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17 de abril de 2024

Jersón tropas rusas

Soldados rusos ante un monumento soviético en JersónAFP

238 días de guerra en Ucrania

Rusia se resigna a perder Jersón y se prepara para encajar el humillante golpe

Las tropas de ocupación pretenden evacuar a más de 50.000 civiles en los próximos días

«Tensa calma en el frente de Jersón. Las tropas ocupantes rusas han comenzado a evacuar -o a deportar de forma forzosa- a más de 50.000 civiles a la espera de una nueva ofensiva ucraniana sobre la ciudad que podría ser la definitiva.
Rusia se prepara para encajar el golpe. Además de trasladar a los civiles, ultima las defensas de la ciudad y, sobre todo, prepara el relato.
Por el momento, el Kremlin se ha preocupado en castigar en las últimas semanas a los civiles ucranianos con intensos bombardeos mediante drones y misiles contra objetivos estratégicos que, además de causar numerosas muertes, han dejado a grandes áreas del país sin luz al destruir el 80 % de las estaciones eléctricas.
Sin embargo, a pesar del eufórico optimismo entre los nacionalistas rusos más fanáticos partidarios de la guerra debido a la percepción virtual de victoria por los recientes bombardeos, la pérdida de Jersón parece inevitable. Y será una dura humillación para el Kremlin.
El flamante nuevo comandante de las fuerzas rusas en Ucrania, Sergei Surovikin, conocido por su absoluto desprecio a la vida de los civiles -a los que no duda en convertir en objetivos militares de sus bombardeos-, reconoció que «la situación puede describirse como tensa».
En Jersón «la situación es difícil». En ese sentido, parece que las tropas rusas se están preparando para un nuevo repliegue en el sur después de haber retrocedido entre 20 y 30 kilómetros en las últimas semanas.
Los estrategas rusos se encontraron entonces ante una elección endiablada: o resistir en Jersón y al norte del río Dniéper con el probable resultado de quedar atrapados y aniquilados por los ucranianos; o retirarse de la ciudad y hacerse fuertes en la otra orilla del río.
Parece ser que la segunda opción es la elegida. Eso permitiría al Ejército ruso bloquear el frente y asegurar el resto de la región de Jersón y ofrecer cierta seguridad a la península de Crimea.
Sin puentes para cruzar y con los rusos atrincherados en la otra orilla, el río Dniéper se convertiría en un obstáculo infranqueable.
Todo ello, sin embargo, no quita que la reconquista de Jersón -la primera gran ciudad ucraniana en caer en poder de los rusos- será un golpe propagandístico muy duro para Putin y sus tropas.
Un golpe de consecuencias impredecibles en una guerra donde la moral de las tropas se ha mostrado un elemento crucial para el éxito o la derrota.
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