Hitler viendo a los soldados alemanes marchar hacia Polonia en septiembre de 1939
Dánzig, Gleiwitz y la Operación Himmler: los engaños de Hitler que desataron la Segunda Guerra Mundial
Todo era una gran mentira para recuperar por medio de la fuerza las regiones del corredor que había perdido Alemania tras la Gran Guerra
«Esta mañana a las 5:40 am, las tropas alemanas cruzaron la frontera polaca violando el pacto de no agresión. La guerra ha comenzado. Todos somos soldados. Tenemos que pensar en una sola cosa: ¡Luchar hasta la victoria!». Este comunicado fue lo primero que escucharon los polacos en la radio nada más levantarse el 1 de septiembre de 1939.
La agresión comenzó con el pretexto de recuperar los territorios perdidos tras la derrota en la Gran Guerra, y el Estado Mayor de Hitler llevaba meses preparando la invasión. Una fuerza militar de un millón y medio de soldados repartidos en 57 divisiones, 2.000 tanques, 9000 bombarderos y 400 aviones invadieron Polonia desde las fronteras sur y norte de Alemania. Pero la ofensiva había comenzado unas horas antes en un punto clave.
La ciudad portuaria de Dánzig, una urbe que, tras el Tratado de Versalles, fue ciudad-estado libre dependiente de la Sociedad de Naciones. Así se estableció un corredor que separaba la región de Prusia oriental del resto de Alemania. Hitler, quería recuperar esa zona al igual que otros territorios.
Tropas alemanas durante el asalto de la oficina de correos de Dánzig (septiembre de 1939)
Días antes de la invasión, fondeó cerca del puerto el buque-escuela Shleswing-Holstein, de la Marina germana. Era un acorazado que estaba de visita oficial, pero a las 4:45, sin previo aviso, el buque alemán abrió fuego contra Dánzig. Poco después el zumbido de los bombarderos Stuka aproximándose reafirmaron que la guerra estaba a punto de empezar. «Dánzig fue separada de nosotros. Los polacos se anexionaron el Corredor. Como en todas las regiones alemanas del Este, los habitantes del Corredor han sido maltratados de manera intolerable…», así justificó el führer el ataque frente al Reichstag.
Hay que recordar que Hitler había firmado un pacto de no agresión con Polonia y que, en agosto de 1939, la Alemania nazi y la Unión Soviética firmaron el pacto Molotov-Ribbentrop, un acuerdo de no agresión que incluía, en secreto, un plan para repartirse Polonia una vez iniciado el conflicto.
Casus belli y ataques de bandera falsa
Todo era una gran mentira para recuperar por medio de la fuerza las regiones del corredor que había perdido Alemania tras la Gran Guerra. No era algo improvisado, ya en verano comenzó la Operación Himmler, una misión encubierta que tenía como objetivo culpar a los polacos de un ataque en territorio alemán para que Hitler pudiera justificar una invasión del país vecino.
De izquierda a derecha: Franz Josef Huber, Arthur Nebe y los tres planificadores de la mayor parte de la Operación Himmler: Heinrich Himmler, Reinhard Heydrich y Heinrich Müller.
La misión de sabotaje y bandera falsa comenzó la noche del 31 de agosto, cuando un comando de la SS liderado por Alfred Helmut Naujocks, irrumpió en la emisora de la población alemana de Gleiwitz vestidos de civiles que se hacían pasar por polacos. Redujeron al personal y retrasmitieron un único mensaje: «¡Atención! Aquí Gliwice. La emisora está en manos polacas…». Para hacer esta misión de propaganda más creíble, el comando colocó varios cuerpos de prisioneros de Dachau vestidos con uniforme polaco y ejecutó en la misma estación a un polaco que había sido detenido por la Gestapo días antes.
La mentira se había convertido en un relato falso que compraron todos los diarios alemanes y algunos internacionales a la mañana siguiente. Al terminar la Segunda Guerra Mundial la verdad salió a la luz gracias a una declaración que realizó el líder del comando en los Juicios de Núremberg. A esta acción se le sumaron otras que quedaron en nada en comparación con lo sucedido en Dánzig.
Tras las tácticas de bandera falsa llegó la verdadera invasión por tres frentes distintos. La Wehrmacht atravesó las fronteras noreste y sureste sin mayor problema a primera hora de la mañana, mientras la Luftwaffe atacaba las posiciones del ejército polaco desde el aire. Con una superioridad numérica aplastante y el empleo de la «guerra relámpago», en apenas una semana los alemanes derrotaron al medio millón de hombres, la caballería y los pocos blindados, 300 aviones que conformaban las fuerzas armadas polacas.
Tres días después, Francia y Gran Bretaña declararon la guerra a Alemania cumplieron con su acuerdo de defensa. Los polacos lucharon sin tregua hasta principios de octubre, pero desde finales de septiembre tuvieron que hacer frente a otra invasión, esta vez, por el este y por parte del Ejército Rojo de Stalin.