26 de septiembre de 2022

Liz Cheney, crítica del expresidente Donald Trump, se dirige a sus partidarios tras la derrota en su intento de renovar su escaño por el Estado de Wyoming

Liz Cheney, crítica del expresidente Donald Trump, se dirige a sus partidarios tras la derrota en su intento de renovar su escaño por el Estado de WyomingPatrick T Fallon / AFP

Estados Unidos

La derrota de Liz Cheney en Wyoming podría ser su impulso a la Casa Blanca

Su derrota en las primarias republicanas habría ayudado a Cheney a posicionarse como una alternativa a Trump en las elecciones de 2024

En la política estadounidense, el ciclo electoral parece nunca terminar y una derrota puede llevar a una posterior victoria. Quizás Donald Trump y Liz Cheney, enfrentados desde el fatídico asalto al Capitolio, intenten ser parte de ese ciclo interminable.
Aunque el expresidente Trump no ha confirmado su decisión de competir por la Casa Blanca en 2024, se da por descontada su candidatura por el Partido Republicano, ahora casi bajo su control total tras una serie de victorias de precandidatos republicanos que cuentan con su apoyo.
Liz Cheney, representante ante el Congreso por el Estado de Wyoming durante tres mandatos, ha sido la última cabeza en rodar en lo que algunos llaman la «toma del Partido Republicano» por parte del «trumpismo».
La hija del exvicepresidente Dick Cheney copreside la comisión de congresistas convencidos de que Trump «faltó a su deber» durante el ataque de sus simpatizantes al Capitolio para intentar impedir la certificación de la victoria del demócrata Joe Biden en las presidenciales de 2020.
Cheney, opositora frontal de las «mentiras» del exmandatario, intentaba un cuarto mandato en las elecciones legislativas de noviembre próximo, para ello necesitaba ganar la nominación republicana para ese cargo, pero el martes fue derrotada por Harriet Hageman una candidata pro-Trump.

No es el final para Cheney

«Ahora finalmente puede desaparecer en las profundidades de la política», afirmó Trump tras conocer la derrota. Aunque Cheney ha sufrido un duro golpe, no parece que sea el final de su carrera política. Cheney prometió que hará «lo que sea necesario para mantener a Donald Trump fuera de la Oficina Oval».
Algunos expertos dicen que el momento más bajo puede ser exactamente lo que ella necesita para plantear un desafío significativo en 2024 para el expresidente Trump.
El estratega republicano Alex Patton le dijo a Newsweek que la derrota posiciona a Cheney como una «líder de la resistencia» al mismo tiempo que «eleva su perfil a nivel nacional».
Desde hace mucho tiempo existen especulaciones de que Cheney se ha estado preparando para una carrera presidencial. James King, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Wyoming, dijo que su derrota en las primarias habría ayudado a Cheney a posicionarse como una alternativa a Trump.
Con la presión de la reelección desaparecida, la republicana de Wyoming podría llamar la atención a nivel nacional sobre su papel como vicepresidenta del comité de la Cámara que investiga los disturbios en el Capitolio, ahora sumado a la investigación que ha abierto el Departamento de Justicia contra Trump.
Si Cheney puede mantener su imagen como una de las principales voces republicanas anti-Trump, los expertos dicen que podría emerger como una candidata destacada en la carrera presidencial de 2024.
Cuando se le preguntó acerca de postularse para la Casa Blanca, Cheney le dijo a la NBC : «Es algo en lo que estoy pensando y tomaré una decisión en los próximos meses».
El estratega republicano Jay Townsend dijo a Newsweek que el coraje de Cheney para separarse del resto la ha ayudado a sobresalir «en el océano de cobardes que puebla la bancada republicana en el Congreso».
«No sé qué le depara el futuro a la representante Cheney, pero aún no ha terminado», dijo Patton. «Ella recogerá su perfil en el premio al coraje y probablemente regresará a la arena».

Récord de votación pro-Trump

Si bien Cheney rompió filas para votar por el juicio político contra Trump, su récord de votación durante la administración del expresidente fue muy conservadora y se alineó más con la Casa Blanca de Trump (votó con el expresidente aproximadamente el 93 % de las veces) que quienes la critican de traición dentro del Partido Republicano.
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