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Friedrich Merz, sucesor de Angela Merkel

Friedrich Merz, sucesor de Angela MerkelAFP

Friedrich Merz, el Ave Fénix de la derecha alemana

El sucesor de Angela Merkel al frente de la CDU renació de sus cenizas tras haber caído en la irrelevancia política. Ahora le toca hacer lo mismo con la histórica formación.

La venganza en política es un plato que se sirve mucho más frío que en la vida del común de los mortales. Bien lo sabe Friedrich Merz, flamante presidente de la Unión Cristiano-Demócrata (CDU), que dos veces se quedó a las puertas del cargo que ocupa desde el pasado 22 de enero tras haber logrado el 62.1 % de los votos de la militancia. Ambas veces fue Angela Merkel quien, a través de personas interpuestas, detuvo sus ambiciones: en 2018, al colocar a su protegida Annegret Kramp-Karrenbauer, y en 2021, cuando maniobró para favorecer a Armin Laschet, tras apercibirse de la inoperancia de la ex ministra de Defensa. Una vez consumado el desastre en los comicios federales de septiembre, cosechando la CDU los peores resultados de su historia, ya nada -y menos una Merkel en retirada- podía impedir la entronización de un Merz muy querido por las bases.

La enemistad entre ambos hunde sus raíces en los años noventa y se certificó de forma irreversible en 2002, año en que la ex canciller accedió al mando del partido. Política hábil, Merkel le cesó como portavoz parlamentario si bien le mantuvo en el organigrama. En cargos cada vez más irrelevantes, faltaría más. La asfixia a fuego lento de Merz fue culminada en 2009, año de la segunda victoria electoral de Merkel. El interesado nunca se lo perdonó.

Pero como también es hábil, optó por replegarse durante una década en su primigenia profesión de abogado, fichando por un bufete de influencias y redondeando sus ya de por sí suculentos ingresos con su presencia en el consejo de administración de multinacionales como Basf o Axa. Y también el Blackrock, primer gestor mundial de fortunas, algo que ha levantado muchas ampollas dentro de la CDU y algunas fuera. «La derecha de los ricos», dice el poderoso mantra. Pero nadie discute su competencia en asuntos financieros y fiscales. «La superficie de un posavasos de cerveza debería bastar para calcular la declaración de Hacienda», prometió.

Más la verdad obliga a decir que Merz no es en absoluto un tecnócrata que supedita toda acción política a la eficacia económica. No, no: Merz, católico practicante, es desde hace tiempo el representante, y sin complejos, del ala conservadora de la CDU. Esa fidelidad a los ideales del partido ha sido su principal reclamo en su oposición interna a Merkel -a la que acusó del ascenso de la derechista Alianza por Alemania- , la clave para ganarse la confianza de una militancia que por primera vez ha elegido directamente a su líder.

Pero una cosa es el partido y otra el país, por lo que sus remadas tendrán que abarcar al mismo tiempo a los sectores centristas y los seducidos por la Alianza. Para convencer a los primeros será difícil que vuelva sobre el aborto o el «matrimonio» homosexual; para organizar la vuelta de los segundos, su discurso será duro en lo tocante a la inmigración. Las elecciones que se celebrarán a lo largo de este año en cuatro länder -Sarre, Schleswig-Holstein, Renania del Norte y Baja Sajonia- serán los exámenes cuyos resultados desmentirán se voluntad de no ser, a sus 67 años, un «presidente de transición».

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