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Cristóbal Colón, por el pintor Christoph Christian Ruben

Qué ocurrió con los 39 marinos que Colón dejó en América tras su primer viaje

Televisión Española estrena Los 39, una serie que indaga en la vida de los marineros que tuvieron que quedarse en tierra cuando se hundió la 'Santa María'

En la Navidad de 1492, la expedición comandada por Cristóbal Colón levantaba el primer asentamiento europeo en el Nuevo Mundo con los restos de la nao Santa María, que encalló frente a las costas de La Española (actual Haití). La noche anterior, quedando a cargo de un simple grumete, la embarcación se acercó a un banco de arena, cuyos arrecifes destrozaron el casco de la nao, obligando a evacuar.

Se intentó rescatar todo lo posible, y a ello contribuyeron los nativos que, según relata Antonio Pérez Henares en la revista Zenda Libros, «vinieron con innumerables canoas para ayudar a salvar todo cuanto había en la nao y se afanaron desde la noche a la mañana hasta que todo se recogió y se llevó a tierra, y ellos lo custodiaron con gran celo, más que si de ellos fuera. Vino su propio rey muy apenado de nuestra desgracia, e hizo todo lo que pudo por mitigarla trayendo a sus hombres más fuertes».

Construcción de la fortaleza de La Navidad

Y, viendo que no podía hacerse nada, el Almirante dio órdenes para utilizar la madera de la nao y construir un fuerte, al que bautizó como Fuerte Navidad, en honor al día del siniestro. Allí dejó a 39 hombres, liderados por Diego de Arana, mientras Colón regresaba a España con la noticia del descubrimiento: «Señores, mi fe no era un sueño», dijo el navegante ante los Reyes Católicos tras arribar a Barcelona en abril de 1493.

Ahora, Televisión Española estrena una serie que indaga en la vida de aquellos marineros que tuvieron que quedarse en tierra con la misión de buscar oro y proteger a los taínos, aliados de los temidos caníbales del Caonabo. «Cuando Colón regresó encontró el fuerte destruido», comenta Max Lemcke, director de esta serie titulada Los 39. «Lo único que encontré sobre lo que podría haber pasado a estos hombres, que tampoco queda reflejado en los escritos de Colón, fue una novela del escritor José Luis Muñoz. Hemos construido el guion a partir de aquella historia original», advierte el director.

¿Qué pasó con los 39 marineros?

Tras ver que en la carabela La Niña no entraban todos los hombres, Colón ordenó fabricar con los restos del buque insignia el Fuerte Navidad, donde los 39 hombres se quedarían al mando de Diego de Arana. Ahí aguardarían al regreso de Colón, quien se marchó con la esperanza de encontrarse, a su vuelta, con un asentamiento organizado y en buenas relaciones con los caciques locales.

Pero lo que se encontró en noviembre de 1493 fue completamente desolador: no halló a ninguno de sus hombres con vida. «No sabemos qué sucedió ni cómo fue posible que una hueste, bien pertrechada, armada, protegida por empalizada y hasta dos lombardas, pereciera por completo ante quienes parecían a todo punto pacíficos y carecían casi por completo de armas», indica Pérez Henares en la revista literaria.

Según relata el escritor en su novela La Española, cuando Colón llegó al asentamiento se encontraron con dos cadáveres irreconocibles con una soga de esparto al cuello. Poco después aparecieron otros dos cuerpos cerca de las escolleras, que ya identificaron sin duda como españoles por sus barbas. «Aquello fue la señal de que alguna tragedia había acaecido», subraya Pérez Henares.

Cuando Colón interrogó a Guacanagarí –el cacique local– sobre lo ocurrido, su relato fue bastante confuso. Hablaba de peleas por las mujeres, disputas y rencillas entre los cristianos y el cacique caníbal. Más tarde, fray Bartolomé de las Casas relató en su Historia general de las Indias, gracias a la recopilación de testimonios de algunos testigos, que, después de partir La Niña, «comenzaron [los españoles] entre sí a reñir e tener pendencias, y acuchillarse, y tomar cada uno las mujeres que quería y el oro que podía haber, y apartarse unos de otros».

Los historiadores consideran que lo que ocurrió tras el regreso de Colón fue que los españoles del Fuerte Navidad ignoraron las órdenes del Almirante y comenzaron a pelearse por las nativas y el oro, provocando la fragmentación del grupo. Ante la incapacidad de Arana de imponer su autoridad a los revoltosos, los dos segundos al mando, Pedro Gutiérrez y Rodrigo Escobedo, acabaron separándose y acudiendo al cacique caníbal Caonabo, enemigo de los taínos: «El líder caribe acabó con sus vidas», según afirma Virginia Martín Jiménez, historiadora de la Universidad de Valladolid, en un artículo titulado El primer asentamiento castellano en América: el Fuerte de Navidad.

Para la historiadora, los culpables de esta tragedia fueron «en primer lugar, los 39 cristianos por su mala conducta», pero «sobre todo Caonabo y sus pueblos». Fuera Caonabo, Guacanagarí o los propios españoles, lo cierto es que Colón decidió actuar con pragmatismo y no vengar sus muertes. «El almirante debía aparentar que creía que los taínos eran inocentes para así poder tener posibilidades de fundar, en La Española, un asentamiento más estable», asegura Martín Jiménez.