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Palestinos observan a su alrededor en alerta tras los disparos mientras palestinos desplazados reciben paquetes de alimentos de una fundación respaldada por Estados Unidos que se compromete a distribuir ayuda humanitaria en el oeste de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza

Palestinos reciben paquetes de alimentos de una fundación respaldada por Estados Unidos, en el sur de GazaAFP

¿Humanitarismo o estrategia militar? La polémica organización que Israel impulsa en Gaza

La controvertida Fundación Humanitaria para Gaza se ha visto obligada a paralizar durante la mañana de este miércoles la entrega de ayuda humanitaria tras las escenas de caos vividas durante el primer día

La controvertida organización estadounidense que pretende sustituir a las organizaciones humanitarias y a la ONU que actualmente operan en la franja de Gaza echó a andar este martes, rodeada de polémica. La Fundación Humanitaria para Gaza (GHF, por sus siglas en inglés) informó, a través de un comunicado, que comenzó a distribuir ayuda en el enclave palestino mediante dos puntos de entrega en el sur del territorio: concretamente, en Tal al-Sultan, en la ciudad de Rafah, y en el corredor de Morag.

Sin embargo, el hambre y la desesperación –tras más de dos meses de férreo bloqueo israelí a la entrada de cualquier tipo de ayuda humanitaria– provocaron que miles de gazatíes asaltaran los puntos de reparto, generando escenas de verdadero caos.

Como consecuencia, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) reconocieron que tuvieron que abrir fuego contra los palestinos. En un primer momento, el Ejército israelí habló de «disparos al aire» a modo de advertencia. Sin embargo, poco después confirmaron la muerte de un joven de 19 años, mientras que otros 48 gazatíes resultaron heridos. Este miércoles, otros seis palestinos fueron abatidos por soldados israelíes cuando trataban de recibir los paquetes de comida.

El chef español José Andrés, quien, a través de su organización World Central Kitchen (WCK), consiguió alimentar durante meses a la población de la Franja, denunció en sus redes sociales que «como la gente tiene mucha hambre, irrumpieron en el centro de distribución, dañando la valla». «El sistema de cocinas es la solución: palestinos alimentando a palestinos», aseguró el cocinero español.

La ONU, así como otras organizaciones humanitarias con presencia en la Franja, se unieron a las críticas sobre la gestión de GHF. «Ayer vimos imágenes impactantes de personas hambrientas empujando las vallas, desesperadas por comida. Fue caótico, indigno e inseguro», declaró este miércoles Philippe Lazzarini, comisionado general de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (UNRWA).

Tras las imágenes de este martes, la portavoz de la UNRWA, Juliette Touma, insistió en que desde Naciones Unidas saben «qué se necesita, sabemos qué falta, y estamos muy lejos de ese objetivo diario».

«Se necesitan al menos 500 o 600 camiones que deberían llegar a Gaza cargados de suministros. No solo alimentos, sino también medicamentos, suministros médicos, vacunas infantiles, combustible, agua y otros artículos básicos para la supervivencia de la población», advirtió Touma.

Las organizaciones humanitarias consideran que se trata de una nueva maniobra de Israel para desplazar masivamente a la población hacia el sur, ya que los cuatro puntos de distribución se ubican cerca de la frontera con Egipto. Tampoco se especifica cómo se desarrollará la logística ni cómo esa ayuda humanitaria llegará a los más necesitados, como ancianos o enfermos, incapaces de desplazarse hasta los lugares asignados por GHF para recibir las comidas.

Según videos difundidos por la Fundación Humanitaria para Gaza, las primeras cajas de comida contienen tres paquetes de pasta, dos sacos de un kilo de arroz, otro de lentejas rojas, y latas de tomate y garbanzos, entre otros productos. La organización estadounidense aseguró haber repartido unos 8.000 lotes, equivalentes a unas 462.000 comidas, y espera distribuir hasta 300 millones de raciones durante los primeros tres meses de funcionamiento.

Su principal objetivo, según afirman, es evitar que la ayuda humanitaria destinada a Gaza caiga en manos de Hamás. Por ello, investigan los lazos de cada familia que recibe los paquetes con la organización islamista palestina.

La fundación, registrada en Ginebra (Suiza) el pasado mes de febrero, está integrada en su práctica totalidad por exmilitares estadounidenses con experiencia previa en campañas militares como Irak o Afganistán, empresas privadas de seguridad —UG Solutions— y operadores humanitarios.

Según un documento atribuido a la GHF, su misión es «aliviar el sufrimiento» de la población civil de Gaza mediante «la entrega de ayuda vital en estricto apego a los principios humanitarios». Sin embargo, estas buenas intenciones se han puesto aún más en duda tras la renuncia, el pasado domingo, del director de la organización, Jake Wood, quien denunció que esta entidad no puede ceñirse «a los principios humanitarios de humanidad, neutralidad e independencia», como ya venía advirtiendo la ONU.

Asimismo, una investigación realizada por The New York Times reveló que la GHF es una iniciativa impulsada por Israel para apartar a la UNRWA de sus actividades en Gaza. En este sentido, también se desconoce el origen de su financiación. Según informa la agencia de noticias Associated Press, la organización afirma contar con más de cien millones de dólares provenientes de la contribución de un país europeo, aunque no especifica cuál es el donante. Por su parte, Estados Unidos e Israel han negado aportar ningún tipo de financiación.

Todo este descontrol llevó a la Fundación Humanitaria para Gaza a cancelar durante unas horas la distribución de ayuda humanitaria este miércoles, tan solo un día después de que el proyecto comenzara.

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