Convento de San Esteban en Salamanca y Francisco de Vitoria
Hispanoamérica, un futuro compartido
¿España tenía soberanía legítima sobre América?: la pregunta de Francisco de Vitoria que revolucionó el derecho
El derecho hispano promovido por la Escuela de Salamanca cimentó la Hispanidad e influyó a la arquitectura constitucional de los Estados Unidos de América
«Las diferencias que puede haber entre nosotros son culturales, no son ontológicas: somos los mismos», dijo la historiadora Adelaida Sagarra durante su intervención en las III Jornadas de Hispanoamérica, un futuro compartido, organizadas por Unidos por la Historia, la Fundación Rafael del Pino y López-Li Films. En una mesa moderada por Ana Zabía de la Mata se abordó cómo la Escuela de Salamanca, que cumple 500 años, influyó en los Padres Fundadores de los Estados Unidos de América.
La doctora en Filosofía del Derecho Consuelo Martínez-Sicluna, junto a Adelaida Sagarra Gamazo, doctora en Historia de América, y el abogado e historiador Julio Henche Morillas, abordó el carácter legal y filosófico de la Hispanidad.
«Hispanoamérica, desde su primer momento, fue Occidente, porque España trasladó a América dos pilares fundamentales: la evangelización y el mestizaje», afirmó Martínez-Sicluna, poniendo el origen de este proceso en Isabel la Católica, que después se perfeccionó en las aulas salmantinas, donde se plantearon cuestiones de toda índole, como «la idea de persona, que es fundamental».
El punto de partida se puso en esas Leyes de Indias que «perduraron 300 años y tenían sus estructuras de poder y de contrapoder de control como el Juicio de Residencia, causas perfectamente instruidas de persecución y castigo a aquellos que se excedían en la autoridad por las que pasaron Nuño de Guzmán o Hernán Cortés», explicó el jurista Julio Henche, «una exigencia de responsabilidad política que hoy parece revolucionaria».
En este planteamiento jurídico y filosófico sobre la presencia española en América, la historiadora Adelaida Sagarra destacó la «intrepidez intelectual» de figuras como Francisco de Vitoria y de la propia Corona, al preguntarse: «¿España legítimamente tiene soberanía sobre América? Hay que tener agallas para plantearse eso con rotundidad, dispuestos a hacerse las preguntas y buscar las respuestas. No parte de un prejuicio, quiere llegar al fondo», explicó la historiadora, ensalzando la mirada de Vitoria al plantearse que «no es hablar ya solo de la cristiandad; hay que hablar del género humano, hay que hablar de la humanidad. Es un horizonte precioso, impresionante, superinnovador», afirmó.
Sagarra recalcó que «las diferencias que puede haber entre nosotros son culturales, no son ontológicas»; por eso, los indígenas —convertidos en súbditos— tenían derechos, como tener propiedades, que perdieron durante los procesos de independencia en el siglo XIX, «cuando la propiedad pasa de ser comunal a ser la propiedad privada de unos pocos, de los supuestos libertadores, que no liberaron a nadie: los esclavizaron», sentenció Martínez-Sicluna.
La Hispanidad jurídica de Estados Unidos
«Las Siete Partidas siguen siendo sabiduría pura en la jurisprudencia de los Estados Unidos. Algunos estados, como Luisiana o Texas, todavía se apoyan en las partidas de Alfonso X el Sabio», explicó Julio Henche. Es más, en el Capitolio existe un relieve dedicado a la figura del Rey castellano como uno de los hombres más influyentes de la formación legal de la nación norteamericana.
Sin embargo, a nivel jurídico, la principal influencia hispana en los Padres Fundadores proviene de la Escuela de Salamanca, con ideas sobre soberanía y lo que hoy se conoce como buen gobierno. Pero los colonos «son terratenientes, eso explica mucho también la defensa de la propiedad [...] No es una idea de dar derechos a todos, es una carta de concesiones de privilegios exclusivamente para unos pocos», explicó Martínez-Sicluna.
Además, recordó la teoría del tiranicidio de Juan de Mariana: «Al gobernante indigno, el tirano, el poder no le pertenece, es de la comunidad política. Y si alguien no sabe gestionar lo público, el poder regresa a la comunidad».
Conceptos que se suman al «iusnaturalismo puro y duro» de las enmiendas de la Constitución norteamericana, como explicó Henche, basadas en la idea de que existen normas de justicia previas al Estado que este debe respetar. «La Constitución hace otra cosa esencial, que es configurar y consolidar la unión de 'E pluribus unum' ('de muchos, uno')», aseguró Adelaida Sagarra, en relación con el lema histórico que define la unión de las Trece Colonias.
Este aspecto jurídico e histórico de la Hispanidad va más allá del dato concreto. Los tres ponentes coincidieron en la necesidad de divulgar la obra de España en América, porque «es una obra puntera», afirmó Consuelo Martínez-Sicluna. Conocerla permite entender el presente; por ello, Sagarra defiende que «tenemos que despertar, ser conscientes de la riqueza humana que ha tenido nuestra cultura a lo largo de los siglos. Los hispanos tienen que despertar».