10 de agosto de 2022

Un soldado ucraniano patrulla por las calles de Siversk

Un soldado ucraniano patrulla por las calles de SiverskAFP

La Ucrania ocupada se acerca cada día más a un retorno de la era soviética

Rusia está pensando en hacer un referéndum para anexionar la región de Jersón, como ya hizo con Crimea

En cinco meses de guerra, el avance de las tropas rusas es lento pero sustancial. Sobre todo, se han hecho con el control de varias ciudades mayoritarias, como Luhansk, Donetsk, Mariúpol, y Jersón. En estas poblaciones del este y del sur de Ucrania, Moscú ha impuesto su autoridad, de una manera que asusta: muchos temen la anexión, y el retorno a los tiempos soviéticos.
En Nova Kakhovka, pequeña ciudad a menos de 90 kilómetros de Jersón, el control de Rusia se observa nada más salir a las calles. El flanco de los coches policiales muestra la palabra «полиция», ‘Policía’ en idioma ruso en vez de ucraniano, las tiendas aceptan el rublo ruso como moneda, y el tráfico de internet se ha redirigido desde Rusia.
En declaraciones a la agencia Reuters, varios habitantes de la ciudad compartieron su opinión de que Moscú pretende absorber la región de Jersón en su totalidad.
Sospechas confirmadas por declaraciones de peso: un alto funcionario del gobierno regional, instalado en Rusia, explicó a Reuters que se estaba cociendo un «referéndum» que separaría a Jersón de Ucrania, y lo uniría a Rusia. El mismo oficial elogió la era anterior al colapso de la Unión Soviética en 1991, cuando Ucrania era una de las 15 repúblicas nacionales gobernadas por el Partido Comunista de Moscú.
«Nosotros, las gentes de Jersón, hemos decidido que debemos votar en un referéndum para decidir si unirnos a la Federación Rusa», declaró en una entrevista Kirill Stremousov, vicepresidente de la autoridad regional designada por Moscú en la región ocupada.

Educación al estilo soviético

La invasión de Rusia empujó a la mayoría de los habitantes de Nova Kakhovka, en la que antes vivían 60.000 personas, a huir. Los que permanecieron se enfrentan a una ley autoritaria, que se manifiesta sobre todo en la educación.
Una profesora compartió con la agencia Reuters que el poco personal escolar que queda en esta ciudad ha sido obligado a enseñar, de ahora en adelante, en ruso. Stremousouv ya había declarado que la autoridad regional de Jersón pensaba cambiar de forma gradual el currículo en los colegios.
Por su parte, Sergei Kravston, ministro de Educación ruso, habló de corregir un supuesto fallo del sistema anterior. La educación ucraniana habría promovido un «sentimiento anti-ruso», y de ahora en adelante la prioridad sería «enseñar a los alumnos» los logros conjuntos de Ucrania y Rusia. Parte de esta iniciativa incluye nuevos diplomas, y libros de texto.

Escasez de suministros

Parte del nuevo control impuesto incluye retirar los productos de procedencia ucraniana de las baldas de los supermercados. En su lugar, las autoridades invasoras importaron alimentos y artículos rusos desde la región de Crimea, pero estos son, según declaraciones a Reuters de los habitantes de la zona, «de mala calidad».
Los precios han subido y en los primeros días de la invasión, la gente salió a comprar en masa por el pánico. Además, muchas tiendas cerraron por falta de personal.
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