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Los científicos de la operación Paperclip

Los científicos de la operación Paperclip

La carrera espacial que construyeron los nazis: EE.UU. y URSS tras los científicos de Hitler

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, comenzó una intensa competencia entre las dos superpotencias para hacerse con el mayor número posible de científicos, ingenieros y técnicos alemanes

El 20 de julio de 1969 llegaba a la luna el módulo lunar Eagle con dos astronautas estadounidenses a bordo. Entre los científicos, ingenieros y técnicos que contribuyeron a este hito para la exploración espacial, se encontraban numerosos antiguos miembros del Partido Nazi.

Estos habían sido reclutados en el marco de un programa secreto de inteligencia, en uno de los episodios más controvertidos de la historia reciente de Estados Unidos.

Operación Paperclip

Comenzando en 1945, el gobierno de Estados Unidos reclutó a más de 1600 tecnólogos alemanes —también austriacos— a través de la que se denominó operación Paperclip, de carácter secreto. Su pasado nazi no fue óbice para otorgar la nacionalidad estadounidense a la mayoría de ellos. Éstos, en plena Guerra Fría, desarrollaron sus actividades en áreas tales como el desarrollo de misiles guiados, motores a reacción, cohetes, aerodinámica, medicina espacial o tecnología submarina.

De todos ellos, el que probablemente más destacó fue Wernher von Braun, quien alcanzó la fama por ser una pieza clave en el exitoso programa espacial estadounidense. Este ingeniero había sido el jefe de diseño del conocido misil balístico V-2. Más de 3000 de estos artefactos fueron lanzados contra objetivos aliados durante la Segunda Guerra Mundial, principalmente Londres y, más tarde, Amberes.

El Dr. von Braun fue nombrado director del Centro Espacial Marshall de la NASA el 1 de mayo de 1964

El Dr. von Braun fue nombrado director del Centro Espacial Marshall de la NASA el 1 de mayo de 1964

La operación Paperclip fue dirigida por la Joint Intelligence Objectives Agency —que podría traducirse como «Agencia Conjunta de Objetivos de Inteligencia»—, cuyo propósito era aprovechar el conocimiento de los científicos e ingenieros reclutados para impulsar los principales programas aeronáuticos, militares y espaciales de Estados Unidos.

A la hora de seleccionar a los científicos alemanes que serían reclutados, los estadounidenses utilizaron con una lista de unos 15.000 nombres que había sido elaborada durante la guerra por el ingeniero alemán Werner Osenberg. Ante el rápido avance de las tropas aliadas en Europa durante 1945, los alemanes, presas del pánico, intentaron destruir el listado. De hecho, rompieron los documentos e intentaron tirarlos por el inodoro de la Universidad de Bonn. Sin embargo, los documentos, casi destruidos, fueron recuperados y permitieron a los estadounidenses decidir qué científicos seleccionar.

Aunque oficialmente la operación Paperclip concluyó en 1947, lo cierto es que continuó hasta 1962 a través de programas similares.

Operación Osoaviakhim

Pero la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) tampoco hizo ascos al pasado de los científicos alemanes, del mismo modo que no los había hecho al acordar con Hitler el reparto de Polonia antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Así, En 1946 los soviéticos pusieron en marcha la mucho más secreta operación Osoaviakhim, a través de la cual unos miles de especialistas fueron obligados a trabajar para la Unión Soviética.

El nombre de la operación no fue elegido al azar. Osoaviakhim, o «Unión de Sociedades de Asistencia para la Defensa, la Aviación y la Construcción Química de la URSS», fue una organización paramilitar que había sido fundada a principios de 1927 para preparar a la población para la defensa de la patria. Su misión era formar una reserva para las fuerzas armadas, mediante la instrucción militar en disciplinas como armamento, táctica, topografía, paracaidismo y comunicaciones, entre otras.

Científicos alemanes repatriados de Sujumi, 1958

Científicos alemanes repatriados de Sujumi, 1958Bundesarchiv / Wikimedia Commons

La operación Osoaviakhim fue planeada y ejecutada con gran meticulosidad. El 22 de octubre de 1946, en unas pocas horas, aproximadamente 6500 científicos, ingenieros y técnicos alemanes fueron reclutados a punta de pistola en todos los territorios ocupados por la Unión Soviética. Todos ellos fueron subidos a 92 trenes de carga y reubicados con gran secretismo en diversos centros de investigación y desarrollo dentro del vasto territorio soviético.

Del total de científicos e ingenieros secuestrados, unos 1400 trabajaban en el sector aeronáutico, más de 500 en armamento y alrededor de 350 en comunicaciones. Otros desarrollaban su actividad en las industrias ligera, química, naval, petrolera y audiovisual.

Cerca de doscientos los tecnólogos reclutados a la fuerza fueron llevados a la remota isla fluvial Gorodomlya del lago Seliger, cuya superficie es de unos 4 km2 y está situada a unos 300 kilómetros al noroeste de Moscú. Los alemanes trabajarían en los nuevos programas soviéticos de misiles balísticos, directamente vinculados con las aspiraciones nucleares y espaciales de la URSS. Permanecieron allí recluidos unos cinco años antes de ser devueltos a casa, después de que el ministro soviético de Armamento, Dmitrii Ustinov, reconociese que su encarcelamiento había reducido su valor para la industria misilística soviética. Según el mandatario, «el trabajo de los especialistas alemanes se ha vuelto menos efectivo, y en la actualidad, [...], no podrían brindar una ayuda significativa».

A los científicos e ingenieros alemanes secuestrados se les permitió regresar gradualmente a su país entre los años 1950 y 1958. La mayoría partió en 1954, tras la muerte de Stalin.

Se daba de esta forma carpetazo al secuestro y la explotación de científicos e ingenieros alemanes por los soviéticos después de la Segunda Guerra Mundial. La operación Osoaviakhim había sido un clamoroso fracaso.

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