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El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, en Nicosia, la capital dividida de Chipre

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, en Nicosia, la capital dividida de ChipreAFP

Erdogan, el inesperado mediador: cómo Turquía se convirtió en la pieza clave entre Rusia y Ucrania

El presidente turco trata de relanzar su imagen como gran estadista para aplacar las críticas internas por reprimir a la oposición

Al igual que en 2022, la Turquía de Recep Tayyip Erdogan se ha convertido en el mediador clave para desatascar las conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania. Así lo anunció el propio presidente ruso, Vladimir Putin, el pasado domingo en una rueda de prensa extraordinaria en el Kremlin con unos pocos periodistas. «Proponemos empezar (las negociaciones) sin demora el jueves 15 de mayo en Estambul», declaró el mandatario, quien adelantó que para ello se pondría en contacto con su homólogo turco.

En la narrativa habitual de Moscú, Putin propuso a Ucrania reanudar las conversaciones que, según él, Kiev interrumpió en 2022, pero descartó aceptar ninguna condición previa. Tan solo un día antes, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, arropado por el mandatario francés, Emmanuel Macron; el primer ministro británico, Keir Starmer; el de Polonia, Donald Tusk; y el flamante canciller alemán, Friedrich Merz, lanzó un ultimátum a Moscú, o aceptaba un alto el fuego de 30 días o Europa y Estados Unidos impondrían nuevas sanciones al país invasor.

Putin, para tratar de salir del paso y no enfurecer al mandatario estadounidense, Donald Trump, se sacó de la manga una ronda de conversaciones directas en Turquía. Sin embargo, en su rueda de prensa vespertina, el ruso evitó comprometerse a una tregua y tampoco aclaró si será él mismo quien viajará hasta Estambul. Zelenski, por el contrario, aceptó el órdago y aseguró que se trasladaría hasta la capital turca, donde esperaría a Putin para las negociaciones. «Esperaremos a Putin en Turquía. Para que Rusia no manipule con las ciudades y no diga que no está dispuesto a viajar a Ankara, sino solo a Estambul», insistió el mandatario ucraniano durante una rueda de prensa este martes.

En medio de las conversaciones está ahora Erdogan, que compartió su «sincera fe» en que esta oportunidad de un posible encuentro directo entre los presidentes de Rusia y Ucrania «no se malgastará». «Turquía se ha convertido en un mediador en diplomacia de paz muy apreciado en el mundo», destacó el mandatario turco, quien en los últimos días ha descolgado el teléfono para hablar tanto con Putin como con Zelenski, e incluso ha recibido los halagos de Trump. No se trata de la primera vez que el país euroasiático acoge este tipo de encuentro; en 2022, pocos meses después de que Rusia lanzara su invasión a gran escala contra el país vecino, ambos países se sentaron en la mesa de negociación y consiguieron cerrar un acuerdo para la exportación de grano y cereales.

Un año después, Moscú hizo que el acuerdo saltara por los aires, denunciando que el pacto solo beneficiaba a los productos ucranianos, mientras que los rusos seguían sometidos a sanciones internacionales. Desde entonces, Rusia y Ucrania no han vuelto a mantener ningún tipo de contacto hasta este jueves. Turquía vuelve a emerger como un actor clave en el conflicto y es que se encuentra en una posición privilegiada entre Europa, Oriente Medio y Asia. Ankara, a pesar de la invasión, ha mantenido relaciones tanto con Moscú como con Kiev y por lo tanto es percibido como un interlocutor fiable por ambas partes.

En cuanto a Erdogan, muy cuestionado internamente por tratar de debilitar a la oposición, mostrar liderazgo en política exterior puede ayudarle a reforzar su imagen dentro de su propio país. El turco busca posicionar a la nación euroasiática como una potencia regional con influencia global y, si consigue mediar nuevamente entre Rusia y Ucrania y propiciar un acuerdo de paz que ponga fin a los combates tras más cuatro años de guerra, estará más cerca de conseguir su objetivo. Erdogan incluso podría ser honrado con la presencia de Trump, quien deslizó, antes de iniciar su gira por Oriente Medio, que podría hacer una parada no prevista en Estambul si «era de ayuda».

El mandatario turco esconde otro propósito. A cambio de acoger las conversaciones de paz, en las que Trump ha puesto tanto empeño, Erdogan ha logrado que Estados Unidos levante las sanciones económicas que pesan sobre Siria. Turquía ha apoyado desde el inicio de la revolución en el país árabe a los rebeldes y, ahora, tras más de 13 años de guerra civil y con la caída del régimen de Bashar al Asad, Ankara se dispone a normalizar relaciones con los islamistas que ocupan el palacio presidencial de Damasco desde el pasado mes de diciembre.

La inestabilidad y la violencia en el país vecino ha afectado negativamente a Turquía y para Erdogan ha llegado el momento de reflotar la nación árabe. Ante esta petición, el mandatario estadounidense ha acabado cediendo. el levantamiento de las sanciones económicas sobre Siria. «Tras hablar de la situación en Siria con el príncipe heredero y con el presidente turco, Erdogan, que me pidió el otro día algo muy similar, y con amigos míos que respetan mucho Oriente Medio, voy a levantar las sanciones contra Siria», anunció Trump este martes, en un foro de inversiones en Riad, donde tiene previsto conocer este miércoles al nuevo presidente de Siria, el islamista Ahmed al-Sharaa. Si no hay sorpresas de última hora, su gira por la región también le llevará a Emiratos Árabes Unidos y Qatar.

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