Las Guerreras de Dahomey hacia 1890
Picotazos de historia
Las Amazonas de Dahomey: el ejército femenino que desafió a Francia en África
El gran auge de estas unidades se dio durante el reinado del rey Ghezo, quien militarizó el reino con el fin de defenderse de la influencia europea
En la zona costera de la actual República africana de Benín se creó, en el siglo XVII, el reino de Dahomey. Lo que comenzó como un reino diminuto tuvo la fortuna de ser continuado por buenos gobernantes que lo consolidaron y lo expandieron. En 1704 no solo había multiplicado su territorio y el área de influencia, también se había independizado completamente del poderoso reino de Allada (Benín), con quien había mantenido una situación de vasallaje.
El rey que consiguió esto fue Adagja (1718–1740), quien fue reconocido por algunas potencias europeas que comerciaban en la costa. Adagja entró en conflicto con el poderoso reino Oyo —del pueblo yoruba, en la zona de Nigeria— por el control de la costa y, por lo tanto, de los puestos comerciales del floreciente comercio de esclavos. Tan rico era este comercio que la zona entre la desembocadura del río Níger y la desembocadura del río Volta se denominaba Costa de los Esclavos en los mapas europeos.
Dahomey estaba en guerra con sus vecinos por el control del comercio, al tiempo que sufría las incursiones de estos en su territorio. El objetivo de estas incursiones era capturar la mayor cantidad de gente para venderla como esclava. Si un rey se encontraba en apuros económicos también podía vender como esclavos a su propia gente, pero esto era un recurso desesperado, ya que perder población significaba que su pueblo perdía poder.
En 1724 Adagja conquistó el reino de Allada, pero se encontraba debilitado, pues la población masculina había decrecido mucho. Tomando como ejemplo una unidad de guardaespaldas que había creado su predecesora, la reina Hangbè (a quien había derrocado), creó una unidad formada solo por mujeres. Este sería el embrión de las que serían conocidas como las Amazonas de Dahomey.
Retrato colectivo de las «amazonas de Dahomey» durante su estancia en París, 1891.
En la campaña contra el reino de Whydah (1727), las muchachas combatieron bien, por lo que Adagja decidió transformar el cuerpo de guardaespaldas en milicia, aumentando así su número y unidades.
Estas amazonas eran llamadas Mino (que en lengua fon significa «nuestras madres») o Ahosi («esposas del rey») y fueron una rareza dentro de las unidades militares de la era moderna. El gran auge de estas unidades se dio durante el reinado del rey Ghezo (1818–1858).
Este rey militarizó el reino de Dahomey con el fin de defenderse de la influencia europea, invirtiendo mucho dinero en la compra de modernas armas de fuego y en contratar instructores europeos. El tener un ejército poderoso, disciplinado y armado con fusiles modernos era una prioridad para proteger sus fronteras de los vecinos, mantener alejados a los mercaderes de esclavos de su territorio y hacer frente a los cada vez más rapaces europeos (en ese momento estaba en pleno auge el denominado Reparto de África).
Las jóvenes de la etnia fon, mayoritaria en el reino de Dahomey, eran presentadas ante la junta del rey por su propia familia. Esta junta decidía cuáles eran seleccionadas para ingresar en las unidades de amazonas. También elegían a prometedoras jóvenes hijas de esclavos, a quienes separaban de sus familias y entrenaban desde pequeñas. Otra forma de ingreso era por voluntariado, tras pasar unas pruebas físicas.
Veteranos en la reunión anual celebrada en Abomey en 1908.
Una vez que eran aceptadas entraban a formar parte del harén, pero con un estatus especial. Por eso se las conocía como esposas del rey. Las unidades de mujeres guerreras tenían la consideración de cuerpo semisagrado protegido por deidades y ritos vudú (esta forma de religión tuvo su origen precisamente en esta zona).
Las Mino o Ahosi formaban tres unidades (brigadas) que se subdividían cada una en tres regimientos. Cada uno de estos se subdividía en función de la actividad y del armamento. Así encontramos una unidad llamada Agbaraya que estaba armada con fusiles de chispa. Las Galameloth estaban armadas con carabinas Winchester, las Nyckphehthenton eran las encargadas de la matanza, las Aligosi eran las guardianas del palacio, etc.
En total las Mino encuadraban entre 4.000 y 6.000 mujeres. Todas ellas, feroces guerreras que habían hecho juramento de luchar hasta la muerte por el rey y de no mantener relaciones sexuales durante el tiempo que estuvieran en el ejército, a menos que el rey dispusiera otra cosa, ya que podían ser recompensadas casándose con quien desearan, con un individuo de alto rango o ingresando en el harén real como consorte.
Amazonas de Dahomey
El entrenamiento de estas guerreras estaba estandarizado por instructores europeos, especialmente en lo que se refiere al uso de las armas de fuego, en el que se mostraron muy hábiles. Al pertenecer a una sociedad donde la esclavitud estaba considerada como algo normal, no tiene nada de raro que preparasen un campamento para el entrenamiento de las niñas capturadas con el fin de nutrir las unidades de Mino. Las guerreras más destacadas lucían marcas de distinción, consistentes en círculos pintados con pintura blanca alrededor de las piernas. Estas guerreras distinguidas estaban al mando de las unidades.
A finales del siglo XIX Francia decidió incorporar el reino de Dahomey a su imperio colonial. Las guerras contra Francia (Primera y Segunda Guerra de Dahomey) supusieron la destrucción de las unidades de guerreras. Estas lucharon como fieras, ganándose el respeto y admiración de los franceses, pero no pudieron competir contra la potencia de fuego de un ejército moderno. Las guerras duraron de 1890 a 1895.
Disueltas las unidades Mino, muchas de estas estaban prácticamente destruidas, ya que llegaron a tener un 80 % de bajas, y las amazonas supervivientes se dispersaron. Algunas permanecieron solteras toda su vida; otras tuvieron hijos. Todas ellas gozaban de un alto estatus en sus poblados y eran muy respetadas, a la vez que temidas por su carácter violento y variable.
Un rasgo característico de todas ellas fue su dificultad para adaptarse a la vida fuera del cuartel. Se cree que la última Ahosi o Mino fue una habitante de la pequeña aldea de Kinta, en Benín. Esta mujer, de nombre Nawi, afirmaba haber combatido contra los franceses en 1898. Nawi murió en 1979, habiendo sobrepasado los cien años de edad.
En 2019 un canal de la televisión británica produjo y presentó un documental sobre estas mujeres guerreras de Dahomey. El documental estaba narrado y protagonizado por una actriz llamada Lupita Nyong’o, que pudo comprobar el respeto y admiración que inspiran estas guerreras en el pueblo de Benín hoy en día. Muchos de los entrevistados proclamaban con orgullo descender de las Ahosi, las amazonas de África.