El duque de Morny. Fotografía del taller de Nadar
Picotazos de historia
Carlos Augusto Demorny, el hijo oculto de la familia Bonaparte que nació con una identidad falsa
Detrás del nombre de Carlos Augusto Demorny se oculta una historia de linajes ocultos, escándalos de corte y pactos de conveniencia que atraviesan el corazón del Imperio napoleónico
Su certificado de nacimiento decía que Carlos Augusto Demorny nació el 21 de octubre de 1811 en la ciudad de París y que era hijo de Augusto Juan Demorny, oficial subalterno del Ejército prusiano y propietario de algunas tierras e ingenios en la isla de Santo Domingo, que le aportaban alguna renta. Su madre, según el mencionado documento, era Louise Coraline Fleury.
La realidad, completamente diferente de lo que pregonaba el mencionado papel, era que el niño nació en Suiza y no en París, el día 15 de septiembre y no en octubre, como pone en el certificado, y que su madre fue Hortensia de Beauharnais, ex reina de Holanda, esposa de Luis Bonaparte, hija de Josefina Tasher de la Pagerie (ex vizcondesa de Beauharnais) e hijastra del poderoso Napoleón I. El matrimonio Demorny fue pagado para que oficialmente reconociera como suyo al fruto de la infidelidad.
Los verdaderos progenitores
Napoleón Bonaparte siempre sintió un enorme afecto por los hijos de Josefina –Eugenio y Hortensia–, sentimiento que fue correspondido de igual manera por los hijos, que siempre mostraron una absoluta lealtad hacia Napoleón. Debido a este sentimiento, el gran corso se rebeló contra el deseo de Josefina de que la pequeña Hortensia se casara con su hermano menor, de nombre Luis. Napoleón, además, sabía que la joven estaba enamorada del mariscal Duroc. Al final, no tuvo más remedio que ceder ante la insistencia de Josefina y creó el reino de Holanda para los futuros esposos.
El matrimonio fue político, basado en el interés de su madre de afianzar a sus hijos en la triunfante nueva dinastía de los Bonaparte, ya que ella se sentía insegura al no poder darle hijos a Napoleón que dieran continuidad dinástica a la nueva casa imperial francesa. No fue un matrimonio feliz y Hortensia acabó buscando consuelo en otros lechos. Fruto de una de esas relaciones fue el niño que hemos mencionado antes.
Retrato de Hortensia, por Anne-Louis Girodet de Roussy-Trioson en 1808
El padre del joven Carlos Augusto, y amante de Hortensia, era un joven militar de veintipocos años que haría una distinguida carrera en el Ejército y en el mundo diplomático. Esta persona era el conde Carlos Francisco de Flahaut de la Billarderie. La madre de este joven era la bella y divertida Adelaida Filleul, una de las musas de la vida social parisina y escritora. Los padres de Adelaida habían arreglado su matrimonio con el mariscal de campo conde de Flahaut, que era veintiséis años mayor que la novia.
Durante el periodo de la Revolución/Terror, el conde fue apresado por los revolucionarios y encerrado, pero su abogado organizó su exitosa fuga. El conde de Flahaut sacó a su esposa y a su hijo de París y los llevó hasta la costa normanda, donde consiguió embarcarlos con destino a Inglaterra, lejos del Terror y la guillotina. Después volvió a París y se entregó.
Resulta que el abogado había sido detenido bajo sospecha de haber ayudado a la huida del reo y el tribunal amenazaba con ejecutarlo si el conde no se entregaba, como así hizo. El conde de Flahaut murió guillotinado en 1793.
El secreto de Talleyrand
Las acciones del viejo conde y su sacrificio no pueden honrarle más, especialmente por un detalle del que estaba al tanto: su hijo y heredero no era hijo suyo, sino el fruto de las relaciones adúlteras y sacrílegas de su esposa con un sacerdote –luego obispo–, que siempre ayudaría y apoyaría a su hijo Carlos Francisco, pero cuyo vínculo nunca pudo reconocer.
