Mehmet Alí conversa con una embajada británica en Alejandría
Picotazos de historia
Los renegados escoceses que se convirtieron al islam y prosperaron a la sombra de la Sublime Puerta
Los escoceses Donald MacLeod y Thomas Keith renegaron del cristianismo y se hicieron musulmanes cuando cayeron prisionero de los otomanos. Ambos prosperaron en el mundo islámico
Año 1806. Ese verano el embajador de Napoleón Bonaparte ante la Sublime Puerta (imperio turco) convenció al sultán Selím III de que revocara todos los privilegios concedidos al imperio ruso y abriera el estratégico paso de los Dardanelos, exclusivamente, a la flota francesa.
A cambio de estas mínimas concesiones los franceses prometían dar su apoyo para sofocar una revuelta que en ese momento ponía en peligro Serbia y ayudar a los turcos a recuperar las posesiones perdidas en Europa.
Basándose en este acuerdo, el 22 de diciembre, el imperio otomano declaró la guerra al imperio ruso (guerra ruso-turca de 1806-1812).
Antes de que esto sucediera el gobierno de la Gran Bretaña presionó al sultán y en febrero de 1807 envió una flota con ordenes de forzar el estrecho y bombardear Constantinopla.
La expedición punitiva resultó un fracaso (utilizaron contra la flota hasta cañones fundidos a finales del siglo XV). El gobierno inglés emitió ordenes de agrupamiento para las tropas destinadas en Calabria y Sicilia.
El 17 de marzo una flota británica que transportaba a una fuerza de 6.000 soldados, bajo las órdenes del general Mackenzie-Fraser, se presentó frente al puerto de Alejandría. El día 20 ya habían tomado la ciudad junto con los vecinos castillos de Abukir y Qaitbay.
Las tropas británicas avanzaron en dirección a Rosetta con intención de tomar esta ciudad y así asegurar una línea de aprovisionamiento de suministros con Alejandría. Lo que no esperaban era una fiera resistencia que frenó el avance y les rechazó de vuelta a Alejandría.
El general Mackenzie-Fraser volvió a intentar tomar Rosetta pero le volvieron a frenar perdiendo casi mil hombres entre muertos, heridos y prisioneros. En las dos batallas, tanto en Rosetta como en Al-Hamman, la unidad que se llevó la peor parte fue el 2º batallón del 78º Highland.
Esta unidad había sido reclutada en la ciudad escocesa de Perth, en 1804. El batallón se componía de 780 soldados y suboficiales y 36 oficiales. En estos dos encuentros contra las tropas egipcias el 78º Highland perdió 520 soldados y oficiales, quedando la unidad muy mermada.
El entonces gobernador de Egipto era Mehmet Alí, quien acababa de ser nombrado por los ulemas como gobernador y representante del sultán. Este capaz gobernante, considerado como el padre de la moderna nación egipcia, empujó a los británicos de vuelta a Alejandría y sitió la ciudad.
Mehmet Alí esperaba conseguir el reconocimiento, como gobernador de Egipto, por parte del gobierno británico –ya lo había conseguido de los franceses– para así aumentar su autonomía con respecto al sultán de Estambul. Como les comentaba, no interesaba a Mehmet Alí apretar demasiado a los ingleses por lo que permitió que se proveyera de suministros a los sitiados.
En septiembre los británicos no tuvieron más remedio que reconocer el fracaso de la expedición y retirarse. Negociaron con Mehmet Alí las condiciones de reembarco y la devolución y rescate de prisioneros.
Este estaba dispuesto a ser generoso y devolvió a todos aquellos que tenía en su poder, pero estos no fueron todos.
Según la tradición, para los árabes, si tomabas a un prisionero durante el combate su vida te pertenecía. Podías hacer con él lo que quisieras. El comandante o jefe del ejército tenía la última palabra con respecto al reparto de los prisioneros y botín, pero no todo llegaba a la contabilidad final.
Y es que por el camino se vendían y revendían piezas del botín y prisioneros, y esto es lo que sucedió con unas cuantas decenas de prisioneros británicos.
Se conocen las historias de dos de ellos, la mayoría desaparecieron. El destino común era el ser o bien vendidos como esclavos o bien asesinados lentamente para divertir a sus captores. Los soldados que les comenté son: el tambor Donald MacLeod y el soldado Thomas Keith, ambos pertenecientes al 2º batallón del 78º.
El tambor MacLeod viendo cómo se presentaba el futuro no tuvo empacho alguno en proclamar que estaba dispuesto a renunciar a su fe y abrazar el islamismo. En el momento que se realizaron las debidas ceremonias y este abrazó el islamismo adoptando el nombre de Osmán quedó libre. Pues no está permitido que un musulmán esclavice a otro musulmán.
Una vez libre, el nuevo Osmán decidió que tenía más oportunidades de prosperar en la vida civil que en la militar y más en la sociedad musulmana que en su Escocia natal. Durante el tiempo que sirvió en el 78º había ejercido funciones de ayudante del cirujano del batallón, así que decidió aprovechar esa experiencia.
Se trasladó a la ciudad de El Cairo donde se estableció como médico. Allí ejerció durante muchos años ganando una cierta fama, lo que le permitió vivir con una cierta holgura.
El otro de los prisioneros de los que se tuvo noticia fue un caso más extraordinario.
Al soldado Thomas Keith, también escocés y miembro del clan Keith (condes mariscales del reino de Escocia), se le dio la opción de renegar de su fe y abrazar la de Mahoma. Keith mostró la misma visión práctica que su camarada MacLeod. ¡Viva quien gana!
Thomas Keith abrazó el islam (palabra que significa «sometimiento») y tomó el nombre de Abraham. Antes de ingresar en el ejército había trabajado como armero en su Escocia natal, decidió aprovechar este conocimiento.
Cuando se puso al servicio del ejército del sultanato hizo notar que conocía el manejo y fabricación de las armas de fuego y sus componentes, y que había estado al mando de una unidad de veinte hombres en el ejército cristiano. Esto último era una trola, aunque alguno lo llamaría marketing.
Pues se lo tragaron. Tras un periodo de prueba fue ascendiendo dentro de las tropas musulmanas y pasó a ser conocido como Ibrahim Aga.
En 1811 se metió en líos al matar en un duelo a otro renegado como él. Se ignoran los detalles, pero sí se sabe que conocía a una de las esposas del todopoderoso Mehmet Alí. Corrió para arrojarse a los pies de la dama, buscando protección frente al posible castigo.
Mehmet Alí, a quien su esposa expuso el caso, juzgó que Ibrahim (antes Thomas) sería más útil en campaña que muerto. Así que lo envió a combatir contra los beduinos de Arabia bajo las órdenes de su hijo Ahmed Tushún Pacha.
Keith se encontró en su elemento, destacando en los combates contra el reino hachemita de Hiyaz. Complacido con su desempeño Ahmed Tushún Pacha le ascendió a jefe de la caballería y en 1815 dirigió el asalto a la ciudad santa de Medina. Durante los combates que concluyeron con la toma de la ciudad fue el primero en atravesar la brecha de la muralla.
Sus hazañas y manejo de sus tropas le valieron el ser nombrado gobernador de la ciudad. Lamentablemente solo ejerció este puesto durante unos pocos meses. Ibrahim Aga (antes Thomas Keith) murió durante una escaramuza contra los beduinos. Tenía veintiséis años.