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Bernardino de Rebolledo

Bernardino de Rebolledo, el embajador español que guio la huida y conversión secreta de Cristina de Suecia

Fue este un gran éxito de Rebolledo, quien era, además de embajador de España, el representante secreto del Papa ante las iglesias católicas clandestinas de Suecia y Dinamarca

Cristina de Vasa fue una mujer muy peculiar. Era hija del rey Gustavo Adolfo de Suecia, uno de los grandes generales del Siglo XVII. Decepcionado porque su único vástago fuese una niña, decidió educarla como un varón. Aprendió a disparar, cazar, montar y manejar la espada. Vestía habitualmente con trajes de hombre. Pero la mejor herencia que recibió fue la educación cultural política y humanística necesaria para gobernar un reino.

Quedó huérfana a los seis años, cuando su padre murió victorioso en la batalla de Lutzen al frente del ejercito sueco. La victoria salvó a la causa protestante durante la Guerra de los 30 años. Sus preceptores cumplieron los deseos de su padre manteniéndola en un entorno muy varonil, con el objetivo de fortalecer su carácter como futura reina. El resultado fue una personalidad excéntrica, brillante y rebelde hacia las rígidas convenciones de una corte protestante.

Sus padres: el rey Gustavo II Adolfo y la reina María Eleonora.

Se hizo cargo del poder en diciembre de 1644, el día que cumplió los 18 años. Desde el principio demostró un temperamento orgulloso y autoritario y una absoluta independencia de criterio. Su rechazo al protestantismo militante la llevó a distanciar a su país de la brutal guerra de religión que sufría Europa. La búsqueda de la paz la acercó a la Iglesia Católica a la que admiraba por su altura intelectual y su cuidado de la belleza artística. También demostró un creciente interés por la cultura española que la llevó a tener una actitud política cada vez más hispanófila.

Ese acercamiento no pasó inadvertido para la corte española, embarcada en una interminable guerra con Francia por la hegemonía en Europa. El matrimonio de la joven reina sueca se había convertido, en un problema político de primer orden. Cristina callaba en público, aunque era conocida su firme decisión de evitar un matrimonio que coartase su querida libertad.

Retrato de Cristina por David Beck

El servicio diplomático español estaba demostrando una particular eficacia a mediados del siglo. Entre los grandes diplomáticos del siglo destacó Bernardino de Rebolledo y Villamizar, vástago de una ilustre familia leonesa y prototipo del caballero español del Siglo de Oro. Fue una buena elección. Rebolledo unía la tradición cultural renacentista con la formación religiosa y la acendrada piedad de la contrareforma. Un bagaje que le iba a ser de gran utilidad en la tarea que le aguardaba.

Comenzó sus servicios a la Corona como soldado a los 14 años en una compañía de infantería de marina de las galeras de Nápoles. Lo atestigua la lápida de su tumba en la catedral de León. Combatió con distinción en los campos de batalla italianos. Ya como capitán fue seleccionado por Felipe IV como gentilhombre de cámara de su hermano, el cardenal-infante Don Fernando, a quien acompañó cuando fue enviado a Flandes como gobernador.

Allí adquirió una gran experiencia diplomática y administrativa. El elenco de funciones que desempeñó es apabullante tanto como eficiente diplomático como valeroso soldado. Su tenaz defensa de la ciudad de Frankenthalen frente al ejército sueco le valió general reconocimiento. En 1647 fue nombrado embajador en Copenhague.

Fue en la capital danesa donde demostró su excelencia como consumado diplomático y espía. Recibió también la misión de colaborar con el Vaticano como agente secreto en las potencias bálticas. Conoció personalmente a Cristina durante una visita de incognito encargada por la corte danesa para finalizar la guerra que enfrentaba a ambas potencias. Sus gestiones culminaron con la paz de Roskilde.

También fue un hombre de hondas preocupaciones intelectuales. Su abundante creación literaria y cultural fue valorada positivamente por el propio Menéndez Pelayo. La combinación de caballerosidad y altura intelectual resultó muy atractiva para la reina sueca. La relación entre ambos, epistolar y personal, en latín, sobre temas teológicos, proporcionó el impulso final para la conversión al catolicismo de la reina. Rebolledo obtuvo, además, que su sobrino, Antonio Pimentel, fuera nombrado primer embajador español ante la corte sueca. Persona también culta y de gran encanto personal, estableció una estrecha amistad con Cristina. Esta relación provocó habladurías que fueron utilizadas por Hollywood en una película protagonizada por Greta Garbo.

Finalmente, la reina sueca decidió abdicar y convertirse al catolicismo. Rebolledo participó activamente organizando en secreto su huida, disfrazada de hombre. Tras recibirla en Hamburgo, la escondió en la casa de un agente español, hasta que fue posible trasladarla a Bruselas, donde finalmente se produjo su bautismo como católica. Refugiada en Roma, residió allí hasta su muerte.

Fue este un gran éxito de Rebolledo, quien era, además de embajador de España, el representante secreto del Papa ante las iglesias católicas clandestinas de Suecia y Dinamarca (esta última cuenta con un pequeño museo en su honor en la catedral de Copenhague). Incluso consiguió que la corte danesa otorgara permiso para reconstruir la Iglesia católica que, solo funcionaba en la clandestinidad familiar.

Caballero sin tacha, soldado valiente y devoto católico. Además de gran intelectual e inteligente diplomático. Personalidades así no escasearon en aquella época. Conocerlos contribuye a entender las razones de la grandeza del siglo de oro español.