La ejecución póstuma de Cromwell, Bradshaw e Ireton, representada en un grabado de la época

La ejecución póstuma de Cromwell, Bradshaw e Ireton, representada en un grabado de la época

Picotazos de historia

Por qué Oliver Cromwell fue decapitado dos años después de morir

El cuerpo de Cromwell fue desenterrado y trasladado a la posada del León Rojo de Holborn. Allí se reunió con los restos de los otros dos regicidas. Cuando estuvieron los tres, salieron en dirección a Tyburn, lugar donde solían llevarse a cabo las ejecuciones públicas

En 1970, los británicos, que siempre hacen unas fantásticas películas históricas, produjeron Cromwell. La película, protagonizada por un tieso Richard Harris y un genial Alec Guinness, narra el enfrentamiento entre el rey Carlos I Estuardo y el Parlamento de Inglaterra, que culminaría con el nombramiento del puritano Cromwell como lord protector del reino en 1653, uno de los periodos más oscuros de la historia de Inglaterra.

Cromwell fue, de hecho, un rey absoluto, aunque renunció al título y a la corona que le ofrecieron «por producirme angustia de conciencia y mental». Aunque hoy se considera que su gobierno fue un horror, en su época nadie se atrevía a decir nada al riguroso puritano, que llegó a prohibir las celebraciones navideñas y el canto de villancicos. Para alegría de algunos y alivio de todos, falleció el 3 de septiembre de 1658.

Oliver Cromwell. Retrato de Samuel Cooper , 1656

Oliver Cromwell. Retrato de Samuel Cooper , 1656

El cuerpo del lord protector fue embalsamado y depositado en el interior de un ataúd sellado con plomo. Posteriormente, sería enterrado en la abadía de Westminster, donde sus restos descansarían hasta el 28 de enero de 1661.

Con la Restauración de los Estuardo en el trono de Inglaterra, el péndulo completó su desplazamiento. Carlos II, hijo del ejecutado Carlos I, ordenó el enjuiciamiento y la ejecución de doce supervivientes de los llamados «regicidas» —así se llamaba a los cincuenta y nueve firmantes de la orden de ejecución del rey Carlos I— y que se les aplicara la pena completa reservada a los traidores: ser arrastrados, ahorcados, eviscerados, etc. La sentencia dictaba que la pena también debía ejecutarse sobre los restos de Oliver Cromwell y de otros dos destacados regicidas.

El cuerpo de Cromwell fue desenterrado y trasladado a la posada del León Rojo de Holborn. Allí se reunió con los restos de los otros dos regicidas. Cuando estuvieron los tres, salieron en dirección a Tyburn, lugar donde solían llevarse a cabo las ejecuciones públicas.

La cabeza de Cromwell fue separada del cuerpo —el verdugo tuvo que dar ocho golpes para lograrlo— y ensartada en una pica, que fue colocada sobre un poste de seis metros de altura en Westminster Hall para que todos la vieran bien.

La cabeza del lord protector permaneció allí hasta 1684. Ese invierno se produjo una gran tormenta que rompió el poste. Un soldado que hacía guardia frente a la oficina del Tesoro encontró la cabeza cuando volvía a su casa tras quedar franco de servicio. Al encontrarse con tan macabro resto, no se le ocurrió otra cosa que meterlo bajo el capote y llevárselo a casa.

Anuncio de la exposición de la cabeza de Cromwell organizada por los hermanos Hughes en 1799. La exposición fue un fracaso

Anuncio de la exposición de la cabeza de Cromwell organizada por los hermanos Hughes en 1799. La exposición fue un fracaso

El soldado, que en realidad era un oficial subalterno, debió de asustarse cuando empezaron a publicarse avisos que anunciaban penas para el culpable de la desaparición de la cabeza y recompensas para quien lo delatara. Decidió esconderla en el interior de la chimenea de su casa y guardó el secreto hasta que, en su lecho de muerte, reveló la historia a su hija.

Se ve que a la hija no le hizo mucha gracia encontrarse en posesión de semejante objeto, así que se deshizo de él lo antes posible. En 1710, según consta documentalmente, la cabeza estaba en posesión del señor Claudius Du Puy.

