Batalla entre cristianos y musulmanes en las Cantigas de Santa María

Batalla entre cristianos y musulmanes en las Cantigas de Santa María

Los primeros reinos de taifas (1031 - 1080)

En el año 1085, amedrentado por la conquista cristiana del fuerte reino de Toledo, las taifas de Granada y Badajoz suplicaron ayuda al Magreb

El 30 de noviembre de 1031 el último califa de Córdoba fue obligado a abdicar. Abandonará la ciudad y se perderán sus pasos en el reino taifa de Lérida.

Hasta ese momento el califato se había mantenido, más mal que bien, en base a las incursiones (aceifas) que regularmente llevaba a cabo en territorio cristiano.

Cuando la fortuna de las armas dejó de acompañar a sus huestes, se hizo evidente el déficit comercial de Al Andalus y los ingresos pasaron a ser un problema que se arrojó sobre las espaldas de sus habitantes, musulmanes o no, en forma de nuevos impuestos. Esta población vivía en marcado contraste con el lujo, la exquisitez y sofisticación del palacio del califa y de los altos funcionarios.

¿Que existía una diferencia entre los musulmanes y no musulmanes en la forma de ser tratados por parte del gobierno? Ciertamente y en el propio Corán podemos encontrar esa explicación, pero cosa distinta era el marcado clasismo que mostraban los diferentes grupos musulmanes entre sí y que sería fundamental en la creación de los diferentes reinos de las primeras taifas, que durarían del año 1031, con la supresión de califato, hasta el año 1080, cuando los Almohades se instalaron en la península.

Como les he mencionado antes estas diferencias, entre los diferentes grupos existentes entre los musulmanes, darían lugar a distintos tipos de taifas. Los grupos bereberes, muy despreciados por los árabes, a pesar de formar el ejercito desde los días de Tariq, fundarían sus reinos en el centro y oeste de la península.

En ese sentido los dos principales reinos bereberes, y dos de los principales del Al Andalus, fueron Badajoz y Toledo. Ambos alcanzarían esa preeminencia expandiéndose a costa de taifas menores.

El reino de Toledo se constituyó en base a las propiedades y territorios controlados por la familia de los Beni Dil Nun, de la tribu bereber de los hawwara. El reino o taifa de Badajoz tuvo como primer soberano a Sabur, un converso de origen eslavo.

Y este es un punto importante y poco señalado, la existencia de una importante colonia eslava, de origen esclavo –piensen que esa palabra tiene su origen en el floreciente comercio de individuos de etnia eslava que provenía de la actual Rusia: eslavo=esclavo– que, junto con los bereberes, formaban el ejercito califal.

Por este motivo los bereberes y los eslavos se agrupan en el mismo lugar, ya que los dos forman la clase militar y se tratan como iguales, frente al desprecio que reciben de la aristocracia árabe. Pero volviendo al tema, Sabur fue el primero de la dinastía aftasí o de los Banu Aftas de Badajoz. Por cierto, Sabur fue esclavo manumitido por el propio Almanzor.

En la zona central y levantina encontraremos taifas formadas por las familias de origen yemení o sirio, la antigua Jassa o aristocracia califal. En Valencia y Tortosa el gobierno estará en manos de diferentes ramas del clan de los amiríes, como se proclamaban los descendientes de Almanzor. Zaragoza estaba gobernada por el clan de los hudíes.

La taifa de Sevilla, creada por Abú ul Casim en el 1023 durante la guerra civil y ya oficialmente en 1031 con la desaparición del califato, estaba regida por el clan de los abbadí. Otro linaje de la Jassa.

Desde el primer momento, la taifa de Sevilla, fue un reino netamente expansionista que terminó absorbiendo las taifas menores de: Niebla, Huelva. Carmona, Silves, Algeciras, Mértola, etcétera; controlando, además, los territorios del norte de Granada y Murcia. Esto último lo consiguió aliándose con la poderosa taifa de Denia, gobernada por otra rama del linaje de Almanzor, que eran suyas las Baleares y las ricas vegas del Segura y Alicante. Esta taifa de Denia sería absorbida, en el 1079, por la taifa de Zaragoza.

La taifa de Zaragoza estaba controlada por los Banu Hud, del grupo de familias árabes de origen yemení. Esta familia tenía varias ramas que controlaban el valle de Crevillente, partes de Murcia y Lérida.

Otro caso es el de los Banu Rasin que darán nombre a una hermosa población y a una taifa: Albarracin. Los Banu Rasin originariamente eran bereberes de la tribu de los hawwara, como los Banu Dil Nun de Toledo. Señorearían el lugar hasta el 1104 que Albarracín pasaría a Murcia y los Banu Rasin se trasladaron a Valencia. Albarracin sería controlada por la taifa de Murcia hasta que el rey lobo la cedió a Pedro Ruiz de Azagra en el 1167.

Como pueden apreciar el otrora potente califato de Córdoba, que regía el rico y extenso territorio del Al Andalus, se había desintegrado en más de una treintena de pequeños reinos, cuyos régulos tenían más que suficiente con la dura tarea de sobrevivir a la convivencia con sus mismos correligionarios.

Por otro lado, estas taifas tenían un gran problema económico o más bien de gestión de recursos. Algunas era poseedoras de ricas tierras y feraces vegas, como era el caso de las vegas del Segura o de Granada. Pero las cortes de estas taifas gastaban sin medida tratando de emular el esplendor y el mecenazgo de la corte califal. Durante las primeras taifas florecieron las artes de los poetas, los artistas de todo tipo, médicos y científicos, junto con los cantamañanas, aduladores, estafadores y sinvergüenzas de toda laya.

Demasiado débiles como para derrotar a los reinos cristianos, en la mayoría de los casos, no podían contar con los ingresos de las aceifas. Incluso el intentarlas era un albur que tenía que ser cuidadosamente sopesado por las consecuencias que podían derivarse.

Sin embargo, han de mantener tropas para defenderse y de todas las artes, sin duda la más cara es la de la guerra. Las taifas se encontraban en medio de un problema sin solución en el que, poco a poco perderían territorio o serían conquistados por un enemigo, cristiano o musulmán.

En el año 1085, amedrentado por la conquista cristiana del fuerte reino de Toledo, las taifas de Granada y Badajoz suplicaron ayuda al Magreb. Allí se encuentra una secta de integristas islámicos conocida como los almorávides, que será motivo de un próximo artículo y del fin de los primeros reinos de taifas.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas