Un soldado ucraniano limpia el cañón de su tanque
Al menos 10 muertos tras bombardeos en el sur y el este de Ucrania
Según la última actualización de la inteligencia británica, Rusia está transportando sus fuerzas de reserva hasta posiciones cercanas a Ucrania
Las fuerzas de Rusia en Ucrania retoman su embiste con fuerza tras unos días de descanso. Los ataques de la última semana, aunque mortales, fueron más suaves de lo acostumbrado. Sin embargo, las autoridades gobernantes del Donetsk denunciaron una serie de bombardeos de gran magnitud, obra del ejército del Kremlin.
Los ataques, de misil y de artillería, causaron daños en ciudades del este y del sur de Ucrania. En Siversk, núcleo urbano vecino de Severodonetsk, un bombardeo más letal que el resto mató a cuatro civiles, según el gobernador de la región, Pavlo Kyrylenko.
Los misiles rusos también impactaron en algunas zonas civiles de Druzhkivka, otra ciudad del Donetsk. Destruyeron por completo un supermercado, y dejaron en su lugar un cráter de gran tamaño.
En la región de Chasiv Yar, otro ataque provocó el derrumbamiento de un edificio. Seis personas murieron durante el bombardeo, y cinco resultaron heridas. Además, afirmó Kyrylenko, al menos 30 siguen bajo los escombros.
«La operación de rescate está en marcha. Los socorristas pudieron sacar a la superficie a seis muertos y cinco heridos», lamentó el gobernador a través de su cuenta de Telegram.
Sin embargo, y a pesar de la brutalidad de la nueva ofensiva, las fuerzas de Rusia no han hecho ningún avance en las últimas 24 horas, a pesar de que su objetivo es tomar todo el Donetsk al igual que hicieron con Luhansk.
El Gobierno de Ukrania también denunció ataques de misiles rusos en ciertas zonas de Járkov, al norte, Kryvyi Rihi, y Mikolayev, al sur. Esta última se ha convertido en un punto caliente, de gran importancia estratégica: se trata de un enclave portuario, con acceso a Odesa, el principal puerto de exportaciones de Ucrania. Desde hace días, las fuerzas ucranianas defienden Mikolayev con determinación.
En Kyrvyi Rhi, de donde proviene el presidente Volodimir Zelenski, los misiles de Rusia devastaron un colegio repleto de civiles a resguardo, y causaron la muerte de una mujer de 42 años de edad.
Iryna Vershuchuk, viceprimera ministra del país, emitió una advertencia a los civiles, para que evacuasen las zonas invadidas de Jersón, y de Zaporiyia, en el sur. Su aviso, según la BBC británica, deja claro que Ucrania se dispone a llevar a cabo un contraataque en las inmediaciones de ambas ciudades, hasta ahora ocupadas por el ejército de Rusia.
Los agentes de policía de la región acusan a Rusia de encañonar, específicamente, los campos de cultivo de la zona. A través de su cuenta oficial de Facebook, compartieron imágenes de cosechas en llamas, junto a la leyenda: «todos los días ocurren fuegos a gran escala, y arden hectáreas enteras de cultivos como trigo y cebada».
Sigue la guerra de Rusia contra la exportación agricultora de Ucrania: sus tropas han destruido silos, y equipo para labrar la tierra, e impiden que los ciudadanos apaguen las llamas. En el mar Negro, donde se libra desde hace meses una sangrienta batalla naval, los puertos de Ucrania están bloqueados y por lo tanto, la exportación de su grano ha sido obstaculizada.
Según la última actualización de la inteligencia británica, Rusia está transportando sus fuerzas de reserva desde el otro lado del país, hasta posiciones cercanas a Ucrania, en preparación para operaciones futuras.