La gente se reúne junto a los escombros de los edificios destruidos en el distrito de Tal al-Hawa de la ciudad de Gaza
Los líderes árabes se reúnen en El Cairo para impedir que Trump convierta Gaza en la Riviera de Oriente Medio
El plan para la franja de Gaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha empujado a los países árabes a elaborar una propuesta alternativa para evitar que el enclave palestino se convierta, como anunció el propio Trump, en la «Riviera de Oriente Medio». La hoja de ruta del republicano, que provocó la indignación y condena de la comunidad internacional –a excepción de Israel– pasa por el desplazamiento forzoso de 2,3 millones de gazatíes a terceros países como Egipto y Jordania para convertir ese trozo de tierra en una especie de resort vacacional. Para evitar este desenlace, este martes, los líderes de los 22 países de la Liga Árabe se reúnen en El Cairo en una cumbre de emergencia para consensuar un proyecto de reconstrucción de Gaza.
El tiempo apremia y es que, a pesar de las múltiples críticas que recibió Trump, el republicano insistió en su plan la semana pasada al compartir un controvertido vídeo de la Franja en su red social Truth Social, creado por Inteligencia Artificial. En las imágenes, que provocaron indignación hasta dentro del propio movimiento trumpista, aparece el presidente de Estados Unidos, junto al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, bebiendo un cóctel junto a una piscina, también se puede ver a un Elon Musk tirando billetes en una Gaza llena de casinos, estatuas de Trump y hoteles de su cadena.
Con todo, los países árabes llegan a esta cita con una única misión, convencer a Washington de que su opción es viable y que, de una vez por todas, están dispuestos a responsabilizarse del futuro de los palestinos.
Egipto, junto a Jordania, ha sido uno de los principales impulsores de un plan que deberá darse a conocer este martes. Aunque El Cairo ha evitado dar muchos detalles, sí que se conocen algunos aspectos. Según han ido desvelando las autoridades egipcias durante las últimas semanas, el proyecto constaría de tres fases diferentes que permitan la reconstrucción de la Franja durante los próximos tres años.
Una tarea titánica en la que participarán empresas egipcias, árabes y de los países de mayoría musulmanes. El pasado mes de febrero, un informe elaborado de manera conjunta por Naciones Unidas (ONU) y el Banco Mundial (BM) cifraba en 53.000 millones de dólares, lo que costaría que Gaza volviera a ser habitable.
El tema, quizás más espinoso y que más divide a los líderes del mundo árabe, es quién administrará el enclave mediterráneo. Este fue uno de los asuntos a tratar hace dos semanas en una reunión en Arabia Saudí entre los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). De este encuentro trascendió poca información, pero, según revelaron algunos medios egipcios, durante la reunión algunos Estados mostraron su rechazo a que se iniciara la reconstrucción mientras que Hamás siga en el poder.
Por su parte, Israel ya advirtió que considera una «línea roja» que el grupo terrorista palestino mantenga el control de Gaza en un futuro. Así las cosas, la Autoridad Nacional Palestina (ANP), liderada por un desprestigiado Mahmud Abás, se ha mostrado dispuesta a tomar el relevo a Hamás, pero países como Egipto dudan de que la ANP tenga la capacidad necesaria para liderar a los gazatíes y ofrecer garantías de seguridad.
La cita de este martes en El Cairo, a la que también asisten el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y el secretario genera de Naciones Unidas, António Guterres, tiene lugar en uno de los momentos más delicados del alto el fuego entre Israel y Hamás en la Franja. Este lunes, las tropas hebreas lanzaron ataques contra el norte y el sur del enclave, matando a al menos dos palestinos.
Además, este domingo debería haber entrado en vigor la segunda fase de la tregua, sin embargo, Israel ha pospuesto durante semanas las conversaciones que tendrían que haber abordado la transición de las etapas. Netanyahu propuso este fin de semana extender la primera fase otras seis semanas para conseguir la liberación del mayor número de rehenes posible.
Hamás, por el contrario, exige seguir adelante con el acuerdo que plantea la retirada total de las tropas hebreas del enclave. Ante la negativa de la organización islamista a aceptar los nuevos términos, Israel decidió cortar el ingreso de ayuda humanitaria al enclave, coincidiendo con el inicio del Ramadán, el mes sagrado musulmán.
Esta decisión ha sido duramente criticada por diferentes organismos internacionales, entre ellos el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) que advirtió de que el bloqueo de la ayuda humanitaria tendrá «consecuencias devastadoras» para los niños y familias palestinas que ya viven en una situación muy precaria.