Friedrich Merz, en el centro, será el nuevo canciller alemán
Ganar perdiendo en Alemania: los socialdemócratas logran ministerios clave pese a su batacazo electoral
Los socialdemócratas de Alemania, que venían de liderar el anterior Ejecutivo con Olaf Scholz a la cabeza, cosecharon en las elecciones del pasado mes de febrero el peor resultado de la historia. Apenas un 16,4 % de los votos, quedando relegados a ser la tercera fuerza política de Alemania. Menos de dos meses después de ese resultado, las proyecciones siguen empeorando para ellos. Según la última encuesta realizada, su porcentaje descendería al 15 %. Y, pese a todo esto, en el acuerdo para formar Gobierno que se anunció ayer, han quedado como los principales vencedores.
Teniendo en cuenta que Friedrich Merz, el próximo canciller alemán, basó una parte importante de su campaña en su promesa de no pactar con Alternativa para Alemania (AfD) —algo que está dispuesto a cumplir en este ahora donde las palabras valen cada vez menos—, su única alternativa para formar Gobierno, ya que no alcanzó la mayoría absoluta, era pactar con los socialdemócratas. Por lo tanto, que, pese al mal resultado electoral, serían parte del Gobierno era un hecho sabido. También se conocía de antemano que, ya que Merz será el canciller, el vicecanciller sería socialdemócrata, un honor que le va a corresponder a Lars Klingbeil.
Sin embargo, lo que no estaba en las predicciones de los socialdemócratas, al menos en aquellas menos optimistas, es que el acuerdo de coalición les sería tan favorable. De acuerdo a lo presentado ayer, y si todo sigue su cauce normal —Merz debería ser investido como canciller a principios de mayo—, los socialdemócratas van a recibir los ministerios de Finanzas; Justicia y Protección del Consumidor; Trabajo y Asuntos Sociales; Medioambiente, Protección del clima, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear; Cooperación Económica y Desarrollo; y Vivienda, Desarrollo Urbano y Construcción. Especialmente destacado mantener el Ministerio de Defensa, donde debería seguir al frente el actual titular Boris Pistorius, y el de Finanzas, que se espere que lo ocupe Klingbeil a la par que su puesto como vicecanciller.
Los democristianos asumirán siete ministerios; Economía y Energía; Asuntos Exteriores —por primera vez desde 1966—; Educación, Familia, Tercera Edad, Mujer y Juventud; Sanidad; Transporte; Digitalización y Modernización del Estado (de nueva creación) y el Ministerio de la Cancillería. La Unión Socialcristiana bávara, hermanada a los democristianos, recibe las carteras de Interior; Investigación, Tecnología y Espacio; y Alimentación y Agricultura.
«Alemania seguirá siendo un país de inmigrantes»
Pero, más allá de su presencia en diferentes puestos de importancia del Gobierno, los socialdemócratas también han triunfado en las negociaciones con diversas concesiones. Por ejemplo, en materia migratoria, aunque el nuevo Gobierno trabajará para reducir la inmigración irregular, no van a tocar el derecho de asilo. «Alemania es y seguirá siendo un país de inmigrantes. Quien se integre y trabaje puede permanecer aquí y tendrá derecho a la ciudadanía alemana», expresó ayer Klingbeil, que añadió que «el derecho de asilo seguirá siendo intocable».
La CDU y, especialmente, la CSU habían expresado durante la campaña electoral que implementarían un giro radical en la política migratoria pero, al menos de primeras, los cambios no serán tan ambiciosos como pretendían. «Algunos dirán que se hubiera podido incluir lo uno o lo otro, eso es verdad. Ni nosotros ni los socialdemócratas logramos incluir todo lo que queríamos, pero así son las coaliciones», afirmó Markus Söder, presidente de la CSU.
Lars Klingbeil, futuro vicecanciller y líder del Ministerio de Finanzas
Dentro de los puntos pretendidos y obtenidos por los democristianos se encuentra la intención de limitar a 25.000 personas el número que pueden entrar en Alemania procedentes de los Balcanes occidentales, el mayor control de las fronteras, el fin de la reagrupación familiar para quienes tengan solo la llamada de protección subsidiaria y la ampliación de la lista de países de origen considerados seguros.
Además, el SPD también ha salido ganador de las negociaciones logrando un aumento del salario mínimo —de 12 a 15 euros la hora— y paralizando, al menos de momento, la pretensión de recuperar el servicio militar obligatorio. «En un primer momento, será voluntario», confirmó ayer Merz.
Otras reformas anunciadas por el Gobierno en su acuerdo de coalición incluyen una reducción paulatina del impuesto de sociedades en cinco puntos a partir de 2028, liberar de tributos a los suplementos por horas extras, permitir que los jubilados que trabajen ganen hasta 2.000 euros sin tener que pagar nada a Hacienda y reducir el tamaño de la Administración federal en un 8 %.
Este nuevo Ejecutivo también contará, por primera vez en la historia, con un Consejo de Seguridad Nacional permanente en la Cancillería que asumirá todas las cuestiones en materia de política de seguridad. El país debe mejorar su política exterior y de seguridad, por lo que «aumentaremos significativamente el gasto en defensa, estableceremos una ley de planificación y para acelerar las adquisiciones para la Bundeswehr (Fuerzas Armadas) y adoptaremos medidas adicionales para aumentar las capacidades de defensa», agregó Merz.
«Alemania está de vuelta», aseguró Merz ayer durante la rueda de prensa para presentar la coalición. Una Alemania en la que, en realidad, no cambian tantas cosas.