «los acontecimientos allí relatados con la decadencia del vigor cívico que se registra en la actualidad y el orgullo de haber sido la ciudad Luz de América». Los 650.000 dólares de presupuesto fueron abonados por el Fondo de Salvamento del Patrimonio Cultural de Ecuador y, tras su filmación en 2004, el gobierno impulsó la difusión de 1809-1810. Mientras llega el día, al enmarcarlo en la conmemoración de los 204 años del Primer Grito de Independencia.
Para otorgar mayor veracidad a estas cintas, tanto las del proyecto Libertadores como la producción ecuatoriana, se filmaron en los lugares que fueron escenario de los acontecimientos históricos y los guiones fueron realizados desde la perspectiva de los propios hispanoamericanos, sin intervención extranjera, salvo en la generosa subvención del gobierno español.
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