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El óculo de la cúpula del Panteón de Roma

El óculo de la cúpula del Panteón de RomaGTRES

¿Por qué se tiran pétalos de rosa en el óculo del Panteón de Roma en Pentecostés?

Esta preciosa tradición es uno de los espectáculos más bellos que se pueden ver en Roma y simboliza el descenso del Espíritu Santo sobre los apóstoles

El Panteón de Agripa, en Roma es, realidad, una de las iglesias más antiguas de la Ciudad Eterna. En la actualidad se conoce como la Basílica de Santa María de los Mártires. El monumento se encuentra en la céntrica Piazza della Rottonda y es uno de los más visitados de la capital italiana.

Casi 2.000 años contemplan a esta majestuosa construcción presidida por una imponente columnata y culminada por su más famoso elemento: la cúpula de hormigón. Y en el mismo centro de la bóveda hay un agujero de nueve metros de diámetro.

El óculo del Panteón es un monumento de aire dentro del monumento de piedra. Aporta a la basílica contraste y una ventana cenital por la que se cuelan el sol, la lluvia y la nieve. Y también la belleza en Pentecostés.

Existe una tradición por lo que cada domingo de Pentecostés, después de la misa, los bomberos de Roma tiran pétalos de rosa a través del óculo. Es uno de los espectáculos más bellos que se pueden contemplar en la ciudad. Y tiene un profundo simbolismo cristiano.

Cuando los pétalos caen del cielo de Roma

En Pentecostés, los cristianos recordamos el descenso del Espíritu Santo, en forma de lenguas de fuego, sobre los apóstoles y primeros discípulos de Jesús.

Es una de las festividades más importantes del calendario litúrgico, ya que fue a partir de entonces cuando los seguidores de Cristo comenzaron a predicar en diferentes lenguas.

Así, en el Panteón se representa este momento. Los pétalos de rosa simbolizan el descenso del Espírito Santo. Son los bomberos de Roma los encargados de lanzarlos a través del óculo de la cúpula.

¿El resultado? Miles de pétalos flotan suavemente en el interior de la Basílica de Santa María de los Mártires hasta caer al suelo ante la mirada maravillada de fieles y turistas que tienen la suerte de contemplar este espectáculo.

El gris del hormigón de la bóveda se tiñe, por un día, de rojo para simbolizar el comienzo de las predicaciones de los apóstoles y los primeros discípulos de Jesús ante la mirada atónita de los afortunados espectadores.

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