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Portada de una revista en un quiosco de Teherán el 19 de abril de 2025

Portada de una revista en un quiosco de Teherán el 19 de abril de 2025AFP

Irán y Estados Unidos evitan abordar temas espinosos durante la segunda ronda de las negociaciones nucleares

Ambos países han acordado volver a reunirse en Omán el próximo 26 de abril para continuar con las conversaciones

Estados Unidos e Irán volvieron a protagonizar este sábado una segunda ronda de negociaciones para tratar de resucitar el acuerdo nuclear de 2015. El escenario elegido ha sido la capital de Italia, en concreto, la embajada de Omán en Roma. Hasta la legación diplomática se trasladaron ambos equipos negociadores que mantuvieron conversaciones indirectas durante más de tres horas. Una sesión que desde Teherán describieron como «productiva».

Alrededor del mediodía, la delegación iraní era la primera en llegar a la embajada de Omán –país que acogió hace una semana la primera ronda. El equipo de la República Islámica ha estado encabezado por el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, mientras que del lado estadounidense lideraba el enviado especial para Oriente Medio, Steve Witkoff, que llegó 30 minutos más tarde de la hora acordada.

Las delegaciones se dispusieron en salas contiguas, pero separadas, mientras que los representantes de Omán eran los encargados de pasar los mensajes de uno a otro lado. De hecho, hasta Roma también se trasladó el ministro de Asuntos Exteriores del sultanato, Badr Al-Busaidi, en calidad de mediador principal. Al finalizar las negociaciones, ambos equipos salieron del complejo diplomático sin hacer declaraciones a la prensa apostada en los alrededores de la embajada.

Sin embargo, los medios iraníes como la agencia oficial de noticia Tasmin, valoraron el encuentro como «positivo» y adelantaron que ambos países decidieron continuar las negociaciones indirectas en los «próximos días». Así las cosas, el portavoz de Exteriores iraní, Ismail Baghai, aclaró que «el tiempo que tomará dependerá del proceso de las negociaciones». Posteriormente, Araghchi, en declaraciones a la televisión estatal iraní, confirmó que una tercera sesión tendrá lugar el próximo 26 de abril en Mascate.

«Creo que el miércoles se iniciarán las negociaciones técnicas a nivel de expertos en Omán y el próximo sábado nos reuniremos en Omán para revisar los resultados del trabajo de los expertos y ver si se acercan a los principios de un acuerdo», declaró. Por su parte, el portavoz iraní recordó que su posición en estas conversaciones es «clara» e insistió en que el programa nuclear de la República Islámica es «pacífico». «Estamos dispuestos a cooperar para disipar cualquier duda sobre el programa nuclear pacífico de Irán», aseguró e insistió en que deben levantarse las sanciones económicas que pesan sobre el país persa.

En opinión del destacado experto en Irán en el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS), Raz Zimmt, «si las conversaciones duraron varias horas y se decidió continuarlas ya esta semana, cabe suponer que ninguna de las partes presentó posiciones percibidas por la otra como 'líneas rojas'». Es decir, explica el experto, por parte de Estados Unidos, el desmantelamiento de la infraestructura nuclear; por parte de Irán, la negativa a discutir en principio la capacidad de enriquecimiento, entre otros.

Omán, como país mediador, confirmó en un comunicado oficial que las partes «acordaron entrar en la siguiente fase de sus discusiones, que tienen como objetivo sellar un acuerdo justo, duradero y vinculante que garantiza un Irán totalmente libre de armas nucleares y de sanciones, y que mantiene su capacidad de desarrollar energía nuclear pacífica». Unas declaraciones que pueden dar a entender que Washington podría tolerar que la República Islámica siga manteniendo el enriquecimiento de uranio para fines civiles.

Esta cita ha estado marcada hasta el último momento por una ambiente de total de desconfianza. Teherán ha criticado las declaraciones contradictorias de funcionarios de la Administración Trump sobre qué esperan de este proceso. El propio Witkoff llegó a declarar que el objetivo del nuevo acuerdo nuclear es conseguir acabar con el programa de enriquecimiento de uranio de Irán, una línea roja para el régimen de los ayatolás. La República Islámica duda de las verdaderas intenciones de la Casa Blanca y no olvida que fue Trump quien, en 2018, decidió abandonar el acuerdo de manera unilateral y reimponer sanciones al país persa.

Hasta ese momento, Teherán había cumplido escrupulosamente con las condiciones pactadas en el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés), que limitaba la capacidad de enriquecimiento de uranio al 3,67 %. Sin embargo, desde la salida de Estados Unidos del JCPOA, Irán ha logrado acumular reservas de uranio enriquecido hasta el 60 %, mientras que los expertos advierten de que el régimen de los ayatolás está más cerca que nunca de alcanzar el 90 % de enriquecimiento, necesario para la fabricación de armas nucleares.

Por el momento, parece que los contactos indirectos entre Estados Unidos e Irán se mantienen, pero sobre estas negociaciones pesa la reciente amenaza vertida por Trump de que su país no descarta una respuesta militar si la diplomacia fracasa. «Estoy a favor de impedir, sencillamente, que Irán tenga un arma nuclear. No pueden tener un arma nuclear. Quiero que Irán sea grande, próspero y magnífico», aseveró este viernes el republicano. Además, según publica la agencia de noticia Reuters, Israel –gran enemigo de la República Islámica– sigue considerando la posibilidad de lanzar un ataque limitado contra las instalaciones nucleares del país persa.

Antes de poner rumbo a Roma, el enviado de Trump para Oriente Medio se reunió en París con con dos altos funcionarios israelíes, según informa el portal de noticias Axios. El ministro de Asuntos Estratégicos hebreo, Ron Dermer, y el jefe del Mosad, David Barnea, viajaron hasta la capital francesa, donde se reunieron en privado con Witkoff para tratar de influir en la postura estadounidense antes de las conversaciones nucleares. Hasta el momento, Trump ha conseguido contener las ansias militares del primer ministro hebreo, Benjamin Netanyahu, pero el tiempo corre en contra de la diplomacia.

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