Este personaje será uno de los individuos más influyentes de su tiempo, y su nombre representa –junto con el de Metternich– la cúspide de la excelencia diplomática del siglo XIX. Me estoy refiriendo a Carlos Mauricio de Talleyrand-Périgord, obispo de Autun.
Charles-Mauricio de Talleyrand-Périgord
La vida de Talleyrand necesitaría de muchos volúmenes para ser explicada, tan rica y compleja fue.
A pesar de tener un pie zambo que le obligaba al uso de una bota ortopédica y de los hábitos que portaba –por decisión de sus padres, que no propia–, tenía un éxito arrollador entre las señoras, y la joven Adelaida Filleul fue una más de sus conquistas. Pero la única que le dio descendencia.
Como pueden apreciar –eso sí, si no se han perdido todavía–, la genealogía de Carlos Augusto Demorny (luego De Morny) es, cuanto menos, peculiar. Para complicar un poco más las cosas, tenemos que volver a la persona de la encantadora Adelaida Filleul.
Más intrigas cortesanas
La madre de Adelaida fue Irene de Buisson de Longpré, que provenía de una antigua familia normanda que se había arruinado. Es por ello que se transigió en el matrimonio de Irene con el enriquecido Francisco Filleul, que se encargaba del cobro de impuestos en varios distritos normandos. Con el dinero de Filleul, la ambiciosa Irene entró en la corte y, en poco tiempo, se hizo amante del rey Luis XV. Esto benefició a Francisco Filleul, que se vio nombrado secretario de rentas del propio monarca. No hay certeza, pero siempre se ha mencionado a las dos hijas del matrimonio Filleul –Julia y Adelaida– como fruto de las regias atenciones. Rama espúrea, no reconocida, del tronco capetino.
Como todo se puede complicar todavía más, la joven Julia Filleul fue casada con el hermano de madame de Pompadour, la principal amante del rey Luis XV. Mientras, Irene de Buisson, para no perder su ascendencia ante el rey, medió con técnicas dignas de la Celestina para que Luis XV disfrutara de los favores de su prima hermana Adelaida de Bullioud, que recientemente había contraído matrimonio con el conde de Séran de la Tour.
Hijos ilegítimos de Hortensia
Ahora volvemos a Hortensia. Como les mencioné antes, la joven estaba locamente enamorada del atractivo mariscal Gérard Duroc. En vez de eso, se encontró casada con Luis Napoleón, que tenía ligeros defectillos como: una enfermedad venérea de la que nunca se trató y que acabaría pegando a Hortensia, manía persecutoria, hipocondría, parálisis parcial en un brazo, celos obsesivos, etc.
La pobre Hortensia tuvo tres hijos con Luis: a) Napoleón Carlos, que murió con apenas cinco años de edad; b) Luis Napoleón, que falleció víctima del sarampión a los veintiséis años; y c) Carlos Luis, que es más conocido en la historia como Napoleón III. Pero este último –medio hermano de Carlos Augusto, futuro duque de Morny– tiene una filiación más que dudosa con su supuesto padre.
Y es que los modernos estudios son muy escépticos respecto a la paternidad de Luis. Por el contrario, existen pruebas de la imposibilidad de ello, por encontrarse los esposos a cientos de kilómetros de distancia el uno del otro por las fechas de concepción. Además, Hortensia no perdonaba a Luis que no le hubiera dicho nada de la enfermedad venérea que le aquejaba.
Los posibles padres de Napoleón III serían: a) el conde Élie Decazes, entonces consejero del rey Luis I de Holanda; b) el almirante Carlos Ver Huell, recientemente creado conde imperial por Napoleón, tras la absorción del reino de Holanda por el Imperio francés; o c) el escudero de Hortensia, conde Carlos Adán de Bylandt, recién incorporado al servicio y, por lo tanto, la novedad en la corte de los ex reyes de Holanda. No me negarán que no es una genealogía curiosa.