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Colón llegando a América en 1492

El español que desmontó la leyenda del saqueo: el oro de América arruinó a España

En su tercer discurso, 'La pobreza de España ha resultado del descubrimiento de las Indias Occidentales', sostuvo que la riqueza llegada de América, mal empleada y peor gestionada, generó inflación, despilfarro y desequilibrios que terminaron perjudicando a la economía española

Ante los que defienden la teoría de que los españoles saquearon las riquezas americanas, se les pueden oponer muchos argumentos. Sin negar que los países explotan las riquezas de sus territorios y que los territorios actuales no se corresponden con Estados anteriores. Las riquezas americanas se quedaron mayoritariamente en América, en manos públicas o privadas.

El quinto real era sistemáticamente escamoteado por fraudes. Parte del oro y la plata se la llevaron los piratas, aunque hay que decir que no fue un tesoro tan grande como cuentan las leyendas cinematográficas. Y otra enorme cantidad se desvió a los banqueros centroeuropeos que financiaban las guerras del emperador.

Pero la aparición de riqueza acumulada dio origen a situaciones nuevas o renovadas que, a su vez, propiciaron estudios antes no realizados. Para analizar cuestiones económicas se esforzaron teóricos, juristas y teólogos que, en el siglo XVI, dieron lugar a la Escuela de Salamanca, que fue uno de los inicios de la Ciencia de la Economía.

Es posible que todo surgiera a partir de Francisco de Vitoria y que los estudios dispersos no se puedan agrupar en una sola línea de pensamiento. Teólogos preocupados por lo material, como Domingo de Soto, Martín de Azpilcueta, Tomás de Mercado, Luis de Molina o Juan de Mariana. Arbitristas más dados, como señala el catedrático Luis Perdices de Blas, a la investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones: Luis de Ortiz, Martín González de Cellórigo, Sancho de Moncada y Francisco Martínez de Mata. Arbitristas porque trataban de encontrar mecanismos para aumentar los ingresos de la Hacienda Pública.

Nos vamos a detener en Sancho de Moncada, autor de algunas de las tesis más novedosas. Su importancia estriba en vislumbrar algunos aspectos negativos para la economía nacional del descubrimiento de las Indias. Había nacido en Toledo en 1580 y murió en Madrid en 1638. Era de una familia de judíos conversos y vivió, salvo sus últimos años, cómodamente en su ciudad natal, donde ocupaba una cátedra de Teología.

En 1619 publicó Restauración política de España y deseos públicos, que escribió en ocho discursos. Quiso que sus escritos fueran tenidos en cuenta y marchó a Madrid para exponer sus procedimientos al duque de Lerma y al Consejo de Castilla. No le hicieron caso. Lo intentó una segunda vez en 1621, al llegar Felipe IV al trono. Quizás por su avidez de relevancia, se precipitó en la obra y no la adaptó lo suficiente a las circunstancias de la época.

Nieves San Emeterio Martín ha escrito: «Su obra, fruto precipitado de las circunstancias políticas, no proviene de un análisis sosegado de la situación de la economía española de su época, es un escrito apresurado para dar una respuesta a la coyuntura del momento». Le faltaba el contacto con la realidad y trataba de imponer prohibiciones excesivas al comercio. Como también señala la profesora San Emeterio, sus ideas no surgen de la nada y toma influencias de autores reconocidos como Giovanni Botero y de algunos españoles como Azpilcueta, Mariana o Soto.

Sus discursos son una exposición de los errores que se estaban cometiendo en materia económica, las causas de los mismos y los remedios propuestos. El tercero es el titulado La pobreza de España ha resultado del descubrimiento de las Indias Occidentales. La importancia que Moncada da a algunos asuntos se ha demostrado excesiva. En otras, acertó plenamente. Pero estamos ante un autor sin una formación específica sobre la materia, formación que reclamaba con la propuesta de creación de un centro de estudios económicos. ¿Cuáles eran los peligros vislumbrados por Sancho de Moncada derivados del descubrimiento de América?

Moncada atribuía la pobreza de España al mal uso de las riquezas americanas. Con algunas afirmaciones muy discutibles; otras más sensatas, porque el aumento de la riqueza y del dinero en circulación producía una enorme inflación. En segundo lugar, entendía que los extranjeros sacaban el dinero de España porque la plata acuñada se valoraba en todo el mundo. Esto estaba prohibido desde los Reyes Católicos, pero se hacía de contrabando y, ante todo, por los propios monarcas para sostener sus gastos.

No había falta de riqueza, que entraba periódicamente, sino exceso de gasto. Proponía cargar a la moneda que saliere de España un seis u ocho por ciento de alcabala y acuñar menos moneda o hacerlo con menos ley, usando metales como el hierro o el cobre. Consecuentemente, trataba de que el dinero salido de España volviera.

Su advertencia sobre la inflación no era del todo novedosa, pero era clara. Su propuesta de reducir la población para un mejor reparto de la riqueza es algo que se repite desde entonces. Se anticipó a Malthus, incluso proponiendo un control voluntario de la natalidad. Y propuso una mayor producción nacional, anticipándose teóricamente a la desamortización y a la liberación de la propiedad de mayorazgos, censos, divisiones y rentas eclesiásticas.

Hay que precisar que sus propuestas están hechas en una época en la que España estaba en guerra y soportaba una economía bélica. Su idea estaba en la línea de otros teóricos que buscaban contrarrestar los efectos negativos de las largas contiendas imperiales en Europa. Posiblemente no estuvo acertado en las soluciones, pero sí en poner el objetivo en algunas cuestiones esenciales y abrir el camino de una ciencia nueva.