La prensa de Hearst lideró la campaña belicista. El New York Journal acusó implícitamente a España sin pruebas concluyentes y, además, ofreció, un día después de la explosión, una recompensa de 50.000 dólares para quien lograse descubrir si la explosión había sido intencionada y, en su caso, quiénes eran los culpables. Poco después, publicaba una imagen del boquete abierto por el «torpedo español» en el Maine. Sin embargo, «años más tarde, el historiador estadounidense Willis F. Johnson descubrió que la misma fotografía había aparecido años antes en el mismo diario como un eclipse de Sol», según advierte el historiador Antonio Barro Ordovás en su artículo USS Maine, 1898, publicado en la Revista General de Marina.