Última aparición pública de Mao Zedong el 27 de mayo de 1976, en una reunión con el primer ministro pakistaní Zulfikar Ali Bhutto.
Así murió Mao Zedong, el tirano que arrasó China con hambre y represión
«Aunque se presentaba como el muy querido líder del pueblo chino, carecía de toda empatía hacia él. Para él, eran estadísticas, reemplazables por futuros nacimientos», asevera el escritor estadounidense Doug Bandow
Tras 27 años en el poder, Mao Zedong, el mayor genocida de la humanidad, fallecía el 9 de septiembre de 1976. Con su muerte terminaba una de las etapas más aterradoras y sangrientas que vivió China. «Quienes soportaron los peores abusos de Mao execran su memoria», mientras que «quienes se beneficiaron de sus políticas y sus sueños aún le veneran, o al menos recuerdan las fuerzas que generó con una especie de asombrado temor», escribe el historiador Jonathan Spence en Mao Zedong: Una vida, una biografía de 2006 sobre el hombre que fundó la República Popular China en 1949.
La China de Mao —a pesar de su intento por hacer del país asiático superior a los demás— «era una ruina, asolada por la agresión japonesa y la guerra civil. Y las políticas de Mao exacerbaron el sufrimiento popular. La crueldad con los enemigos, la intolerancia hacia la crítica, la certeza ignorante, el utopismo dogmático y la determinación de gobernar o arruinar caracterizaron su reinado», analiza el escritor político Doug Bandow en The American Conservative.
«Aunque se presentaba como el muy querido líder del pueblo chino, carecía de toda empatía hacia él. Para él, eran estadísticas, reemplazables por futuros nacimientos», asevera el escritor estadounidense.
Mao, quien estuvo fuertemente influenciado por los grandes líderes comunistas soviéticos, implantó una serie de reformas urbanas y agrarias a través del primer plan quinquenal de China (1953-57), el Gran Salto Adelante (1958-61) y la Revolución Cultural (1966-76), que tuvieron terribles consecuencias para el pueblo y la economía del país.
«[Mao] era tan malvado como Hitler o Stalin, e hizo tanto daño a la humanidad como ellos. Sin embargo, el mundo sabe asombrosamente poco sobre él», consideró la escritora Jung Chang, quien, junto a su marido, el historiador Jon Halliday, publicó una biografía sobre el Gran Timonel titulada Mao: La historia desconocida.
Sus últimos días
En 1974 fue diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), perdiendo el control de sus funciones motoras: su andar se volvió inseguro, arrastraba las palabras y jadeaba pesadamente. En los últimos meses de vida, apenas recibió visitantes.
Uno de los últimos en hacerlo fue el primer ministro de Nueva Zelanda, Robert Muldoon, quien visitó al camarada Mao el 30 de abril de 1976. Según el acta de la conversación entre el dictador chino y Muldoon —publicada por los archivos de Nueva Zelanda en 2016—, los anfitriones chinos pidieron al primer ministro neozelandés que su apretón de manos fuera cuidadoso.
Mao Zedong y Robert Muldoon en abril de 1976
De acuerdo con las anotaciones de Muldoon, Mao «fue asistido, casi levantado de su sillón para que se quedara de pie» y dar la mano a la delegación. Durante la reunión, Mao emitió «gruñidos y gemidos ocasionales, intentando pronunciar las palabras necesarias», mientras un intérprete «pulía sus palabras», recordó el primer ministro.
Sin embargo, su última foto y aparición en público fue el 27 de mayo de 1976, cuando recibió al primer ministro paquistaní Zulfikar Ali Bhutto durante su visita a Pekín. Este era un gran admirador de Mao, hasta el punto de emular el comunismo chino con su propio socialismo islámico y los pequeños libros rojos de Mao con un libro rojo similar, titulado Bhutto habla. En dicha reunión se fijaron los términos del futuro apoyo nuclear chino a Pakistán.
Las fotos que se tomaron del encuentro evidenciaron el deteriorado estado de Mao, así como el poco tiempo que le quedaba. Tras ver las imágenes, el líder comunista decidió poner fin a sus apariciones públicas. Había sufrido dos ataques cardíacos importantes en 1976, uno en marzo y otro en julio, antes de que un tercero le sobreviniera el 5 de septiembre, dejándolo inválido.
Cuatro días después, el 9 de septiembre de 1976, Mao Zedong fallecía a los 82 años. Su legado fue el genocidio de toda una sociedad.