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Dos iraníes cruzan una calle cerca de un mural en Teherán, Irán

Dos iraníes cruzan una calle cerca de un mural en Teherán, IránEFE

Irán y Estados Unidos tratan de encarrilar el pacto nuclear con Europa fuera de la mesa de negociaciones

Omán vuelve a ser el escenario elegido para albergar la tercera ronda de conversaciones entre Washington y Teherán con el principal objetivo de abordar los aspectos más técnicos

Irán y Estados Unidos vuelven a darse cita, una vez más, en Omán tan solo una semana después de la última ronda de conversaciones en la embajada del sultanato árabe en Roma para seguir avanzando en cuestiones «técnicas» en torno a un posible acuerdo nuclear. El último encuentro, el pasado sábado en la capital de Italia, se saldó con sensaciones positivas tanto para Washington como para Teherán. Tras más de cinco horas de reuniones y conversaciones indirectas –las delegaciones de los países se encontraban en salas separadas y el ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr Al-Busaidi, se encargaba de pasar el mensaje–, Irán calificó el encuentro de «productivo».

De esta cita salió el compromiso de mantener una nueva reunión –la tercera–, en Mascate, dentro de exactamente siete días para, según explicó el propio ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, iniciar «las negociaciones técnicas a nivel de expertos» y poder establecer así los «principios de un acuerdo». El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado un plazo máximo de dos meses para llegar a algún tipo de arreglo. Sin embargo, la República Islámica insiste en que se trata de un proceso complicado y ha admitido su desconfianza hacia la Administración republicana, representada en esta ocasión por el enviado especial estadounidense para los conflictos, Steve Witkoff.

Teherán no olvida que fue Trump quien, en 2018, se retiró de manera unilateral del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés) y reimpuso todas las sanciones económicas, a pesar de que la República Islámica, y como certificaba la agencia de energía atómica de la ONU, cumplía con todos los requisitos del acuerdo. El republicano consideró que se trataba de un mal acuerdo y aplicó una política de máxima presión sobre Irán. Desde entonces, el país persa ha pasado de enriquecer uranio del 3,67 % hasta el 60 %, mientras que los expertos advierten de que ahora está más cerca que nunca de alcanzar el 90 % de enriquecimiento, necesario para la fabricación de armas nucleares.

El presidente estadounidense quiere evitar precisamente que el régimen de los ayatolás se haga con el arma atómica y por eso quiere llegar a un acuerdo cuanto antes, de lo contrario ha advertido de que no descarta el uso de la fuerza para impedirlo. Trump, por ahora, ha optado por la vía diplomática y sigue apostando por mantener negociaciones con los iraníes. «Creo que lo estamos haciendo muy bien», aseguró este jueves el republicano, que se mostró satisfecho con el trabajo de su Administración en lo que respecta a la República Islámica.

Aún así, Trump insistió en que «solo hay dos opciones» para lograr la meta: «Una no es una buena opción. No es para nada una buena opción». Israel, por su parte, presiona a Estados Unidos para que opte por un ataque contra las instalaciones nucleares iraníes. Este lunes, el presidente estadounidense y el primer ministro hebreo, Benjamin Netanyahu, mantuvieron una llamada telefónica en la que hablaron, como no podía ser de otra manera, sobre el acuerdo nuclear. Trump aseguró que ambos países están «en el mismo lado en todos los asuntos», sin ofrecer más detalles.

Una vez más, Europa queda totalmente marginada de estas negociaciones, a pesar de que Francia, Reino Unido, Alemania (E3) y la Unión Europea forman parte del JCPOA. De hecho, el pasado mes de enero, una delegación iraní se reunió con varios países europeos en Ginebra para mantener negociaciones sobre el programa nuclear del país persa. Este año, además, los países del E3 deben decidir si alcanzan un nuevo acuerdo nuclear, si mantienen el JCPOA o, por el contrario, restablecen sus sanciones sobre Irán. Por ello, el ministro de Exteriores persa ha instado a los países europeos a que tomen una postura clara y mostró su disposición a viajar al Viejo Continente para mantener negociaciones con las potencias europeas.

«Las relaciones de Irán con el E3 han experimentado altibajos en la historia reciente. Nos guste o no, en estos momentos están a la baja», escribió Araghchi este jueves en su cuenta de X, antes Twitter. «Una vez más propongo la diplomacia. Tras mis recientes consultas en Moscú y Pekín, estoy dispuesto a dar el primer paso con visitas a París, Berlín y Londres. La pelota está ahora en el tejado del E3», sostuvo. Araghchi ha protagonizado una frenética gira diplomática con parada en China y Rusia –países también firmantes del JCPOA– para recabar apoyos de cara a las negociaciones nucleares. Ambas naciones son viejas aliadas del régimen de los ayatolás y Moscú ya se ha ofrecido a mediar entre Washington y Teherán.

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