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Un soldado abriendo su regalo de la princesa María en la Navidad de 1914.

Un soldado abriendo su regalo de la princesa María en la Navidad de 1914.

Dinastías y poder

La caja de Navidad de la princesa María: el regalo que reconfortó a los soldados británicos en la Gran Guerra

«La princesa británica está reuniendo gran número de cajetillas de cigarros y paquetes de tabaco a fin de distribuirlos entre los soldados, como aguinaldo de Navidad», se podía leer en la prensa de la época

En plena Primera Guerra Mundial, cuando millones de jóvenes británicos vestían uniformes en las trincheras, una presencia inesperada surgió en su día de Navidad: una pequeña caja de lata dorada, monogramada con una 'M' coronada, enviada desde Inglaterra por la princesa María, única hija de Jorge V y María de Teck. Aquella «caja de galletas», de contenido variado, se convirtió en un gesto de unidad nacional y reconocimiento al sacrificio de los soldados que se batían en el frente.

María, nacida en 1897, era la única hija de Jorge V, quien había asumido el trono en 1910, y de la reina María de Teck. Sus hermanos mayores, Eduardo y Alberto, futuros Eduardo VIII y Jorge VI, respectivamente, también tuvieron roles de representación durante la guerra. Tuvo otros tres hermanos: Jorge de Kent, Enrique de Gloucester y el pequeño Juan, quien, a causa de su epilepsia, vivía un poco distanciado de las labores institucionales. Con el estallido de la Gran Guerra, la princesa María decidió contribuir a la moral de los soldados con un gesto muy simbólico.

La princesa María

La princesa María

En octubre de 1914, cuando tenía diecisiete años, la princesa hizo un llamamiento para crear un regalo de Navidad destinado a los soldados y marineros del frente. Su iniciativa, conocida como Princess Mary’s Sailors & Soldiers Christmas Fund, recaudó gran cantidad de libras gracias a donaciones de ciudadanos de toda Gran Bretaña. Con esos fondos se produjeron más de dos millones de cajas de latón con el perfil de María y un monograma coronado, destinadas a los distintos tipos de soldados según edad, religión y posición: fumadores, no fumadores, tropas coloniales y también personal sanitario.

«La princesa británica está reuniendo gran número de cajetillas de cigarros y paquetes de tabaco a fin de distribuirlos entre los soldados, como aguinaldo de Navidad» (Hojas Selectas, 1914). La idea no era del todo novedosa, porque ya se había realizado en España durante la primera guerra de Melilla.

La caja de regalo de Navidad de 1914

La caja de regalo de Navidad de 1914

La distribución comenzó para la Navidad de 1914 (la guerra se había iniciado en el mes de julio), aunque no todas las cajas llegaron a tiempo debido a la escasez de latón y a las dificultades propias del conflicto. Los soldados fumadores recibían tabaco, cigarrillos, pipa y encendedor, además de una tarjeta navideña y la fotografía de María. Los no fumadores recibían caramelos y un estuche de escritura.

Las tropas indias —por entonces la India era la «joya de la Corona» británica— recibieron dulces, especias y un mensaje «adaptado a sus creencias», mientras que las enfermeras y el personal sanitario eran obsequiados con chocolate. Cada caja llevaba impresa una cartulina con un mensaje de la princesa que deseaba Feliz Navidad. A la caja, según leemos en algunos semanarios de la época, se le llamó también «el regalo mascota», pues decían que podía llegar a salvar a los soldados del impacto de las balas (Caras y Caretas, 7 de agosto de 1915).

Lo que contenía la caja regalo de Navidad de la princesa Mary

Lo que contenía la caja regalo de Navidad de la princesa MaryHarewood

El gesto de María tuvo buen impacto entre la tropa. Para los soldados, recibir aquella caja representaba un vínculo con sus raíces en los días de fango y trincheras. Lo sintieron como un reconocimiento de su sacrificio en medio de la guerra. La prensa británica más dinástica, por entonces mayoritaria, recogió la iniciativa como un ejemplo del compromiso de la monarquía con sus súbditos y la nación. Muchos soldados conservaron las latas como recuerdo personal y las utilizaron años después para guardar tabaco, cartas o fotografías.

María continuó desempeñando un papel público tras la guerra. En su época, se la llegó a considerar «como una de las más legítimas representantes del sano y equilibrado feminismo que hermana la gracia con la energía y la belleza del rostro con el vigor corporal» (Hojas Selectas, 1919). En 1922 se casó con Henry Lascelles, vizconde Lascelles, en la Abadía de Westminster. La revista Vogue realizó un amplio reportaje de aquella boda. Siguió participando en actos oficiales y de caridad, manteniendo la imagen de compromiso y servicio que había mostrado siempre. Falleció en 1965 y tuvo dos hijos.

Hoy, las cajas de María se conservan como objetos de colección. Su valor en subasta depende del estado de conservación y de si mantienen el contenido original. Una caja completa puede alcanzar entre 100 y 300 libras, mientras que las más deterioradas pueden venderse por menos de 100 libras. Pero cada lata es testimonio de cómo esta iniciativa de la princesa María logró elevar la moral de los soldados ante la crudeza de la Primera Guerra Mundial.

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