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Christian Stocker, nuevo canciller de AustriaAFP

Perfil

Christian Stocker, el improbable nuevo canciller de Austria con la misión de liderar un país dividido

El líder de los conservadores asume el mando del Ejecutivo en una coalición tripartita con socialdemócratas y liberales

Hace escasos tres meses, en la idílica localidad de Wiener Neustadt, de donde es oriundo, el veterano Christian Stocker, 64 años, decidido y tajante, disfrutaba, tras toda una vida dedicada a la política municipal austríaca, de la pesca y una tranquilidad que solo permite el estar en paz con uno mismo, la paz del retiro, un plano superior desde el que el viejo mundo parece poca cosa, lleno de menudencias y tonterías.

Tres meses después, alejado de lagos y bosques, en el vaivén imparable de los pasillos y las conspiraciones, Stocker se convierte en el nuevo canciller de Austria, el decimoctavo en la historia de la II República austriaca, teniendo que navegar con una oposición, el partido más votado, que se siente fuerte y poderosa, además de los siempre habituales problemas cuando se gobierna en una coalición tripartita, teniendo que mantener un delicadísimo equilibrio para sacar adelante al país.

Todo estalló en enero cuando el entonces canciller en funciones y líder del partido conservador ÖVP, Karl Nehammer, dimitió tras ser incapaz de formar un gobierno de coalición con socialdemócratas y liberales, uno que planeaba dejar en fuera de juego al Partido de la Libertad, FPÖ, vencedor de las elecciones por primera vez en su historia con casi un 29 % de los votos.

De entrada, petición mediante del presidente federal, Alexander van der Bellen, Stocker, que heredó el cargo de Nehammer, anunció que no vetaría al FPÖ y se abriría a negociar con ellos, que necesitaban un socio para gobernar. Estas declaraciones chocaban frontalmente con la postura anterior de Stocker, que había dicho en repetidas ocasiones que el FPÖ representaba el «caos radical, un peligro para la democracia y una propaganda del Kremlin».

Sin embargo, pese a este aperturismo inicial, las negociaciones no llegaron a buen puerto. El pasado 12 de febrero ambos partidos anunciaron el cese y fracaso de las negociaciones, con Herbert Kickl, líder del FPÖ, acusando a los conservadores de «oponerse a cualquier cooperación». Dos semanas después, Stocker ha tenido éxito, donde Nehammer fracasó, cerrando el Gobierno tripartito junto a los socialdemócratas (SPÖ) y los liberales (Neos), con el ÖVP como socio principal de la coalición y Stocker como canciller.

Christian Stocker, nuevo canciller de AustriaAFP

Pese a que hace unos meses ni se le imaginaba ocupando un puesto de tanta importancia, a donde ha llegado casi que de rebote, Stocker no sale de la nada. Se le había barajado como ministro de Justicia y previamente ha sido concejal, delegado de la Infraestructura, de Educación y de Finanzas, además de vicealcalde de su localidad, Wiener Neustadt, la undécima ciudad de Austria por población.

Licenciado en derecho por la Universidad de Viena, se formó como abogado antes de meterse en la política, en las filas del ÖVP, en el ya lejano 1990, donde en 2022 fue nombrado secretario general del partido. Pese a que ahora le llega la oportunidad de su vida, casi que sin buscarla, él parece, o al menos así lo atestiguan quienes le conocen, sobradamente preparado. Además, llegados a este punto, Stocker no tiene nada que demostrar, lo que le convierte en un arma política.

El gran legado que ha dejado, hasta ahora, en la política austriaca es haber reducido la deuda municipal, lo que le valió una buena consideración dentro y fuera de su partido. Y un precedente para lo que se le va a pedir ahora: ahorrar casi 15.000 millones de euros del presupuesto estatal, casi el 3 % del PIB, de aquí al año que viene.

«Es un pragmático y, como abogado, un táctico» contaba el columnista y periodista Hans Raucher a la agencia EFE. «Entiende la política como un servicio al país, no solo a su partido» aseguran en el semanario Profil. Desde luego, parece el candidato idóneo para bucear en las turbulentas aguas de una coalición tripartita y una oposición que encarna el sentir de la juventud y la búsqueda de un cambio de paradigma político.

La inmigración y los acercamientos al FPÖ

Como se ha dicho, pese a sus reticencias a discutir cualquier acuerdo con el FPÖ —siempre dijo que nunca pactaría con ellos mientras los dirigiera Herbert Kickl—, estas últimas semanas mantuvo conversaciones con ellos para llegar a un Gobierno que finalmente descarriló. Algo que, según el propio Stocker, empañó su imagen y provocó discusiones en el seno de su familia.

Ahora, los tendrá en la oposición. Y pese a sus diferencias, hay una cuestión, la inmigración, que les puede acercar. El nuevo canciller ha insistido en repetidas ocasiones en fortalecer la vigilancia de las fronteras, que solo se paguen ayudas sociales a quienes lleven cinco años viviendo en el país y reducir las admisiones de asilo y refugio. Un tema clave en Austria, pues la inmigración domina desde hace años el debate político, mucho más que la situación económica, la guerra en Ucrania o el cambio climático.

Stocker siempre ha definido su ideología con las dos grandes líneas de pensamiento del ÖVP: la dimensión socialcristiana y la defensa de la economía de mercado. «Austria necesita estabilidad y un Gobierno» afirmó cuando le preguntaron por sus negociaciones con el FPÖ. Ahora, tras cinco meses de bloqueo político, lo tienen. Y Stocker, en su último acto, abandona los amenos lagos de su ciudad para prestar un último servicio. Tan improbable ha sido su ascenso como tumultuosa será su estancia.