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Cuando Mao declaró la guerra a los gorriones y provocó una de las peores hambrunas

Cuando Mao declaró la guerra a los gorriones y provocó una de las peores hambrunas

La campaña de Mao contra los gorriones que desató una de las mayores hambrunas de la historia

El Partido Comunista de China llegó a declarar a estos animales «parásitos fascistas»

En octubre de 1949, Mao Zedong, el mayor genocida de la humanidad, instauró la República Popular China, fundada en un duro marxismo-leninismo y en distintas campañas de ideologización que reforzaron su poder y sirvieron de propaganda para divulgar el régimen comunista.

Así implantó una serie de reformas urbanas y agrarias a través del primer plan quinquenal de China (1953-1957), el Gran Salto Adelante (1958-1962) y la Revolución Cultural (1966-1976), que tuvieron terribles consecuencias para el pueblo y la economía del país.

Entre los años 1958 y 1962, Mao, el Gran Timonel, pretendió transformar la tradicional economía agraria del país con una serie de medidas económicas, sociales y políticas. Quería que China superase al resto de países, además de convertirse en ejemplo de Estado comunista, consiguiendo relegar a la mismísima Unión Soviética en producción mediante una rápida industrialización.

Una de las primeras campañas de esta nueva política estatal fue la denominada Campaña contra las Cuatro Plagas, identificadas como: las ratas, las moscas, los mosquitos y los gorriones. Mao «usó todo el poder del pueblo chino para intentar deshacerse de ellos», según explicó Kim Todd al medio BBC Mundo.

Los tres primeros animales fueron exterminados en nombre de la higiene y la salud de la población, mientras que los últimos debían ser eliminados porque habían cometido un pecado mucho más grave: «Los gorriones estaban en esta lista porque comen muchos granos. Y Mao quería que estos granos fueran exclusivamente para la gente», explica Todd, escritora de historia natural y autora del libro Gorrión.

Carteles publicados en 1958 con los cuatro tipos de plagas: mosquito, mosca, gorrión y rata

Carteles publicados en 1958 con los cuatro tipos de plagas: mosquito, mosca, gorrión y rata

Por ello, para proteger los rendimientos agrícolas y a los seres humanos, era necesario destruir a esos parásitos del trabajo ajeno. El Partido Comunista chino llegó a declarar a estos pajaritos como «parásitos fascistas». Según los cálculos oficiales realizados por el régimen, si se acababa con estos animales, se ahorrarían toneladas de grano que podrían alimentar a millones de personas.

Así, a través de una fuerte propaganda, el Partido Comunista movilizó a toda la población con el objetivo de eliminar esta «amenaza». Como resultado, se produjo una de las mayores y peores hambrunas de la historia.

El remedio fue peor que la enfermedad

A lo largo de todo el territorio, millones de personas salieron a los campos para espantar y matar a las aves. Una de las medidas que se tomaron fue hacer todo el ruido posible –golpeando cacerolas, tambores, haciendo sonar sirenas…– para impedir el descanso de estas aves hasta que caían al suelo, muertas por el agotamiento. También se fomentó la destrucción de los nidos y se repartieron millones de armas de perdigones para acabar con todos ellos, incluidos los polluelos y los huevos.

En cuestión de meses, el número de gorriones cayó drásticamente en muchas zonas. Pero lo que Mao y sus asesores no tuvieron en cuenta fue el papel ecológico fundamental de estos animales. Los gorriones no solo comían granos, sino que su dieta también incluía enormes cantidades de insectos, especialmente langostas y orugas que atacaban los cultivos.

Ahora, libres de sus depredadores naturales, estos insectos se multiplicaron como nunca, provocando catastróficas pérdidas en las cosechas. El remedio fue peor que la enfermedad: la plaga de insectos intensificó la crisis alimentaria que ya se estaba gestando por las malas políticas agrícolas del Gran Salto Adelante.

Pasado el primer año de la campaña, y siendo evidentes las señales del desastre ecológico y la hambruna desatada, el Gobierno de Mao no tuvo más remedio que dar marcha atrás. En 1960, se suspendió la persecución de gorriones y estos fueron sustituidos por las chinches. «Para restablecer cierto equilibrio natural, tuvieron que importar cientos de miles de gorriones de Rusia», indicó John Platt, periodista ambiental y editor de la publicación The Revelator, en BBC Mundo.

La hambruna, que el exterminio de los gorriones ayudó a provocar, duró de 1959 hasta 1963 y se desconoce el número de muertes que produjo. Según fuentes de la época, memorias de testigos y documentos desclasificados, Mao fue consciente del problema que había creado y aceptó revertir la medida, pero nunca asumió su responsabilidad personal.

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