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16 de junio de 2024

Alberto, Victoria y sus nueve hijos, 1857. De izquierda a derecha: Alicia, Arturo, el príncipe Alberto, Alberto Eduardo, Leopoldo, Luisa, la reina Victoria con Beatriz, Alfredo, Victoria y Helena

Alberto, Victoria y sus nueve hijos, 1857. De izquierda a derecha: Alicia, Arturo, el príncipe Alberto, Alberto Eduardo, Leopoldo, Luisa, la reina Victoria con Beatriz, Alfredo, Victoria y Helena

Dinastías y poder

Nacidas para reinar, ¿qué sabemos de las nietas de Victoria?

Victoria supo orquestar buenos casamientos para sus vástagos en un tiempo en el que el Imperio Británico establecía alianzas estratégicas en sus intereses políticos

Puede parecer el título de una novela. Y efectivamente lo es: el ensayo con el que Julia P. Gelardi, repasa las biografías de las cinco nietas de la Reina Victoria del Reino Unido que se convirtieron en reinas. No es mala marca para una mujer que apenas pasaba del metro y medio de estatura pero que se convirtió en la más poderosa del planeta. Y ello a pesar de que sobrevolaba en ellas la sombra del temido «mal de la sangre», la sospechada hemofilia.

Pero Victoria supo orquestar buenos casamientos para sus vástagos en un tiempo en el que el Imperio Británico establecía alianzas estratégicas en sus intereses políticos. Aunque a solo una de ellas llegó a ver en el trono, Noruega, Grecia, Rusia, Rumanía y España tuvieron como reinas a descendientes de la reina-emperatriz.

La Reina Maud y el Rey Haakon VII, 1906

La Reina Maud y el Rey Haakon VII, 1906

La mayor de todas ellas fue Maud, hija del príncipe de Gales y futuro Eduardo VII. Se convirtió en reina de Noruega casi por casualidad, tras muchos años como princesa consorte de Dinamarca. Solo cuando en 1905 su marido, el príncipe Carlos de Dinamarca, fue elegido por un Parlamento para ocupar el trono de la recién creada Noruega, como Haakon II, pisó Oslo como flamante soberana. Aunque muy deportista, aficionada al esquí y la hípica, sufría afecciones cardiacas que terminaron con su vida tras una operación en 1938. Su nieto, Harald V es el actual soberano de Noruega.

La siguiente en orden de nacimiento fue Sofía, hija de la princesa real Victoria y del efímero Emperador Federico III. Era, por tanto, una Hohenzollern, hermana del káiser Guillermo II, también nieto de la emperatriz. En 1889, se casaba con el heredero del trono de Grecia, Constantino, que se convertirá en rey en 1913, en un tiempo de fuertes tensiones internacionales que los llevarían al exilio en 1917. Volverían en 1920 para tener que marcharse en 1922 como consecuencia de la derrota contra los turcos en Asia Menor. Fueron padres de tres reyes, Jorge II, Alejandro I y Pablo I. Es la abuela de la reina emérita, doña Sofía.

La familia de Sofía hacia 1914

La familia de Sofía hacia 1914Library of Congress

Alejandra de Hesse era hija de la princesa Alicia, la segunda de las niñas de Victoria, muerta como consecuencia de la difteria. Por este motivo la abuela estuvo siempre muy pendiente de esta rama de nietos. Alejandra contrajo matrimonio con Nicolás II Romanov en San Petersburgo en 1894 e inmediatamente se convirtió en zarina imperial. Con gesto adusto, introvertida y tremendos dolores de espalda, fue un personaje incómodo en el marco de las relaciones internacionales que desencadenaron la Primera Guerra Mundial. Murió asesinada por los bolcheviques en Ekaterimburgo en 1918, junto a toda su familia. Fue la más joven en morir de las primas-reinas. Tenía cuarenta y cinco años.

De todas las nietas de Victoria, quizá la más parecida a ella fuese la indómita y apabullante María de Rumanía. Missy como la llamaban en familia. Era hija del duque de Edimburgo, segundo de los hijos varones de la reina, y la gran duquesa rusa Maria Alexandrovna. De incuestionable belleza, se casó en 1893 en Sigmaringen (Alemania) con el heredero de Rumanía, Fernando Hohenzollern, en un enlace que no resultó del agrado de su abuela por alterar el orden dinástico europeo que ella había pensado para el continente.

Se convirtió en reina al poco de comenzar la Primera Guerra Mundial y fue muy activa en la lucha por los intereses territoriales de su país de adopción. La coronación en Alba Lulia, resultó de una extravagancia sin precedentes. Su hijo Carol II le dio muchos quebraderos de cabeza con sus amoríos, aunque ella tampoco se libró de los escándalos. Murió en Sinaia, en 1938 tras dejar escritas sus memorias y varios libros de cuentos.

La princesa heredera María con traje rumano, c. 1900-1916

La princesa heredera María con traje rumano, c. 1900-1916

El único matrimonio en el que la reina Victoria no tuvo participación debido a su muerte en 1901, fue el de la menor de sus nietas, Victoria Eugenia, Ena, de Battenberg. Se casó en mayo de 1906 con Alfonso XIII e inmediatamente se convirtió en reina de España. Ese mismo día, la real pareja sufría un atentado a manos del anarquista Mateo Morral. Ellos salieron ilesos, pero fallecieron más de veinte personas del séquito que los acompañaba. Unas elecciones municipales los llevaron al exilio en abril de 1931. Desde esa fecha solo volvió en una ocasión a España: en 1968 para asistir al bautizo de su bisnieto y ahijado, el hoy Rey Felipe VI. Falleció en Laussana pocos meses después.

De estas cinco reinas, en solo dos de sus países se ha mantenido la Monarquía como forma de estado, Noruega y España. En ambos casos, monarquías democráticas y constitucionales. Rusia atraviesa otro momento complejo de su contemporaneidad amenazando al mundo con un nuevo conflicto bélico. Rumanía sufrió durante décadas el yugo del comunismo, aunque desde 2007 entró a formar parte de la Unión Europea y trata de abrirse camino entre los países económicamente estables. Grecia es una república desde 1973 y tras un referéndum nacional celebrado años después de que su último soberano, Constantino II, apoyase un contragolpe militar.

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