Ravensbrück Cómo las mujeres del campo de concentración tuvieron que realizar los trabajos más duros en las condiciones más extremas
Así es el campo nazi en el que fueron torturadas 200 españolas que ha visitado el ministro Torres
El ministro Torres visita este jueves el campo de concentración donde casi 200 españolas fueron esclavizadas y torturadas
El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, presidirá este jueves en Alemania diversos actos conmemorativos en el marco de actividades del 50.º aniversario de España en libertad, que incluyen un homenaje a las víctimas españolas del campo de concentración de Ravensbrück y la inauguración de una exposición en Berlín.
Ravensbrück, ubicado a 90 kilómetros al norte de Berlín, fue utilizado sobre todo para la reclusión de mujeres y niños. Las primeras prisioneras fueron trasladadas en mayo de 1939; en abril de 1941 se incorporó un campo adyacente para hombres, y en junio de 1942 se añadió otro campo para niñas y chicas adolescentes, tal y como recoge el Portal de Archivos Españoles (PARES).
Foto aérea del campo de Ravensbrück
Entre las más de 132.000 prisioneras que sufrieron represión en este campo, cerca de 200 mujeres eran españolas que se vieron obligadas a realizar trabajos forzados en condiciones infrahumanas en la fábrica textil anexa, donde confeccionaban uniformes y ropa para presos bajo las vejaciones de las SS.
Las condiciones en las que vivieron las prisioneras de Ravensbrück eran deplorables: además de la escasa higiene, eran obligadas a extenuantes jornadas de trabajo de hasta 16 horas y soportaban la brutal violencia de los guardias de las SS. Se veían «doblemente explotadas y maltratadas por el hecho de ser mujeres», según advirtió Margarita Català, del Comité Internacional de Ravensbrück e hija de una de las supervivientes del campo, Neus Català, quien falleció en 2019, en conversación con la agencia Efe.
Pero no solo fueron utilizadas como mano de obra esclava, sino que también las sometían a inyecciones para dejar de menstruar y rendir más. Muchas de estas inyecciones les dejaron secuelas de por vida.
En este campo de concentración, entre julio de 1942 y septiembre de 1943, se realizaron experimentos para investigar la efectividad de la sulfamida, un agente sintético antimicrobiano. Así, las prisioneras eran infectadas con bacterias o neurotoxinas que provocaban gangrena gaseosa y tétanos, entre otras enfermedades.
Gracias al trabajo de la escritora y periodista Mónica G. Álvarez, que lleva una década dedicada a la investigación del Holocausto, se han rescatado las historias de diez españolas que sobrevivieron a aquel infierno. Álvarez recopila sus testimonios en Noche y niebla en los campos nazis, donde da voz a Olvido Fanjul Camín, Elisa Garrido Gracia, Neus Català Pallejà, Braulia Cánovas Mulero, Alfonsina Bueno Vela, Elisa Ricol López, Constanza Martínez Prieto, Mercedes Núñez Targa, Conchita Grangé Beleta y Lola García Echevarrieta.
Se calcula que, entre 1939 y 1945, ingresaron aproximadamente 132.000 mujeres y niños, 20.000 hombres y 1.000 chicas adolescentes, y que las personas fallecidas en él fueron alrededor de 92 000. El campo fue liberado por el Ejército soviético el 30 de abril de 1945.