Este individuo, de origen suizo, era un ávido coleccionista y tenía un gabinete de rarezas y curiosidades que gustaba de mostrar a sus amistades y a sus distinguidos invitados. Debió de pensar que enseñar la cabeza del puritano ensartada en una pica tenía que resultar de lo más chic.

En 1738 falleció el señor Du Puy y se llevó a cabo una subasta de parte de sus bienes. En ella adquirió la cabeza el padre de Samuel Russell. Este último fue un actor fracasado que dilapidó su herencia. Su padre, un próspero comerciante, había adquirido la cabeza porque alegaba estar emparentado con la esposa de Henry Cromwell, hermano de Oliver Cromwell.

En 1675, Samuel Russell —arruinado, fracasado y con un serio problema de alcoholismo— intentó vender la «preciada reliquia familiar» al Sidney Sussex College de Cambridge, que se negó a pagar lo que pedía por la cabeza.

El joyero James Cox, autor de autómatas tan famosos como el Pavo Real y el Cisne de Plata —de ambos he hablado en sendos artículos—, hizo una oferta de unas 120 libras que no se consideró adecuada. Deseoso de adquirir la reliquia del puritano, Cox prestó diversas cantidades al siempre necesitado dipsomaníaco. Cuando estos préstamos alcanzaron una cuantía suficiente, presionó a Russell, que no tuvo más remedio que entregar la cabeza para saldar la deuda y no acabar él mismo en la cárcel.

En 1799, James Cox vendió la cabeza a los hermanos Hugues por 230 libras esterlinas. Estos hermanos eran unos empresarios que decidieron montar una galería de curiosidades en la que se cobrara al público por entrar. La cabeza sería la pieza estrella de la galería.

La idea era buena, pero surgieron dudas en la prensa acerca de la autenticidad de la cabeza y, además, los precios que fijaron para las entradas se consideraron demasiado elevados. El negocio fracasó y, en 1815, la hija de uno de los hermanos Hugues estaba haciendo gestiones para vender la cabeza. Finalmente, consiguió venderla discretamente. El comprador fue Josiah Henry Wilkinson, un médico amigo del economista David Ricardo.

Horace Wilkinson con la cabeza de Cromwell

Horace Wilkinson con la cabeza de Cromwell

La cabeza de Oliver Cromwell estuvo en posesión de la familia Wilkinson durante cinco generaciones. Lógicamente, se convirtió en el orgullo familiar y se enseñaba a las visitas. Se permitió que fuera examinada por diferentes científicos, entre los que destacan el doctor George Rolleston, en 1875, y los doctores Karl Pearson y Geoffrey Morant, en 1935. Sus informes no podían afirmar con absoluta seguridad que la cabeza fuera de Cromwell, pero señalaban que no existía discrepancia alguna con la máscara funeraria del lord protector.

En 1957 murió Horace Wilkinson, que legó cuanto tenía a su único hijo, llamado igual que él y canónigo de la Iglesia anglicana. Este, como no tenía hijos, se encontró con el problema de qué hacer con la cabeza. Por un lado, se la solicitaron para la Oliver Cromwell Association, pero al clérigo no le pareció bien que se exhibiera la cabeza empalada de un ser humano.

Discretamente, contactó con el Sidney Sussex College de Cambridge, la misma institución a la que el borracho Russell había ofrecido la cabeza. El motivo era que Oliver Cromwell había estudiado en ese centro, que era su alma mater. Horace Wilkinson les propuso enterrar allí la cabeza. La institución aceptó encantada, con la condición de que fuera enterrada discretamente y en un lugar secreto.

En octubre de 1962, la junta de gobierno del Sidney Sussex College de Cambridge, junto con el canónigo Horace Norman Stanley Wilkinson, hizo una comunicación conjunta en la que se anunciaba que, días atrás —no dieron la fecha exacta—, se había procedido al entierro de la cabeza de Oliver Cromwell en un lugar no especificado del colegio universitario. Existen numerosos dibujos y fotografías de la cabeza.

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